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Sorolla vuelve a su jardín

La exposición de su obra más íntima y poética llega a la casa museo del pintor, cuyos patios le inspiraron

El lienzo 'Jardín de la casa Sorolla', obra de 1919 del pintor.
El lienzo 'Jardín de la casa Sorolla', obra de 1919 del pintor.

Las paradas anteriores de Sorolla, jardines de luz fueron la ciudad italiana de Ferrara y la Alhambra de Granada, donde 142.000 personas visitaron esta exposición delicada y especial, cuyo centro es la poética más íntima y hedonista del Joaquín Sorolla de la madurez a través de las pinturas de jardines y patios que realizó en los últimos años de su vida. Después de tres meses de estancia en Granada, uno de los lugares clave donde se le reveló toda la magia de los patios y jardines andalusíes, la muestra llega ahora al Museo Sorolla y aquí completa su sentido, pues esta fue su propia casa y aquí está el jardín que él mismo diseñó, plantó y convirtió en su refugio artístico y de inspiración en pleno centro de Madrid.

 En ese jardín, que en realidad son tres pequeños jardines, donde todavía se conservan dos grandes mirtos que Sorolla se hizo traer de la Alhambra, está el corazón y la singularidad de esta exposición comisariada por Tomás Llorens y Blanca Pons Sorolla, biznieta del pintor. Si en Granada el peso estuvo en aquellos patios y estanques nazaríes que lo fascinaron y que pintó decenas de veces, como el Jardín de Lindaraja, el Patio de los Arrayanes y tantos rincones más, en el Museo Sorolla el centro son las rosas amarillas que le gustaban a Clotilde, los rododendros, los lirios, los alelíes y también el gran magnolio, y las acacias, y el naranjo y el limonero de su jardín madrileño. De los 54 óleos que componen esta muestra, más de 30 tienen como objeto el fabuloso jardín que es de obligada visita y que en estos momentos rehabilita Lucía Serredi, la paisajista que hizo la restauración de 1991 y que ahora de nuevo ayuda a recuperarlo, cuenta la directora del museo, Consuelo Luca de Tena. “Este era el jardín de un pintor y recuperar sus colores es vital”, opina, “más porque él quiso que este fuera su último refugio”.

Blanca Pons Sorolla cree que aunque el marco de la Alhambra es inigualable, es aquí, en la que fue su casa, donde la muestra adquiere cuerpo. “Es maravilloso ver estos óleos en casa de mi bisabuelo, donde late su corazón y el del jardín que él diseñó y que está en estos cuadros”.

Es importante la luz de estos óleos tardíos del pintor valenciano, en los que deliberadamente desterró la figura humana para situar en el centro la geometría de las plantas y los ambientes intimistas de soportales, estanques y fuentes. “La luz es parte de su sensación anímica”, afirma la comisaria, que asegura que estas pinturas son producto de una “fase maravillosa”, cuando “se reencontró con la pintura por el placer de pintar y no porque tuviera que cumplir un encargo o un compromiso”.

Sorolla, jardines de luz está estructurada en Madrid en cuatro apartados: Agua, Patio, Jardín y Jardín de Casa Sorolla.

Sorolla, jardines de luz. Museo Sorolla. General Martínez Campos, 37. Del 29 de octubre al 5 de mayo.

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