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Griñán excluirá a los rubalcabistas en el congreso del PSOE andaluz

El líder socialista baraja a De la Chica como portavoz parlamentario en sustitución de Jiménez

Susana Díaz, con el secretario del PSOE de Almería, José Luis Sánchez Teruel (a la derecha), en el palacio de exposiciones de El Toyo.
Susana Díaz, con el secretario del PSOE de Almería, José Luis Sánchez Teruel (a la derecha), en el palacio de exposiciones de El Toyo.

El secretario general del PSOE de Andalucía José Antonio Griñán, va a hacer pocas concesiones con los sectores críticos de las agrupaciones provinciales. Hará uso de su mayoría y negociará con los secretarios generales provinciales afines, pero no va a integrar a las minorías de Cádiz, de Málaga, de Córdoba ni de Sevilla, según indicaron ayer fuentes próximas al presidente andaluz.

Aunque las casuísticas en estas cuatro agrupaciones son muy diferentes y los argumentos autóctonos priman sobre los regionales, a todos ellos les unió el apoyo a Alfredo Pérez Rubalcaba como secretario general frente a Carme Chacón en el pasado congreso federal celebrado en Sevilla. También en ese grupo estaba el PSOE de Jaén, donde si hay fisuras en torno a su secretario general, Francisco Reyes, y su líder espiritual, Gaspar Zarrías, son tan pequeñas que apenas se ven. Griñán considera parte de la mayoría que él lidera a Jaén. “No hay nada que integrar porque está ya integrada”, dijeron estas fuentes. El sector crítico andaluz estimaba que con Jaén su peso numérico en el congreso era del 34%.

Los rubalcabistas, como ya se vio durante la elección de delegados, no tienen luz verde de Pérez Rubalcaba para plantar batalla a Griñán, el único referente socialista con poderío institucional al presidir la Junta de Andalucía.

Los críticos no tienen margen alguno para plantar batalla, pero sí para hacerse oír cuando se voten los diferentes órganos. Si no hay integración estos planean presentar listas alternativas a la elección de los miembros del comité director y federal. En ningún caso hay consigna para votar en blanco a José Antonio Griñán como secretario general.

El congreso empieza con algunas incógnitas ya resueltas. La principal la del nuevo número dos, que será Mario Jiménez, actual portavoz parlamentario y secretario general del PSOE de Huelva. Griñán dio ayer por hecho que será el onubense el que tendrá las llaves de San Vicente número 37, donde está la sede regional, como vicesecretario.

Jiménez dejará la secretaría de Huelva en el congreso provincial de julio. De hecho, ha convocado esta cita a final de mes para así poder buscar con tiempo una alternativa en su provincia. Lo que no está claro es que continúe como portavoz del grupo parlamentario socialista. Algunas fuentes aseguran que no está decidido que compatibilice esta responsabilidad teniendo en cuenta que esta legislatura va a ser muy complicada ya que la mayoría que apoya al Gobierno depende de los 47 votos del PSOE, pero sobre todo de los 12 escaños de Izquierda Unida. “Necesitamos en el grupo a alguien con pie firme, algo que hasta ahora se ha echado de menos”, afirma un diputado socialista.

Según las fuentes consultadas, Griñán quiere abrir el campo de juego y estudia que la portavocía la lleve el exconsejero de Educación Francisco Álvarez de la Chica, al que cuando lo sacó del Gobierno le garantizó un puesto relevante en la dirección. Como portavoz sería miembro nato de la ejecutiva. En el caso de que opte por otra persona, De la Chica ocuparía una responsabilidad de peso en la dirección.

Las citadas fuentes también dan por hecho que la exconsejera de Agricultura, la también granadina Clara Aguilera, ocupará un puesto destacado en la comisión permanente del PSOE. Con estos movimientos, el PSOE de Granada que lidera Teresa Jiménez vería en cierta manera compensada la orfandad de granadinos que existe ahora en el Gobierno andaluz.

Griñán también tiene decidido que la presidencia del partido la ostente una mujer, pero no está claro que siga siendo Rosa Torres. Como ocurre siempre en los partidos y especialmente en el PSOE, la consolidación de los liderazgos femeninos depende de que el jefe de turno lo quiera. Y no se sabe si Griñán quiere o no quiere y si propondrá a otra persona. Algunos especulan con el nombre de Micaela Navarro.

La salida de Susana Díaz del puente de mando del partido ha quitado presión al congreso, porque sus modos de actuar generan mucho rechazo en algunos, críticos y no críticos. Desde que ocupa la Consejería de la Presidencia, Díaz, que aspira también a la secretaría general del PSOE de Sevilla, está intentando hallar su perfil institucional.

Griñán quiere que del congreso salga no solo un partido unido —algo que está por ver si no hay integración con los críticos— sino con otra mentalidad. Quiere a los miembros de la ejecutiva fuera de los despachos, y recuperar el pulso de la calle, después de las tres derrotas electorales consecutivas cosechadas por el PSOE en Andalucía (municipales, generales y autonómicas). Solo el hecho de que el PP no haya podido formar gobierno, aunque ganara las elecciones, es lo que le va a permitir a Griñán protagonizar un congreso que se presume tranquilo.