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Artur Mas decidió personalmente apostar por el “Estado propio”

El presidente logró desencallar las enmiendas que pedían la independencia

La ponencia permite a CDC seguir practicando la ambigüedad

Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) ha abandonado el sutil arte del eufemismo pero no el de la ambigüedad. El congreso del partido sirvió para consagrar el “Estado propio” para Cataluña como objetivo del partido, abandonando la profusión de sinónimos de la que había hecho gala hasta ahora. En el ánimo de los 2.000 delegados, que plegaron velas al grito de independencia, se respiraba que el Estado propio significa la secesión de Cataluña. Así lo verbalizaron el secretario general Oriol Pujol [que llegó a hablar de las “aguas podridas” de España]; y el consejero de Interior, Felip Puig; así lo deslizó Artur Mas, con un discurso más modulado. Pero el redactado de la ponencia permitire a Convergència hacer hincapié en el “gradualismo” y postergar el momento de lanzarse a la independencia en función de sus intereses.

Fue el propio Artur Mas quien propuso introducir la expresión “estado propio”. Servía para desencallar el debate de las enmiendas que pedían la reclamación de la independencia. Las Juventudes Nacionalistas de Cataluña (JNC), históricamente más pujantes en el independentismo que la dirección, empujaron a tomar la decisión. Según delegados presentes en la discusión, se barajó un término intermedio, pero el propio Mas, ante la atenta mirada del redactor de la ponencia, Francesc Homs, cedió: “Estado propio”. La JNC no cejó en su empeño pese al logro e insistió en que también figurara la palabra independencia, usando una fórmula que había formulado el expresidente Jordi Pujol. “Si lo dice Pujol, adelante”, aceptó también Mas. La nueva dirección del partido quería dejar claro en este congreso que el independentismo en CDC ha pasado a ser transversal. y no solo de sus juventudes. La fórmula final pareció aliviar a los delegados, dirigidos a la independencia sin máscaras. Lo apuntó simbólicamente el presidente del consejo asesor del partido, Josep Maria Cullell, el mayor de la ejecutiva exceptuando a Jordi Pujol: “Ya era hora, hacía mucho tiempo que lo esperábamos: escuchar que la estrategia de mi partido pone el estado propio como objetivo”. “Ha sido como salir del armario”, ilustraba otro delegado, con un punto de ironía.

La euforia que generó el microclima independentista surgido del congreso evitó el temor a un nuevo malabarismo para evitar, en la acción diaria del partido, postergar la secesión. La misma ambigüedad practicada tras otros textos congresuales. La misma ponencia recuerda lo lejos que se fue en 2000 y 2008, cuando se introdujeron términos como “país independiente normalizado” y “Cataluña libre, justa, e independiente”. De hecho, el socio de CDC, Unió, contempla que Cataluña sea un estado dentro de la Unión Europea desde el 2000.“En el actual contexto, el concepto de libertad y soberanía no tiene otro significado que alanzar las estructuras de estado para Cataluña, un Estado miembro de la UE”, rezaba la ponencia democristiana. Esa expresión no significó un giro independentista del partido que dirige Josep Antoni Duran Lleida. Ayer Duran no figuró entre el elenco de invitados que asistió al congreso de CDC, ya que estuvo en una asamblea parlamentaria de la Unión por el Mediterráneo. Parte de los delegados, malpensados, vieron en ello un pretexto para evitar exponerse —y fotografiarse— junto a la CDC más soberanista. Como en 2008, cuando no estuvo, simplemente porque ese día estaba descansando.

La ponencia ideológica del partido tampoco fija una hoja de ruta clara para la independencia y solo exhorta a crear “la mayoría necesaria” para poder iniciar el proceso de la secesión, una mayoría etérea que no se concreta en cifras demoscópicas. La ponencia no cita, por ejemplo, que el sondeo oficial da victoriosa la independencia en un referéndum.

Introducir “estado propio” supone para Convergència abandonar el eufemismo y sugerir un futuro plenamente independentista. Aunque solo la acción de sus dirigentes determinará si esa es la verdadera estrategia del partido o una muestra más de la trabajada ambigüedad de CDC.