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La plantilla del Metro plantea nuevos paros por Navidad y el salón de móviles

Los sindicatos rechazan las nuevas propuestas de TMB para paliar la reducción salarial

La compañía cifra en 4,4 millones el número de validaciones perdidas por la protesta laboral

Los trabajadores del Metro no abandonarán las movilizaciones que iniciaron el pasado mes de septiembre para protestar contra la reducción de sus salarios. Así lo han decidido en la asamblea celebrada esta mañana, en la que se ha considerado como un fracaso la última negociación mantenida con la dirección de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) durante el martes, con la intermediación del Departamento de Empresa de la Generalitat.

De nada sirvieron las quince horas de negociaciones mantenidas durante el martes, que no fructificaron en acuerdo alguno. Como resultado de ese fracaso, la plantilla ha ratificado los paros parciales convocados para el próximo viernes y ha añadido otros nuevos a su calendario de protestas: una huelga el próximo viernes 16 de diciembre, inicio de la campaña comercial de Navidades, y más paros parciales el día 24 de diciembre.

Las protestas no se quedarán ahí. La plantilla del suburbano barcelonés ha aprobado también extender las movilizaciones al mes de febrero, con la intención de incidir en la celebración del salón internacional de móviles (MWC), uno de los salones más prestigiosos que se celebran en Barcelona. Los sindicatos del metro plantean celebrar dos días de paros parciales y otros dos de huelga completa en los cuatro días que durará el certamen, entre el 25 y el 28 de febrero.

El fondo del malestar de la plantilla continúa siendo la intención de TMB de rebajar los salarios un 7%, en cumplimiento del decreto aprobado por el Estado en 2010 para reducir el gasto corriente de las administraciones. Desde Transports Metropolitans de Barcelona se asegura no entender que los sindicatos representados en el comité de empresa no dieran el visto bueno a ninguna de las tres ofertas presentadas ayer por la dirección, pese a que son las mismas a las que sí se ha adherido el 55% de la plantilla de Bus.

El planteamiento de la empresa pública es compensar las rebajas salariales para evitar pérdida de poder adquisitivo con medidas que se tomarían antes de enero de 2015. La negativa de la plantilla a aprobar la propuesta y paralizar los paros es considerada por la compañía como una fórmula de “presión desproporcionada, injusta e inútil” que está repercutiendo sobre los 859.000 usuarios diarios de la red de bus y metro y sobre la propia compañía.

Las acciones de protesta de los trabajadores empezaron el pasado mes de septiembre y, desde entonces, se han repetido 23 jornadas de alteraciones en el servicio público. Según los datos de TMB, las consecuencias han sido la pérdida de 4,1 millones de validaciones de billetes y de 2,2 millones de euros en las dos redes, además de la “degradación general de la imagen y del atractivo del transporte público”.