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REDUCCIÓN NÚMERO DE DIPUTADOS

Feijóo fuerza un cambio legal para conservar su mayoría absoluta

El PP impulsa reformas en la ley electoral que priman sus graneros de votos

Cambio en el número de escaños en el parlamento Ampliar foto
Cambio en el número de escaños en el parlamento

El Partido Popular y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, están dispuestos a cambiar la ley electoral con tal de intentar garantizarse el Gobierno en las próximas autonómicas, para las que todavía no hay fecha. Utilizando la austeridad como argumento, los populares explicaron ayer la propuesta que Feijóo deslizó el domingo en una entrevista en La Voz de Galicia. Su plan pasa por reducir de 75 a 61 el número de diputados y lograr que el nuevo reparto rija ya en los próximos comicios, según avanzó ayer el número dos del Gobierno y del PP gallego, Alfonso Rueda.

Tres días después de lanzar la propuesta, ningún dirigente popular ha cuantificado el ahorro que conlleva, aunque basta multiplicar el sueldo de un diputado (80.700 euros brutos anuales) por los 14 que se pretenden suprimir para concluir que rondaría el millón de euros, un importe similar al que la Consellería de Industria invirtió la pasada semana en una campaña publicitaria para “transmitir optimismo en la economía gallega”.

El método de ahorro que plantea el PP tiene contraindicaciones puesto que alteraría el reparto de fuerzas en el hemiciclo primando sus graneros de votos situados en las provincias de Ourense y Lugo. Estas dos circunscripciones claves para la victoria del PP ganarían peso relativo, de forma que con el mismo resultado de 2009 los populares obtendrían dos escaños más de diferencia sobre PSdeG y Bloque. Rueda restó importancia a este detalle y subrayó que los cálculos habrá que hacerlos una vez que voten los ciudadanos. No aclaró si su partido está dispuesto a afrontar el cambio legal en solitario —bastarían los 38 diputados de su mayoría absoluta para avalarla— sino que animó a socialistas y nacionalistas a ser “coherentes” y “escuchar a la ciudadanía” que reclama medidas de austeridad a la clase política.

“Fascismo” y “debilidad”

Raúl Ríos, Miguel Rodríguez

Los partidos que no tienen representación parlamentaria también cargaron ayer contra el PP por cambiar las reglas de juego electorales a unos meses de los comicios. La coordinadora general de Esquerda Unida, Yolanda Díaz, alerta de que con este tipo de “austeridad en lo relativo a la democracia” lo que está haciendo Feijóo es introducir el fascismo en Galicia. Recuerda que su partido ya le propuso tanto a este Gobierno como al anterior una reforma de la ley electoral para facilitar la entrada de nuevas fuerzas en O Hórreo en aras de la pluralidad. Para Díaz, lo que pretenden los partidos “sistémicos” como PP o PSOE es evitar la entrada de “fuerzas anticapitalistas como EU” en el Parlamento, “especialmente en un momento de crisis y conflictividad social”.

El portavoz nacional de Anova-Irmandade Nacionalista, Xosé Manuel Beiras, tildó de “golpe de Estado” la propuesta de reducir a 61 el número de diputados del Parlamento gallego. Para Beiras los populares pretenden ir hacia “un modelo de partido único” que les permita “perpetuarse” en el poder. A título personal y en caso de que la propuesta se lleve a cabo, Beiras se mostró partidario de crear “un frente popular” de izquierdas que aglutine a todas la fuerzas del nacionalismo e, incluso, a partidos de ámbito español que “acepten el derecho de autodeterminación de las naciones”.

Rafael Cuiña, de Compromiso por Galicia, detecta en el anuncio de Feijóo un signo evidente de debilidad por parte del PP. Para Cuiña, el partido en el que él mismo militaba busca ahora con esta reducción de parlamentarios “cambiar las reglas del juego justo cuando va a perder el partido”. Ante lo que califica como una “prostitución” de la democracia, prefiere confiar en que los gallegos tengan clara esta maniobra del gobierno “para aferrarse al poder” y voten a una alternativa seria, en referencia a Compromiso.

