El PP juega la baza centrista para presentarse como alternativa
Oyarzábal sitúa a su partido entre el nacionalismo “radical” y un PSE “incapaz” de afrontar el pulso “abertzale“

El PP va a jugar a fondo exhibir su imagen más centrista y dialogante como argumento mejor para la que ya se anuncia como una de las más largas y reñidas campañas de unas elecciones autonómicas en Euskadi. Reforzado en el congreso nacional de Sevilla del fin de semana, el PP vasco quiere asentarse —y buscar el voto— como alternativa frente a un nacionalismo “radical” y un PSE “decepcionante e incapaz”.
El mensaje llegó ayer de la mano de quien en estos días encarna ese espíritu renovador que quiere lucir el partido: Iñaki Oyarzábal, recién designado directamente por Rajoy para la secretaría de Justicia, Derechos y Libertades de la ejecutiva nacional popular.

Oyarzábal aprovechó una rueda de prensa en Vitoria convocada para hablar del congreso sevillano para ahondar en esa estrategia del PP como un centro entre dos extremos. Así, los populares suponen una “alternativa sensata y seria” para el futuro de Euskadi frente al “pulso político de la izquierda abertzale” y un nacionalismo que radicaliza sus posturas y “solo propone un proyecto de ruptura con el resto de España”.
Y en el otro lado de la balanza, un PSE “decepcionante e incapaz” de dar respuesta a ese desafío nacionalista por sus “bandazos”.
El PP va a tener que compatibilizar esta estrategia con la vista puesta en las urnas con el hecho de que sigue siendo socio de esos denostados socialistas y cada vez está más interesado en trenzar complicidades económicas, fiscales y políticas con el PNV. Dos partidos, además, con los que quiere dibujar la gestión del futuro de Euskadi sin ETA. Un equilibrio que la propia dirección de Antonio Basagoiti reconoce que va a tener que afrontar las “urgencias electorales” de unos y otros.


























































