Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
RUTAS | PUERTO DE SAGUNTO

Un bello artefacto industrial

La visita al rehabilitado horno alto de la antigua acería revive una particular edad de hierro

El horno alto del antiguo complejo siderúrgico de Sagunto.
El horno alto del antiguo complejo siderúrgico de Sagunto.

Bajo las aguas del Puerto de Sagunto hay un museo ignoto. Está formado por rotundas y caprichosas piezas de escoria. La que se arrojaba al mar cuando salía a 1.500 grados por la bigotera de los altos hornos que convertían el hierro en acero. Uno de esos conglomerados de escoria se extrajo de las profundidades y se exhibe hoy a los pies de un imponente mole de casi 65 metros de altura. Es el número 2, el único de los tres hornos de la desmantelada siderurgia saguntina que se mantiene erecto. No solo eso. Tras una larga espera, por fin ha finalizado su rehabilitación y su figura emerge revivida como un hito de un pasado industrial que dio a luz un enclave, el Puerto de Sagunto.

Además de sus indudables connotaciones históricas, el horno construido en 1922 produce un notable impacto visual por sí mismo, como artefacto estéticamente emparentado con las vanguardias artísticas, con el cubismo evolucionado de Léger hacia las estructuras tubulares industriales o con la adoración fabril y febril de los futuristas italianos por la máquina. Podría ser objeto de cualquiera de las fotografías de la pareja de artistas Bernd y Hilla Becher. Hoy, el horno es un museo vivo de arquitectura industrial.

Pistas

Para conocer la antigua siderurgia. La Fundación de la Comunidad Valenciana de Patrimonio Industrial de Sagunto organiza visitas guiadas al Horno Alto número 2, los lunes, miércoles y jueves a las 12:00, 13:00, 18:00 y 19:00. En el centro de visitantes se proyecta un vídeo sobre el origen de la siderurgia saguntina, con imágenes de época hasta su cierre definitivo en 1984, antes de dar paso a un recorrido por dentro del horno y por su exterior. Más información: www.fcvsagunto.com

Para recorrer la Vía Verde de Ojos Negros. Se suele pedalear en bicicleta de montaña. La antigua vía férrea reconvertida empieza en la población turolense de Santa Eulalia y concluye en Sagunto, pero falta terminar el último tramo desde Torres-Torres al mar. El recorrido entre la naturaleza atraviesa 14 túneles y 37 portentosos viaductos, de entre los cuales impresiona especialmente el de la Fuensanta en Caudiel. En la parte valenciana, en el año 2002 se inauguró como vía verde el tramo entre Barracas y Torres Torres. En la parte aragonesa, se abrió acondicionada hasta Barracas en 2008. En total, el recorrido abarca una distancia de unos 170 kilómetros. Información detallada en www.viasverdes.com o www.comunitatvalenciana.com.

Para tumbarse en la playa. Hay numerosas playas (incluida una nudista en Corinto) para descansar en el término de Sagunto que rodea al también costero Canet d’en Berenguer. La mayoría es de arena y de aguas muy tranquilas, con largos sistemas de dunas que se han recuperado con los años.

Incluso un urbanita indolente, poco dado a salir de su madriguera, puede sentir el magnetismo de su estructura fálica, sin descartar ninguna interpretación freudiana. Aunque, según cuentan, fue el propio Freud quien aclaró a un detractor —que maliciosamente había reparado en el gran tamaño y en la delectación con que el padre del psicoanálisis se fumaba un puro— que, a veces, un puro no es más que un puro.

En este caso, el horno es más que un horno, porque condensa la existencia de miles de personas. No en vano, cuando se dio por inaugurada el pasado mes la restauración de la torre metálica y se tocó la sirena de la acería, la emoción se desató. Había entre la comitiva política antiguos trabajadores y familiares para quienes la sirena regulaba sus vidas.

Fue “muy emocionante”, relata una de las guías que hoy muestra amable y didácticamente cómo funcionaba el horno alto número 2, para qué servía el gran tubo que abraza la panza metálica o cómo se practicaban y tapaban los orificios por los que se escupía, por un lado, las coladas de arrabio (el hierro fundido que aún lleva oxígeno y del que se obtiene el acero en el convertidor) y por el otro, la escoria, que a partir de los años cincuenta se empleó como materia prima de la fábrica de cemento Asland.

Tal vez lo más impresionante sea la visita al interior del horno, al crisol, donde se producían los procesos químicos a más de 1.000 grados. Sus paredes rugosas e irregulares, repletas de salientes, y su color ferruginoso le confieren un aspecto de cueva ancestral, que invita a tender un puente con la Edad de Hierro, en la que se empezó a emplear y fundir el mineral hace más de 3.000 años.

16 años ha costado acabar la rehabilitación, diseñada y realizada por los arquitectos valencianos Carmel Gradolí, Arturo Sanz y Luis Francisco, y que ha merecido el Premio Unión Europea de Patrimonio Cultural en la categoría de conservación. Aún falta por instalar el ascensor que discurrirá por el plano inclinado por donde antes subían las vagonetas cargadas del hierro proveniente de las minas de Ojos Negros, pero ya se puede ascender al nivel dos.

La vía verde del antiguo ferrocarril de Ojos Negros.
La vía verde del antiguo ferrocarril de Ojos Negros.

Desde allí se atisban bien las montañas por las que penetraba el tren minero. Ante las desavenencias con los dirigentes del Ferrocarril Central de Aragón, que cubría la actual línea entre Sagunto y Teruel, la Compañía Minera Sierra Menera optó por construir la suya de vía estrecha. Hoy se ha transformado en la Vía Verde de Ojos Negros. Si se concluye totalmente (algunas partes de la antigua vía han sido invadidas por la autovía Mudéjar y otras construcciones y edificaciones), el recorrido cubrirá 205 kilómetros, y descenderá desde los 1.000 metros de altura hasta el mar, allí donde se depositaban las piezas de escoria.