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La presión popular fuerza la condonación de la deuda a Matías, activista de la PAH

Dos centenares de personas se han concentrado en Sant Andreu para evitar el desahucio

El vecino es un significado integrante de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca

A la cuarta lo ha conseguido. Y aunque la noticia es agridulce, sabe a victoria. Matías González, vecino del barrio de Sant Andreu de Barcelona de 53 años, ha conseguido esta mañana que Bankia le condone la deuda (toda, intereses incluidos) del piso del que le iba a desahuciar. Se queda sin piso, pero se libra de la deuda. Desde las ocho de la mañana, dos centenares de personas se han concentrado en las puertas del número 470 de la calle Gran de Sant Andreu, en el distrito del mismo nombre, para evitar el tercer intento de desahucio de González, que vive con su hijo adolescente.

El de hoy era el cuarto intento de desahucio de este vecino, que, además de afectado por la crisis hipotecaria, es uno de los activistas más significados de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Barcelona. Anoche la PAH negoció hasta última hora con el banco, pero la respuesta afirmativa a la dación no ha llegado hasta las 9.30 horas, de la mano de la comisión judicial y un representante de la entidad, tres personas que han llegado y se han marchado en taxi en medio de fuertes abucheos.

Desde hace dos años, Matías González no se ha perdido ni una sola acción de protesta de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca: ha participado en decenas de concentraciones para evitar ejecuciones hipotecarias, de una punta a otra de Barcelona, y es el integrante de la entidad ciudadana que más firmas ha recogido para que la iniciativa legislativa popular (ILP) para la dación en pago eche a andar. Después de tres intentos en los que la presión de los vecinos concentrados en la calle ha logrado paralizar el desahucio, este jueves Bankia había solicitado presencia policial: así ha sido, pero de forma discreta, tres patrullas de Mossos y Guardia Urbana se han limitado a observar de lejos lo que ocurría. Entre los concentrados estaban la diputada de ICV Dolors Camats y el concejal del mismo partido en el Ayuntamiento de Barcelona Ricard Gomà.

La PAH de Barcelona considera el caso de hoy de especial trascendencia porque la entidad con la que contrajo Matías González la deuda fue Caja Madrid, ahora Bankia, que ha sido rescatada con dinero público. Este vecino del barrio de Sant Andreu ha explicado una y mil veces que si dejó de pagar la hipoteca fue porque su negocio, un bar en el barrio del Singuerlín, en Santa Coloma, se fue al garete como consecuencia de la crisis y que actualmente cobra únicamente 400 euros. Vive con un hijo adolescente y el impago de su deuda afecta también a su hija, quien figura como avalista en la hipoteca.

La situación que afronta González comenzó en 2009, cuando tuvo que cerrar el bar que regentaba en el barrio del Singuerlín, en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona). Uno de sus socios falleció, el otro enfermó y la crisis fue la puntilla. En el intento de salvar el negocio había avalado varios préstamos con su piso. No pudo afrontar las letras y hace casi dos años Bankia subastó su piso. "Si tengo hipotecado el piso, que me lo quiten", clamaba en octubre del año pasado en vísperas del tercer intento, "pero que no me quiten la vida". Hoy ha explicado que le espera un piso que le ha proporcionado el Ayuntamiento de Barcelona en el barrio de Via Trajana. Esta tarde y el lunes la entidad le dejará entrar en su piso para recoger sus cosas, pero lo que más le angustia ahora, asegura, es tener que marcharse del barrio en el que ha vivido toda la vida y el "mal estado" del piso que le ha proporcionado el Consistorio.

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