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trono de juegos
Columna

La inspiración, el plagio y el infame vídeo de la Casa Blanca

El anuncio de ‘Pickmon’ revuelve a la comunidad ‘gamer’ por su descarada copia de referentes jugables

Imagen del tráiler del juego 'Pickmon'.

El pasado lunes el mundo contemplaba con pasmo el tráiler de Pickmon, el nuevo juego de los creadores de Palworld. Por si hay alguien despistado, Palworld es un juego tipo Pokémon pero con elementos de supervivencia y armas, y Nintendo lo demandó en 2024 porque sostenía que algunas mecánicas del juego copiaban ideas de Pokémon y porque el diseño de algunas de las criaturas era sospechosamente similar a algunos de los más famosos monstruos de bolsillo.

De nuevo, las referencias son tan obvias que parecen de broma. En el tráiler vemos a una especie de Link, al que acompaña una especia de Pikachu junto al que planea en una especie de paravela sobre un mapa que recuerda sospechosamente al mundo de Hyrule. Es inevitable pensar mal; pasó con Palworld y ahora pasa con Pickmon. El juicio entre las dueñas de la franquicia Pokémon (Nintendo, The Pokémon Company) y los creadores de Palworld ahí sigue: en proceso y aún sin veredicto final. Pero el tráiler de Pickmon parece directamente recochineo: ¿Te molestan las inspiraciones, Nintendo? Pues toma dos tazas. El personaje principal, la música y hasta los ángulos de cámara es imposible que no nos remitan al famoso tráiler de the Legend of Zelda: Breath of the Wild.

Hay quien sostiene que quizá no debería asombrarnos tanto: un fenómeno de masas como Genshin Impact también estuvo inspirado (por decirlo suavemente) en Breath of the Wild, como también estuvieron inspirados por otros Zeldas el genial Tunic y tantos otros. Es decir, que lo de las inspiraciones no es algo nuevo y que de hecho el propio universo Pokémon acaba de estrenar Pokopia, un concepto que mezcla ideas de colección de Pokémon con la vida tranquila y social de Animal Crossing. Es decir, hay una corriente de pensamiento que sostiene que, en cuestión de géneros y en un medio iterativo como este, no es extraño que algunos juegos se inspiren en otros —a veces, incluso mejorando lo presente, como le pasó al estupendo Lies of Pi con su giro a la consabida fórmula de los souls—.

Dicho lo cual, el consenso es casi general: Nintendo es muy pejiguera con el tema de copias, plagios, imitaciones y demás aspectos legales. Como muestra un botón: hace unos días la compañía japonesa presentaba una demanda contra Estados Unidos para intentar recuperar el dinero que tuvo que pagar por los aranceles que pagó desde febrero de 2025 con la administración Trump. Pero una cosa son los asuntos empresariales y otra la creatividad, y no olvidemos que Nintendo ha patentado mecánicas jugables tales como invocar a un personaje secundario o el combate automático de ese personaje secundario. Decimos que son dos cosas distintas porque lo primero es una lucha legítima buscando lo mejor para tu empresa mientras que lo segundo habita en la fina línea que separa la autoprotección y el boicot a la creatividad ajena. Hace poco más de un año, Nintendo demandó a una tienda de Costa Rica por llamarse Súper Mario. Perdió la batalla.

El viernes, la Casa Blanca se atrevió a ir un paso más allá, y publicó un ciertamente desafortunado vídeo en el que fusionaba imágenes de ataques en Irán con dianas deportivas del muy famoso Wii Sports. Veremos cómo actúa la Gran N, pero lo que está claro es que queda inaugurada la época en la que los memes y las referencias, por chuscas que sean, pasan por encima de cualquier derecho de autor. Veremos cómo afecta todo esto al ecosistema creativo. Porque al ecosistema moral parece que no le hace ningún favor.

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