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Música
Crítica

Sleaford Mods o el eructo infinito

El grupo británico lanza un nuevo disco que confirma la decadencia emprendida con su anterior trabajo, ajeno a su idiosincrasia y con aroma a tiempos pretéritos

Entre 2013 y 2014, después de más de siete años como Sleaford Mods, Jason Williamson y Andrew Fearn alcanzaron el éxito, convirtiéndose tal vez en el último caso de banda underground con cierto bagaje que consigue meterse en las listas de lo mejor del año, a ratos también en las de éxitos, y llenar salas de tamaño medio por Europa y EE UU. No es tampoco que se convirtieran en R.E.M. Pero sí es cierto que ese pospunk minimalista suyo, medio rapeado, medio recitado, con estribillos que son hormona y repetición, sobre una base electrónica de extrema sencillez y unas letras agresivas, politizadas, a veces hasta escatológicas, logró atrapar a aquellos miembros de su generación —por entonces ya rebasaban ambos los cuarenta— que ya casi habían tirado la toalla en lo que a engancharse a algo nuevo se refiere. Y también a aquellos más jóvenes (millennials) que habían crecido con los revivales de principios de siglo y la tercera ola indie y empezaban a ver cómo el trap y el autotune les hacían parecer mucho más viejos de lo que realmente se sentían.

Fueron una buena noticia para muchos, que ya no volvieron a tener buenas noticias hasta el advenimiento de Fontaines D.C. o Alcalá Norte. Hoy, más de una década después de aquel sorprendente y ya casi seminal éxito —cimentado aquí por un histórico concierto en la sala But, en Madrid, en octubre de 2014, en el marco del festival Villamanuela—, Sleaford Mods lanzan The Demise of Planet X, su decimotercer largo y la confirmación de lo que atisbaba ya su anterior trabajo, UK Grim, publicado hace tres años.

El grupo no encuentra salidas musicales y debería plantearse tal vez ya una salida de cariz más trascendental. En el cambio de década, con Eton Alive y Spare Ribs lograron los mejores trabajos de su carrera posteriormente al éxito, puliéndose ligeramente en lo musical, radicalizándose en la carga política de sus letras e incluyendo colaboraciones con vocalistas capaces de cantar más de tres notas. Por entonces, Williamson, además, se convirtió en una especie de influencer humorístico en Instagram, logrando dotar de contenido viralizable al hecho de haber dejado las drogas y el alcohol. Se dedicó, con notable éxito, a grabarse horneando pasteles en ropa interior en su casa de Nottingham. El cantante llegó incluso a protagonizar una sonada discusión con Joe Talbot, de Idles, el grupo de punk de Bristol, a quien acusó de pijo y de fingir autenticidad. Solo con ponerle cascabeles, lograron alargar la broma y mantenerla interesante y divertida.

El caso ahora es que su búsqueda de nuevos horizontes los ha llevado a grabar en Abbey Road y a creerse capaces de escribir una balada. Aunque el problema de este disco no se halla tanto en lo que suena ajeno a su idiosincrasia como en lo que ya es un simple eructo con aroma a tiempos pretéritos. Lo mejor, pues, son las apariciones de Aldous Harding en ‘Elitest G.O.A.T.’ o de Sue Tompkins, vocalista de Life Without Buildings, en ‘No Touch’. En estos cortes, la idea ya sugerida hace años de yuxtaponer la testosterona de Williamson a algo de naturaleza más melódica —su sencillo ‘Nudge It’, lanzado en 2021 junto con Amy Taylor, es de lo mejor que han grabado nunca— se concreta de forma brillante. Pero esos dos temas son un espejismo en un desierto de ideas, en un festival de la regurgitación de conceptos manidos y ya casi molestos.

Así, ‘Bad Santa’ y ‘Don Draper’ son tal vez dos de las peores canciones que han escrito nunca. La primera comete el pecado capital de acercarse al trap y termina sonando como un señor de mediana edad en clase de zumba luciendo mallas fluorescentes dos tallas más pequeñas, mientras que la segunda es el tema que Mike Skinner de The Streets publicaría si algún día buscara ser despedido (sin finiquito) por su sello. Alguien debe decirles que tienen cara de cansados.

Sleaford Mods

'The Demise of Planet X'
Rough Trade / Popstock!

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