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María Teresa Campos, una vida a pie de cámara

La evolución del ictus que ha sufrido tiene ahora la última palabra sobre el futuro profesional de la popular presentadora

La presentadora María Teresa Campos.
La presentadora María Teresa Campos.

María Teresa Camposlo dijo en una entrevista publicada en este periódico en 2015: “Yo ya estoy de vuelta. Pero la televisión me da vida. Seguiré mientras tenga capacidad física y la audiencia me acompañe. Mis hijas y mi pareja están de acuerdo”.Ese espíritu de comunicadora de raza, que se ha diluido en los últimos años por la presencia continua en la prensa rosa, tiene un futuro incierto después del ictus que sufrió el pasado martes. Su trayectoria empezó a los 15 años tras participar en un concurso de Radio Juventud de Málaga, su ciudad natal. Allí puso después voz a los populares discos dedicados de la época y se curtió en todo tipo de secciones. Para los malagueños fue durante décadas Mari Tere Campos.

Aunque se casó en 1964 con José María Borrego, padre de sus dos hijas, Terelu y Carmen, se negó a limitarse al papel de ama de casa como marcaban las reglas de la época y en 1968 fichó por la cadena COPE de Málaga. Allí empezó a fraguar su relación con personajes de la industria musical y participó activamente en la organización de conciertos reivindicativos con artistas como Joan Manuel Serrat o Lluís Llach. Nunca formó parte de ningún partido político, pero el interés por el feminismo y la vida política han formado siempre parte de su trayectoria, hasta el punto de que en 1981 fue la encargada de leer en Málaga el Manifiesto en contra del Golpe de Estado del 23-F.

Con la llegada de la democracia Teresa Campos fue nombrada, en 1980, directora de los informativos en Andalucía de Radio Cadena Española y obtuvo ese mismo año su primer Premio Ondas. 1981 fue el momento de su desembarco en Madrid —dirigiendo los informativos de la misma emisora— y de sus primeras incursiones en la televisión colaborando en Esta noche, un programa presentado por Carmen Maura y Fernando García Tola que alcanzó gran popularidad. En 1984, la tragedia irrumpió en su imparable carrera profesional y la familia tuvo que digerir el suicido del marido de la presentadora.

María Teresa Campos con su hija Terelu.
María Teresa Campos con su hija Terelu.

Aún estaba por llegar el cambio que ha marcado el resto de su carrera: la aparición en 1986 de la televisión matinal, sus años de intensivo rodaje en Por la mañana, con Jesús Hermida, a quien terminó sustituyendo en el formato de sobremesa A mi manera en 1990, tras un breve paso por la subdirección del programa de radio Hoy por Hoy de la Cadena Ser. Su carrera como reina de las mañanas había comenzado. Primero TVE y después Telecinco han aprovechado el gancho mediático de la presentadora que se muestra especialmente orgullosa de ser quien puso en marcha las tertulias políticas en los programas matutinos y de haber conseguido que algunos políticos de primera línea hayan mostrado en sus espacios su cara más personal y relajada –hasta el punto de lanzarse a bailar, cantar o tocar la guitarra– todo a mayor gloria de la captación de votos indecisos o de suavizar su imagen de gobernantes despegados del pueblo llano..

La cara B de la popularidad ha llegado con la exposición pública de su vida y la de sus hijas, enfermedades y relaciones personales incluidas. Aunque ellas mismas han propiciado el enredo al convertirse en protagonistas del reality Las Campos, formato en el que permitieron que las cámaras entraran en su vida, alegrías y miserias cotidianas. Los reiterados comentarios sobre que sus hijas forman parte obligada de su equipaje profesional y su aireada relación con el humorista chileno Edmundo Bigote Arrocet (67 años) —que en estas semanas concursa en el programa Supervivientes— se han sumado en los últimos tiempos a problemas con Hacienda, la muerte de su hermana pequeña en 2015, la despedida de su programa de fin de semana ¡Qué tiempo tan feliz! tras ocho años de emisión y épocas de estrés máximo, según ha declarado ella misma. La visita de Paolo Vasile —máximo responsable de Telecinco— a la presentadora en el hospital el pasado jueves, primer día de su traslado a planta, ha significado para ella “una importante inyección de moral”, según manifestó una de sus hijas. La cadena de televisión ya había anunciado la firma de un contrato de larga duración para seguir contando con María Teresa Campos para proyectos futuros. Pero este gesto personal ha supuesto una de las escasas alegrías de los últimos días para la periodista que por adrenalina, dinero, responsabilidad hacia sus hijas —cuyos ingresos parecen demasiado ligados a la actividad de su madre— o por necesidad vital, parece empeñada en seguir a pie de cámara hasta que el cuerpo aguante. Ahora no gobierna su futuro profesional, porque la última palabra la tiene la evolución del ictus que ha sufrido y cuya recuperación será lenta, según han adelantado sus familiares.

El humorista Bigote Arrocet con su pareja María Teresa Campos.
El humorista Bigote Arrocet con su pareja María Teresa Campos. Europa Press