El interés del PP por cambiar la ley electoral que varios dirigentes populares habían rechazado a lo largo de esta legislatura surge justo cuando la mayoría absoluta empieza a tambalearse en las encuestas internas que maneja el partido. Su secretario general en Galicia trató de desvincular el cambio legal que propone de sus expectativas electorales advirtiendo que es el PP el que más diputados perdería con el cambio. Su cálculo obvia que con ese hipotético reparto y extrapolando los resultados de 2009 los populares se dejarían seis de los 38 diputados, por ocho que perderían los partidos de la oposición. Como resultante, el PP reforzaría su mayoría absoluta que pasaría de uno a tres escaños. Pero ese no es el objetivo, dice Rueda, que persigue su partido con esta medida, sino tratar de ahorrar y ser “coherentes con lo que pide la ciudadanía”.

Tras celebrar una reunión con dos de sus peones en el PP, el portavoz, Antonio Rodríguez Miranda, y la viceportavoz Marta Rodríguez Arias, ambos diputados, Rueda aseguró que los parlamentarios “tendrán que trabajar más” si finalmente se lleva a cabo la reducción de escaños. No llegó a decir que sobran políticos pero sí recomendó a socialistas y nacionalistas que atiendan las demandas “de los ciudadanos con los que se manifestaron la semana pasada” (en alusión a las marchas contra los recortes del Gobierno central que fueron masivas en Galicia).

Y a continuación el secretario general del PP gallego y conselleiro de Presidencia ratificó que la oferta por escrito será remitida por el grupo parlamentario popular al resto de los partidos en los próximos días, algo que había puesto en duda la víspera el portavoz en la Cámara, Pedro Puy, quien ayer no acudió a ese encuentro, según la explicación del partido porque debía participar en un debate político en una televisión local de Santiago. Antes aún de conocer al detalle la propuesta, tanto el PSdeG como el Bloque ya se han posicionado radicalmente en contra por entender que se trata de una forma de disfrazar, con la excusa del ahorro, sus intereses meramente partidistas.

Ayer el candidato del Bloque a las autonómicas, Francisco Jorquera, consideró la maniobra del PP como una “táctica golpista” que revela un talante “antidemocrático”. “Es absolutamente inconcebible tratar de modificar las reglas de juego a mitad del partido y cuando falta un minuto para que acabe”, lamentó el candidato nacionalista, quien subrayó que la reforma de la ley electoral “requiere un diálogo con todas las fuerzas políticas, un diálogo y un proceso de reflexión”. Jorquera minimizó el ahorro que supondría la reducción de 14 diputados e invitó al PP a suprimir las diputaciones en lugar de reforzarlas si de lo que se trata es de promover la austeridad.

En el PSdeG fue el viceportavoz parlamentario José Luis Méndez Romeu quien puso cara al rechazo absoluto de su partido contra los planes de Feijóo. Aseguró que los socialistas se opondrán a semejante “ataque a la convivencia democrática”. “Un golpe de mano" al pluralismo político, lamentó. “Tanto Feijóo como Rajoy son conscientes de que están hundiendo el país y quieren aferrarse al poder mediante maniobras torticeras propias de regímenes antidemocráticos”, insistió, para que no quede ninguna duda del rechazo de esas siglas a la “política engañosa y mentirosa” del PP.

El parlamentario socialista también censuró que la derecha gallega siga la línea de la supresión de concejales en Administraciones locales impulsada por el Gobierno central. “Quieren reducir el número de representantes en todos los parlamentos cuando esta no es la causa del déficit”, insistió.

Méndez Romeu zanjó el debate alegando que la “necesidad” de ahorrar en la Administración y también la austeridad deben llegar “por vías que no afecten a la representación ni tampoco a la democracia”.