
El retorcido Spassky (XXIII)
El joven Kárpov, ya cerca de su plenitud, se enfrenta al excampeón Spassky, inferior en vigor y ambición pero superior en profundidad y comprensión. Lección inolvidable

El joven Kárpov, ya cerca de su plenitud, se enfrenta al excampeón Spassky, inferior en vigor y ambición pero superior en profundidad y comprensión. Lección inolvidable

Leontxo García ofrece a los lectores un ejemplo del buen ajedrez pese a la edad

Esta partida enseña tanto como un libro entero sobre los sacrificios de pieza a largo plazo. Gracias a superdotados como Spassky, hoy los entendemos mejor que hace medio siglo

Casi todos los ajedrecistas necesitan un cierto orden, una zona de confort, incluso cuando hay que ser violento. Sólo algunos virtuosos, como Spassky, ven claro y disfrutan en el caos

Comprender la relatividad del valor de las piezas es una de las razones que retrasaron 50 años el triunfo de la máquina sobre el ser humano. Pero nunca fue el problema de Spassky

Aunque Spassky pasará a la historia sobre todo, e injustamente, por su derrota ante Fischer en el duelo de Reikiavik, no perdió ninguna de las cinco partidas anteriores entre ambos. Esta es magnífica

Las masas de peones pasados son uno de los temas recurrentes en la obra de Spassky. En este caso concreto, las máquinas encuentran una defensa, pero verla con el reloj en marcha es casi imposible

Destronar a Petrosián, un campeón que se anticipaba a los planes de sus rivales como si viera el futuro, era una tarea hercúlea. Había que rozar la perfección para lograrlo

La lección magistral de hoy versa sobre un clásico tema estratégico: el caballo fuera de juego. Spassky lo exprime con la clase y precisión habituales

Leontxo García invita a los lectores a calcular las variables de una partida muy especial

Spassky capta el factor esencial de la posición, impide el contrajuego de Korchnói, le ataca y remata con una bellísima combinación justo cuando su rival le tendía una trampa

Una buena muestra de por qué definimos el estilo de Spassky como “universal”. Incita a Larsen a jugar a ganar en una posición sosa, y entonces lo inmortaliza

Solo alguien con una comprensión del ajedrez tan profunda como la de Spassky puede ver las combinaciones de esta partida. Para el aficionado normal, son magia

Spassky suele explicar que un buen día algo hizo clic en su cerebro, y desde entonces comprendió la esencia del ajedrez. Ese día fue, sin duda, antes de esta magnífica joya

Al ver una partida como esta, hay dos riesgos: creer que jugar muy bien al ajedrez es fácil, o que el perdedor es flojo. Lo cierto es que Spassky roza la perfección

Jugar con la valentía y frescura de Spassky en su mejor época implica el riesgo de partidas tan dolorosas como ésta. Maravillosa… excepto en el desenlace

El aficionado no se cansará jamás de admirar la profundísima comprensión de Spassky, quien ve mucho más allá de un gran maestro normal. Esta partida volverá a dejarle maravillado

Alguien capaz de evaluar bien la fuerza de su ataque, sabe cuánto puede sacrificar, por mucho que sea. Spassky lo hace, frente a otro genio

El campeón del mundo Viswanathan Anand provoca la misma pasión popular que el balón y ha conseguido que millones de niños indios estudien ajedrez en el colegio

Iniciativa y máxima actividad por muy caras que sean. Fue el hilo conductor de Spassky para crear esta joya, además de su virtuosismo para ver mucho más allá de lo obvio

Leontxo García invita a los lectores a calcular las variables de una partida muy especial

Leontxo García invita a los lectores a calcular las variables de una partida muy especial

Incluso para el lector que siga esta serie, Spassky parece un prestidigitador que saca de su chistera conejos de increíbles colores en los momentos más insospechados

Ante otro jugador de imaginación desbordante (véase la columna del pasado domingo), Spassky demuestra que muy pocos en la historia han visto tan lejos como él. Muy impresionante

El 6 de septiembre de 1955 es una de las fechas más peculiares del ajedrez. Najdorf, Panno y Pílnik intentaron sorprender a Keres, Guéller y Spassky, respectivamente. Y sufrieron una bella catástrofe

Que Spassky sea conocido sobre todo por su derrota histórica ante Fischer en el polémico duelo de 1972 es una gran injusticia. Hablamos, sin duda, de uno de los grandes campeones

Algunos ajedrecistas de enorme talento no dan el arriesgado paso de ser jugadores profesionales. Y aún así brillan mucho, como el admirable argentino Óscar Panno

Si el lector está en un periodo de gran placidez vacacional, dispóngase para dar varios respingos seguidos. Y si padece del corazón, absténgase de reproducir esta partid

Una multitud de aficionados de todo el mundo leía con fruición en los años setenta los artículos de Glígoric sobre aperturas. Y en la práctica también podía ser muy brillante.

Gari Kaspárov libró una particular batalla en Nueva York en 1997: la del hombre contra la máquina; las neuronas contra el silicio

Siempre se habla de la URSS como el paraíso del ajedrez. Pero otro país extinto, Yugoslavia, no le andaba a la zaga. De los muchos jugadores que produjo, Ívkov es de los más brillantes

Esta partida podría haber sido una joya, pero se quedó a medias porque Polugaievsky, hundido, la tiró. Pero el juego de Petrosián un año antes de morir es magnífico, una vez más

La partida en La Habana en 1892, fue una de las dos veces que Chigorin y Steinitz compitieron por ser campeones del mundo

En el historial de Carl Schlechter, austríaco, destaca una partida en el Torneo de Viena (1893) en la que su rival empleó la llamada 'apertura orangután'

Para ganar a un inmortal como Petrosián no basta con lograr una posición ganadora. Kaspárov no lo sabía a los 18 años, y lo pagó muy caro

Otra sinfonía de Petrosián, esta vez por las casillas blancas, con una torre por delante de sus peones y el habitual sacrificio de calidad. Ajedrez excelso

No es extraño que esta partida fuera de las preferidas de Petrosián. Su virtuosismo para manejar la torre por delante de los peones la convierten en otra obra maestra

Una joya nacida de un terremoto, el que causa Petrosián con su jugada 19: rompe el centro y cambia el ataque del flanco de rey al de dama, donde parecía que no se podía atacar

El planeta es el particular tablero de juego del autor, que inicia una serie de verano sobre viajes y ajedrez Esta primera entrega transcurre desde Georgia hasta China, donde esa práctica fue prohibida durante la agonía de Mao. Beber y jugar. Torres, peones, vodka y sake

Derrotar a Bobby Fischer en un duelo a principios de los setenta era casi imposible. Pero Petrosián le ganó esta partida, de manera harto brillante.