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Facenda controlará la fundación en la que se transforme la caja

El PP impulsa una norma para que la Xunta nombre al presidente del patronato

Edificio de la obra social de Novacaixagalicia en el Preguntoiro, en Santiago
Edificio de la obra social de Novacaixagalicia en el Preguntoiro, en Santiago

Con los copresidentes de Novacaixagalicia fuera de juego definitivamente —Mauro Varela y Julio Fernández Gayoso dimitieron, por distintos motivos, la semana pasada—, la caja debe cerrar el triste capítulo de la fusión convirtiéndose en una fundación de carácter especial. El Gobierno gallego le va a mostrar el camino impulsando una reforma de la polémica Lei de Caixas, la misma que un recurso del Ejecutivo Zapatero colocó en el punto de mira tras recurrir al Constitucional.

Esa reforma reconducirá los obsoletos órganos de administración de Novacaixa (la mastodóntica asamblea de 320 miembros y el consejo), hacia un patronato compuesto por 12 miembros en los que la Xunta tendrá la sartén por el mango. Según la propuesta preliminar del grupo parlamentario popular, cuatro vocales representarán a las entidades fundadoras de la caja de ahorros, “con el mismo reparto entre ellas que el que tuvieran en la caja de origen”. Otros cuatro representarán al Parlamento, elegidos por el Pleno en proporción a la representación de los grupos parlamentarios. Los cuatro restantes serían nombrados por la consellería de Facenda, y entre ellos estará el presidente del patronato.

Ser patrono será un cargo honorífico. No habrá retribuciones

La propuesta del PP incluye un mecanismo que permita dar entrada en el patronato a personas o colectivos “que financien de manera significativa la fundación”. Porque a nadie se le escapa que Novacaixagalicia pueda perder su única fuente de ingresos, como le ocurrió a Bankia. Ahora dispone de un 7% de las acciones que tiene en el banco y, por tratarse de una entidad nacionalizada (y en pérdidas) no le reportarán en el corto plazo ningún dividendo. Por si fuera poco, las valoraciones que están realizando las auditoras podrían concluir que el patrimonio de la caja fundadora de Novagalicia Banco es igual a cero. “Es una posibilidad que se está discutiendo ahora”, señala una fuente interna. Mientras su futuro se despeja, la única fuente de ingresos que tiene para pagar las 257 nóminas, sufragar la actividad asistencial, mantener un centenar de edificios y programar actos culturales es el remanente de 90 millones con el que se quedó cuando se desprendió de su negocio financiero en favor de la entidad que preside Castellano.

Si sale adelante la modificación de la Lei de Caixas, los futuros gestores estarán obligados a cumplir tres requisitos: estar empadronados en Galicia, tener conocimientos en materias económicas o jurídicas, y no ser “personas que ejerzan un cargo por mandato representativo”. La limitación incluye al personal “eventual o directivo” de los Ayuntamientos. También se terminaron las retribuciones extraordinarias. Ser miembro de la fundación se limitará a ser un cargo honorífico y gratuito que no podrá “originar más percepciones que las dietas por desplazamiento justificadas”.

El control de la Xunta, a través de la Consellería de Facenda, será mucho más amplio del que se le podría presuponer a través de los patronos. Supervisará y controlará las cuentas, deberá autorizar cambios en los estatutos, los presupuestos, las liquidaciones, las modificaciones superiores a 100.000 euros y la creación de nuevas obras sociales.

El sueldo del gerente, bajo vigilancia

La reforma que quiere introducir el PP en la norma que regulará la fundación de Novacaixagalicia tiene especial cuidado en regular el cargo del gerente, una persona que deberá cumplir “con los requisitos de capacidad, preparación técnica y experiencia suficientes”, además de una hoja de servicio intachable “de respeto a las leyes mercantiles u otras que regulan la actividad económica que la vida de los negocios”. Su sueldo será verificado por Facenda de forma que se ajuste “a las funciones que desempeñe”. El cargo tendrá dedicación exclusiva y será incompatible con cualquier actividad retribuida excepto la docencia y aquellos servicios que ejerza en nombre de la fundación. Lo que cobre por esa representación, al margen de las dietas, tendrá que cederlo a la fundación. En una disposición transitoria, la Xunta se reserva el derecho de ratificar el nombramiento del gerente.

Una de las incógnitas de todo este proceso es qué sucederá con la Fundación Claudio San Martín, con sede en A Coruña y vinculada en sus orígenes a Caixa Galicia. En teoría está dentro de la caja pero gestiona una decena de edificios monumentales de forma independiente. Hasta 2011 estaba presidida por José Luis Méndez.