Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Soluciones nuevas y comunes

El 22 de abril es el Día de la Tierra. Una jornada en la que pesarán más las reivindicaciones que los festejos porque el planeta está dañado

Dia de la tierra
una bandada de pájaros sobrevuela una favela en la ciudad de Río de Janeiro, Brasil, el 10 de abril de 2015. AFP

El 22 de abril es el Día de la Tierra. Un día en el que pesarán más las reivindicaciones que los festejos. La Tierra está dañada; como dañados están los derechos de las personas que la habitan. Vivimos la peor crisis humanitaria en los últimos 70 años. Casi 130 millones de personas se encuentran en una situación de extrema inseguridad alimentaria; 65 millones se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Un 1% de la población tiene el mismo patrimonio que el 99%, y el 70% de la población pobre son mujeres. La presión humana y la lucha por los recursos, todo ello agravado por el cambio climático, está llevando al planeta al límite y no solo está hiriendo a la Tierra, sino que además está causando la muerte de quien la defiende: 185 personas fueron asesinadas en 2015.

En España el panorama no es más amable. Una de cada tres niñas y niños está en riesgo de exclusión, un porcentaje que se dispara al 60% en el caso de la población inmigrante. Casi cuatro millones de mujeres y hombres siguen desempleados. En 2016, se produjeron 166 desahucios por día. Y en lo que va de 2017, han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas 21 mujeres y 3 menores.

Sumando fuerzas

Los retos que tal realidad pone sobre la mesa son múltiples y complejos. Por eso, abordarlos de forma eficaz pasa necesariamente por enfoques colectivos donde se compartan las propuestas de distintos sectores. Ese es precisamente el objetivo de Futuro en Común, un proceso en el que están implicadas organizaciones y movimientos sociales de diverso tipo que apuestan por un futuro sin pobreza ni desigualdad y en el que se respeten los límites del planeta.

Este día 22, el día de la Tierra, tenemos nuestro segundo encuentro, en Madrid. Es un momento importante porque los problemas a los que nos enfrentamos desde distintos espacios tienen causas comunes y para acabar con ellos es imprescindible trabajar en la búsqueda de soluciones comunes.

Reclamamos la universalización del trabajo decente y la protección social para superar la pobreza

Otra manera de abordar los retos

Sabemos que los problemas no se resolverán con fórmulas anticuadas y por ello es imprescindible una manera nueva de abordar los retos de manera conjunta, desde distintos enfoques y en la misma dirección. No existen recetas cerradas para proteger el planeta y garantizar los derechos humanos; pero sí hay elementos esenciales sin los que no podrá avanzarse en esa dirección.

Reclamamos la universalización del trabajo decente y la protección social para superar la pobreza a través de los ingresos generados por un empleo digno. Consideramos que la situación de desigualdad de las mujeres merece una atención especial, prioritaria, diferenciada y transversal al conjunto de políticas. Las tareas de cuidados, realizadas fundamentalmente por mujeres, deben hacerse visible.

Para alcanzar una democracia real es necesaria una educación, una sanidad y unos servicios sociales de calidad —con financiación pública suficiente—, universales y accesibles para todas las personas, sin excepción. La persistencia de las desigualdades y su incremento, además de una injusticia social, amenaza nuestra cohesión social y es un indicador de la mala salud de nuestra democracia. Enfrentarlas, en sus distintas manifestaciones, debe ser un objetivo central de cualquier política pública.

La acumulación de la riqueza mundial en manos de unos pocos debe revertirse con políticas fiscales progresivas. De hecho, la fiscalidad es un elemento clave del contrato social para garantizar nuestros derechos, enfrentar la exclusión social y la falta de oportunidades. Debe ser también un instrumento para avanzar hacia la sostenibilidad ambiental, penalizando la contaminación y el consumo excesivo de recursos naturales.

La participación ciudadana ha de garantizarse y fomentarse; nunca perseguirse

La participación ciudadana ha de garantizarse y fomentarse; nunca perseguirse. De hecho, no solo es un síntoma de buena salud de la democracia, es una condición necesaria para solucionar los problemas sociales, ambientales y económicos que nos afectan. 

Y, por último, creemos que el Gobierno tiene la responsabilidad entender que, en un mundo como el actual, es urgente sabernos parte de un planeta y apostar por la mirada internacional. Acuerdos internacionales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los compromisos del Acuerdo de París (COP21) son esenciales para construir políticas que apuesten de manera coherente por la justicia social y ecológica dentro y fuera de nuestras fronteras.

Esta es la base que da sentido a nuestra plataforma “Futuro en Común”. Un futuro que cuidará de nuestra madre Tierra y de quienes en ella vivimos o no será. El recorrido que hemos iniciado es fascinante; esperamos contar contigo.

La plataforma “Futuro en Común” es un espacio donde se integran los puntos de vista y las experiencias de más de 50 organizaciones de acción social, de derechos humanos, de desarrollo, ecologistas, feministas, movimientos ciudadanos, plataformas, redes, sindicatos, universidades y centros de investigación para avanzar hacia otro tipo de desarrollo. Nos une la convicción de que los derechos humanos, y su efectivo ejercicio, deben ser el marco fundamental que rija el modelo social, económico y ecológico. El único desarrollo que consideramos es el que pone en el centro a las personas y sus derechos, y que tiene en cuenta los límites planetarios, con un reparto justo y equitativo de los recursos.

Firmado por la Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo, la Red Europea contra la Pobreza y WWF, miembros de la plataforma Futuro en Común (www.futuroencomun.net).

Más información