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“Es necesario un proyecto que rompa todos los esquemas en política”

“Seis años en el BNG llegan para saber cuál debe ser el papel de la política”

La exconselleira nacionalista de Vivenda, Teresa Táboas, el jueves pasado durante la entrevista.
La exconselleira nacionalista de Vivenda, Teresa Táboas, el jueves pasado durante la entrevista.

La exconselleira Teresa Táboas (México DF, 1961) quiere volver a la política. Asegura que habla con “mucha gente” y que ahora se trata de “buscar la fórmula”.

Pregunta. Usted fue la primera de una serie de bajas ilustres en el BNG. ¿Qué fallaba?

Respuesta. Por honestidad y por coherencia, no podía defender la línea política salida de la asamblea de Amio. No creía en ella. Entiendo el nacionalismo de manera distinta y di un paso atrás. Hay quien dice que prendí la mecha.

P. Fue la primera.

“Seis años en el BNG llegan para saber cuál debe ser el papel de la política”

R. Pero son procesos que llevaban tiempo fraguándose.

P. ¿Cómo es esa “manera distinta” de entender el nacionalismo?

R. Con la línea mayoritaria del Bloque, que ya había salido en la asamblea de 2009, había cosas que compartía y otras que no. Yo estaba en la Executiva, además. Pero se iba consolidando la parte con la que yo no coincidía.

P. ¿Por ejemplo?

R. Debemos acercarnos a sectores concretos pero hay que abrirse al resto de la sociedad. Efectivamente pivotando en la izquierda, pero acercándote a sectores de los que el nacionalismo se ha alejado. Solo haciendo una foto real de lo que hay puedes transformarlo.

P. ¿Ha dejado de funcionar el modelo del Bloque?

“El Bloque fue adecuado en su día, pero ahora hay que buscar la fórmula”

R. Está en implosión. En un momento de crisis económica, política y social, la convulsión afecta a las formaciones políticas. Unos y otros hicimos también lecturas diferentes del bipartito.

P. ¿Y cuál es la suya?

R. Cada vez veo más luz en aquella experiencia. Hubo errores y prisa, de quien gobernaba y de la propia sociedad, que quería cambios más rápido. Pero en tres años de gobierno de Feijóo no veo una sola noticia, una sola medida de importancia... Solo fuegos de artificio que rayan en el surrealismo, ineptitud, desidia, cuando se necesitan políticas contundentes. Esto arroja luz sobre el bipartito.

P. Entró en el Bloque con el bipartito y salió seis años después. No es mucho tiempo.

R. Suficiente para entender el papel que debe jugar la política. Es necesario estar atentos y escuchar a esa parte de la sociedad que no está adormecida y que se concretó en el 15-M.

P. ¿Sufrió decepción por cómo funcionan las cosas?

R. Si. Descubres que hay herramientas caducas. Por ejemplo, cuatro años, ahora, son muchos sin que la gente pueda opinar.

P. ¿Volverá a la política institucional?

R. Lo que estoy haciendo es escuchar, reunirme, ya desde hace muchos meses, con grupos de personas de distintos sectores sociales, de distintos sectores de pensamiento político. Sobre todo de la izquierda. Últimamente, estas reuniones tienen más prisa. Hay que escribir primero el guión y después ver cómo se participa.

P. ¿“Cada vez con más prisa” significa que las elecciones están a la vista?

R. No debe ser un proceso temporalmente limitado, sino que cimiente un nuevo proyecto político que sea vanguardia, que rompa todos los esquemas de cómo se trabaja en la política. Para eso hace falta tiempo y no limitarlo a unas elecciones. Hay que hacer las cosas desde abajo.

P. ¿Hay espacio para más nacionalismos en Galicia?

R. Hay espacio para otro nacionalismo y para otras formas de hacer política. En todo el planeta. Basta mirar a Islandia: después de la rebelión ciudadana contra la especulación crece un 3%.

P. En los ochenta, fracasaron Esquerda Galega y el nacionalismo centrista.

R. La construcción del BNG ocurre después de un trayecto en solitario. El nacionalismo de centro se suma en el 91, después del tripartito. Esa fórmula fue vanguardia, pero no hay que anclarse en el conservadurismo de cierta izquierda dogmática. Hay que avanzar, porque somos seres históricos, no ahistóricos. El siglo XXI lo veo antes como búsqueda de soluciones que como soluciones precocinadas.

P. ¿Es partidaria de recuperar el término galleguismo?

R. Soy partidaria porque el Partido Galeguista, el de Castelao, se llamaba así. Se dejó esa bandera en manos de PP y PSOE, que por cierto no la recogieron.

P. Sí retóricamente.

R. Exactamente. Soy partidaria de recuperarlo, porque hay personas que tienen un sentimiento que no han concretado en una fórmula política pero sí sentido de pertenencia a una cultura y a un país. Trabajadores, empresarios, profesionales.

P. La historiografía considera el nacionalismo la siguiente etapa al galleguismo. ¿No es un paso atrás?

R. No, porque la respuesta de la sociedad está en un 10%. Alguien se quedó, gente que habrá que recoger de nuevo.

P. Pero galleguismo es hoy un término vacío de contenido.

R. Sí, parece que todo cabe en él, pero habrá que llenarlo. Y revisar cuestiones identitarias.

P. ¿En qué sentido?

R. La globalización diluye las fronteras y origina identidades superpuestas, difusas. Creo en el nacionalismo como proyecto cívico. Es la gran reflexión que el nacionalismo no ha hecho.

P. Beiras habla de recuperar el espíritu del BNG del 82, pero Máis Galiza no quiere oír nada de un “BNG dos”.

R. No es tanto recuperar como buscar. El Bloque fue el camino adecuado en su momento, pero ahora hay que buscar la fórmula. Hablar con mucha gente, saber qué demandan, qué quieren, qué creen que debe ser la política. Decía Punset que a la gente cada vez le molesta más que le hablen de ideologías, que la gente quiere que le hablen de sus problemas.

P. Eso también es ideología.

R. Pero una nueva ideología, que tiene que beber del 15-M, pero también en la Primavera Árabe, en Occupy Wall Street, en Islandia. Quiero beber de lo que sucede en mi tiempo. Del pasado aprendo, no puedo vivir en él.

P. Hasta Rubalcaba cita el 15-M. ¿Se convertirá en muletilla?

R. Del 15-M me gusta que la sociedad de pronto se levanta y dice “¡ya está!”, gente ideológicamente diversa que confluía en las plazas. Pero defiendo reivindicaciones concretas: las listas abiertas, la participación ciudadana y los referendos. ¿Por qué no se podría votar si estamos de acuerdo con el convenio de Barreiros? También la adscripción individual. No entiendo que si te adhieres a un proyecto colectivo, después haya dentro colectivos que ejercen presión...

P. Sucede en todos los partidos.

R. Si las personas deciden sumarse a un proyecto colectivo, no necesito más. Si no, perdemos el tiempo con cuestiones internas y no con los problemas de la gente.

P. ¿Será posible organizar a los grupos y sectores escindidos, de izquierda o nacionalistas?

R. La sociedad lo está esperando. No se pueden repetir un BNG dos. Debemos sumar a la gente que nunca estuvo en política, que ha estado en iniciativas de base... No me interesa de dónde vengan, sino hacia dónde queremos ir.

P. ¿Piensa en algún modelo?

R. Estamos en el taller de lo que va a ser la concreción del modelo político del siglo XXI. Es complicado.