40 días para cambiar la otra izquierda

El pacto “con un programa nítido de izquierdas” entre la Anova de Beiras y Esquerda Unida nació en el discurso de Beiras del pasado Día da Patria

Xosé Manuel Beiras, a la izquierda, se dirige a los militantes de Anova el pasado Día da Patria.
Xosé Manuel Beiras, a la izquierda, se dirige a los militantes de Anova el pasado Día da Patria.Óscar Corral.

La partida no ha finalizado, pero el acuerdo que Esquerda Unida y la Anova que lidera Xosé Manuel Beiras registraron a última hora del viernes ante la Xunta Electoral supone un punto y seguido en la recomposición del nacionalismo y la izquierda al margen de Bloque y PSdeG. “Un pacto nítidamente de izquierdas”, lo califica un dirigente presente en las negociaciones, al que finalmente, y pese a rectificar a última hora su negativa a compartir alianza con organizaciones “no genuinamente gallegas”, no se sumó Compromiso por Galicia (CxG). La puerta continúa abierta, , explican en la coalición Anova-EU, Pero el volumen y acritud de los reproches de la cúpula de CxG hacia, en particular, Beiras, parecen cerrar la posibilidad de un pacto.

Fue en su alocución del Día da Patria ante la militancia de Anova cuando Xosé Manuel Beiras habló sobre la necesidad de un “frente común de izquierdas” contra el PP. Nada nuevo en su discurso de los últimos años, excepto un detalle: la mano tendida se extendía hasta “la izquierda estatal que reconozca el derecho a la autodeterminación del pueblo gallego”. Al llamamiento enseguida respondió Esquerda Unida. Su coordinadora nacional, Yolanda Díaz, se agarró al adjetivo “anticapitalista” y al espejo griego. “La situación nos lleva hacia Grecia”, afirmaba, “por eso es necesaria una Syriza gallega”. Los mensajes públicos comenzaron a cruzarse.

En Compromiso no tardaron en pronunciarse. Miembros destacados de su dirección, incluido su coordinador, Xoán Bascuas, aseguraban que nunca entrarían en un “acuerdo anticapitalista”. Xosé Manuel Pérez Bouza, exsenador del Bloque, teorizaba en las redes sociales sobre conformar un “gran Partido Nacional Galego” y atacaba “a la franquicia gallega de IU”. Y Xoán Antón Pérez Lema, ex alto cargo de la vicepresidencia de Anxo Quintana, alertaba en la prensa contra “las propuestas antisistema y colectivista”. Su penúltimo Consello Político Nacional, el uno de septiembre, aprobaba por amplia mayoría ofrecer a los beiristas un acuerdo y excluía a las fuerzas “no centradas en el país”. El aviso era para Esquerda Unida.

Los ecogalleguistas deciden mañana si abandonan CxG y se suman al acuerdo

Pero las contradicciones dentro de CxG estallaron. Una de sus tres patas —junto a los escindidos del Bloque de Máis Galiza y a los centristas de Acción Galega—, Espazo Ecosocialista, planteó converger en el frente que ya negociaban Anova y EU, a pesar de que su líder, Xoán Hermida, había expresado fuertes reticencias. Ahora están con un pie fuera de la plataforma que lidera Bascuas y mañana, en una asamblea extraordinaria, decidirán su destino definitivo. “Los términos de los debates en Compromiso”, explican fuentes cercanas a ese partido, “dejaron en los ecogalleguistas la sensación de que no tiene nada que hacer ahí: ni izquierda amplia, ni galleguismo inclusivo”.

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La incomodidad de los Ecosocialistas no fue el único factor que pesó en la marcha atrás escenificada el pasado jueves por CxG. Parte de sus bases expresaron malestar por lo tajante de su posición y cierto pragmatismo se adueñó de facciones dirigentes: o entraban en la coalición Anova-EU o su potencial electoral tendería a cero. Incluso, como intepretan casi todos los actores del proceso, existió una táctica encaminada a tensar, desde dentro, el pacto entre Beiras y la organización de Yolanda Díaz. En este escenario, las asambleas de Compromiso cambiaron de parecer y, en un nuevo Consello Político, la formación anunció que sí participaría “en una coalición técnica” con Anova y Esquerda Unida.

A esas alturas de la historia, el acuerdo de izquierdas ya estaba avanzado. Los dos partidos optaron por cerrarlo, aun sin cortar el paso a nuevas incorporaciones. A la espera de que los afiliados de Esquerda Unida lo ratifiquen, este incluye la derogación del decreto del gallego o el reconocimiento del derecho de autodeterminación. “Un programa nítido de izquierdas, sin matices”, insisten. Y con el que Xosé Manuel Beiras se perfila como número uno por A Coruña y Díaz como número dos. Eso sí, el nombre registrado, Alternativa Galega, debe cambiar antes de esta tarde a las cinco: ya se encontraba en el registro de partidos. Un “añadido” solucionará el asunto.

El nombre Alternativa Galega ya estaba registrado y lo deben cambiar hoy

Compromiso por Galicia reaccionó asegurando que EU había “vetado” nombres de su formación. Ellos y Anova lo niegan y mantienen, dicen, “la puerta abierta”. Esa puerta podría ser la conformación de listas. Quien, de momento, ya ha expresado categóricamente su rechazo a la “unidad de acción” ha sido el Bloque. De ahí se escindieron líder y cuadros de Anova. Un artículo de Francisco Rodríguez, ex secretario general de la UPG, en el digital Sermos Galiza tildaba el pacto con Esquerda Unida de “chambonada electoralista de urgencia”.

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