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Los dos secretos de Francia

La injusta ley electoral usada para castigar a los neofascistas servirá para apalancarlos en el poder

Activistas con máscaras que superponen la cara de Jean Marie Le Pen con el pelo de su hija, este lunes en las manifestaciones del 1 de mayo.
Activistas con máscaras que superponen la cara de Jean Marie Le Pen con el pelo de su hija, este lunes en las manifestaciones del 1 de mayo. REUTERS

Francia esconde dos de los secretos mejor guardados del mundo: el pésimo tiempo de París y su obsoleto sistema electoral. El primero no tiene arreglo. El segundo acaba de saltar por los aires. Ha servido hasta ahora para que los dos grandes partidos –la derecha e izquierda clásicas- se alternaran en el poder con cómodas mayorías. Eso se ha acabado. Las dos fuerzas hegemónicas han sido eliminadas en estas elecciones y el neofascista Frente Nacional está instalado en primera línea. Francia necesita otra ley electoral.

El sistema uninominal mayoritario a dos vueltas de la V República está gripado desde hace años. La prueba es el propio FN. Como primer partido, ganó la primera vuelta en seis de las 13 regiones en 2015, pero no obtuvo ni un solo gobierno en la segunda porque todos los demás partidos se unieron contra los neofascistas. Y solo tiene dos de los 577 diputados pese a que en las legislativas de 2012 logró el 14% de los votos en la primera vuelta.

Muchos se alegrarán de que la ley, por injusta que sea, sirva para frenar a la ultraderecha. Les asaltarán las dudas si comprueban que Le Pen y sus amigos ni protestan ni exigen cambiar la norma. ¿Por qué? Porque les beneficia electoralmente el papel de mártires, porque no sufren desgaste ni de poder ni de oposición, porque votarles sale gratis…. hasta que sea demasiado tarde. Si un día ganan –y están cerca-, serán los beneficiados de un sistema muy poco proporcional que premia en exceso a los grandes.

En Francia hay tantas circunscripciones como escaños a repartir. La primera vuelta, dicen los franceses, es “para eliminar”, y la segunda “para elegir”. Si en España rigiera un sistema similar, el Partido Popular tendría solo un puñado de diputados, porque en cada uno de los 350 distritos se unirían contra el candidato conservador en la segunda vuelta el PSOE, Podemos, nacionalistas, regionalistas, ecologistas…

Sise extrapolan los resultados de la primera vuelta a las legislativas de junio, el FN ganará en 216 de las 577 circunscripciones 

Patrick Roger ha extrapolado en Le Monde los resultados de la primera vuelta del pasado 23. Si se repitieran en las legislativas de junio, la ultraderecha sería la primera fuerza en 216 de los 577 distritos, pero obtendrá un centenar de diputados. Todo un récord, una convulsión para Francia y para Europa, pero incluso así ocultaría la dimensión del auge neofascista.

Si la ley no se cambia, la próxima víctima será la izquierda, anulada por un frente común de centristas, conservadores y extrema derecha. Estas dos últimas han empezado por acercar programas y trasvasar votos. Los homófobos de la Manif pour Tous, por ejemplo, votaron por el conservador Fillon en la primera vuelta y ahora admiten, ante el escandaloso silencio de la iglesia católica, que apoyarán a Le Pen.

Si alguien no lo remedia, la injusta ley electoral francesa que ha servido para castigar a los neofascistas servirá para apalancarlos en el poder sin contrapeso progresista adecuado. Un secreto que no debe seguir oculto.

 

 

 

 

 

 

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