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XOSÉ MANUEL BEIRAS /PORTAVOZ DE ANOVA

“La coalición con EU obedece a una situación de excepcionalidad”

“Personalmente, me parece inverosímil que AGE entre en un gobierno”, asegura

Xosé Manuel Beiras, líder de Anova, el pasado miércoles en su casa de Brión.
Xosé Manuel Beiras, líder de Anova, el pasado miércoles en su casa de Brión.

Xosé Manuel Beiras (Santiago de Compostela, 1936) regresa a la política institucional. Esta vez, al frente de una coalición entre Anova, la organización de izquierda nacionalista que lidera, y Esquerda Unida (cuya militancia aprobó el jueves el pacto con el 80% de apoyos): Alternativa Galega de Esquerda (AGE).

Pregunta. ¿Qué aporta Alternativa Galega de Esquerda?

Respuesta. Rompe el status quo parlamentario. Establece un puente entre el nacionalismo de izquierda y la izquierda no nacionalista que asume el pueblo gallego como sujeto de decisión. Y crea una alternativa amplia que no ofrece un recetario de ofertas inviables, sino que se centra en los problemas más graves de la mayoría social del país.

P. ¿Cuáles?

R. Los derechos civiles, la defensa de los servicios públicos, la gratuidad de la enseñanza y la sanidad, la defensa del tejido cultural y del idioma, los derechos laborales. AGE da una réplica análoga a las reivindicaciones y las protestas que surgieron acumulativamente en el último año y medio. Hay una enorme sintonía con las reclamaciones de los indignados, pero dándole un canal dentro del marco institucional gallego. Y espero un impacto que genere credibilidad e ilusión en esa inmensa porción de electorado desencantado.

P. ¿Por qué ahora se establece ese “puente” entre la izquierda nacionalista y la de obediencia centralista?

R. Estamos en una situación de excepcionalidad. Es la primera vez en la autonomía en que la mayoría parlamentaria se utiliza contra los ciudadanos. Y estas elecciones se celebran, a nivel de Estado, con un régimen en descomposición. La Constitución está siendo violada constantemente y el Estado español convertido en protectorado. Que el PP siga implica una gravedad extraordinaria. Por lo tanto, había que dar una réplica. Y nuestra respuesta fue un frente amplio, popular, un llamamiento al tejido organizativo de la sociedad civil y a las fuerzas políticas no implicadas en la reproducción del régimen político actual. Al PSOE no, y no porque por su ideario fundacional de socialismo democrático sea igual que el PP, sino porque funciona como la otra cara de la moneda.

P. El BNG y Compromiso se apartaron.

R. Hubo una respuesta inmediata de EU a favor. Mientras que Compromiso, su dirección, respondió que con nosotros sí y no con EU. Nuestras asambleas acordaron que si no podíamos abarcar todo el espectro, que se llevase adelante la coalición con aquellos que no vetasen a nadie.

P. ¿Y existió un veto posterior a Compromiso por Galicia?

R. En principio, EU no puso objeciones a nuestro planteamiento inclusivo de Compromiso. En cambio, la dirección de Compromiso insistió en que con nosotros sí pero que con EU no. 48 horas antes de acabar el plazo, las bases de CxG se posicionaron contra del veto de la dirección, pero no había tiempo para reiniciar el proceso. Por supuesto, EU decía “así no puede ser”. Y a nosotros tampoco nos parecía correcto. Pero la reacción de CxG fue descalificarnos. Aún así, mantuvimos la puerta abierta. Algún grupo de su espacio, los ecosocialistas, quiere entrar.

P. ¿La coalición con EU tiene voluntad de continuar?

R. El planteamiento es de unidad de acción en una situación excepcional y frente a un enemigo perverso. El proyecto estratégico no está en cuestión. Pero no se trata solo de que si entramos en el Parlamento, cada quien es cada quien. No. Eso defraudaría a los ciudadanos. Si se obtiene grupo parlamentario, continuará esa unidad de acción.

P. Su llamamiento al Bloque fue realizado a seis meses de la escisión. ¿Esperaba otra respuesta?

R. No, aunque me resisto a creer que la necedad sea impenitente. Yo calculaba que la respuesta sería esta. Pero no esperaba que la dirección del BNG se cerrase en banda antes de que le transmitiéramos la propuesta. Para mí el Bloque no es la cúpula, son los militantes. Entonces, el mínimo respeto a lo que se predica de la democracia interna es consultar.

P. Los acusan de “españolismo” por pactar con EU.

R. ¿Por qué puede ser acusada de españolismo una coalición concreta para un objetivo concreto en un escenario concreto, y en cambio no un gobierno de coalición con una fuerza españolista que no asume la autodeterminación y además mucho más a la derecha que EU?

P. Si el PP pierde la mayoría, ¿entrarían en un Gobierno?

R. Como portavoz de Anova y no de la coalición, no puedo responder. Pero a nivel personal me parece inverosímil. Lo primordial es estar con peso suficiente en el Parlamento para, con otros, desalojar al PP. Y para que ese Parlamento en vez de ser un sicario de los que agreden a los ciudadanos, haga lo contrario.

P. En el actual marco político, ¿es posible realizar desde el Gobierno un programa político de izquierdas?

R. Un cambio en la correlación de fuerzas del Parlamento de Galicia no puede cambiar el sistema. Puede ser cabeza de puente para un proceso en esa dirección. Pero nada más. Ni siquiera se puede lograr un cambio de régimen político, que no es el sistema. O sea, que la perspectiva anticapitalista transciende absolutamente el horizonte en que nos movemos. Además, los cambios de sistema nunca se produjeron por elecciones, sino con procesos sociales que después se tradujeron en cambios institucionales. Hay que poner las cosas en su punto. Pero se pueden establecer prioridades, aún con el recurso al déficit prohibido. El reparto de recursos públicos, aún más escasos, puede ser con criterios antitéticos a los que se están usando. Eso significa un cambio enorme.

P. El discurso de AGE presenta amplios espacios de coincidencia con el del Bloque. ¿Qué los diferencia?

R. La diferencia es que el Bloque en su práctica de este último decenio va en contra de ese discurso. Por lo tanto, está desacreditado. La ciudadanía empieza a decir lo que anteriormente no decía: “El BNG era distinto y ahora son como los demás”.

P. ¿Será candidato?

R. Yo tenía resistencia a volver a asumir un rol. Pero si la urgencia es tan grave no puedo actuar con arreglo a mis preferencias personales. Me puedo echar fuera de la política, pero si no, tengo que asumir lo que se me reclame. Pero este reto electoral está enfocado por nosotros como de reactivación de la ciudadanía. Me siento más comprometido, porque no es solo para los resultados electorales, sino para ese proceso.