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Macri, bajo presión

Los argentinos deben notar en su realidad cotidiana la mejora de la economía y, al tiempo, ser informados con realismo

Mauricio Macri, presidente de Argentina
Mauricio Macri, presidente de Argentina ASSOCIATED PRESS

La huelga general contra la gestión de Mauricio Macri al frente de Argentina ha tenido tintes de oportunismo político; también esconde un fondo reivindicativo que el mandatario deberá tener en cuenta en los próximos meses. Aunque no hubo una marcha multitudinaria como colofón a la jornada, sino protestas locales de tamaño reducido, lo cierto es que muchos argentinos decidieron quedarse el pasado jueves en su casa, ya fuera por convencimiento o para evitar incomodidades o posibles incidentes.

El paro coincidió con los días en los que se hizo oficial el procesamiento por corrupción de la expresidenta Cristina Fernández y de personas de su entorno durante el tiempo en el que actuó como mandataria. Un buen dato para entender lo sucedido en el kirchnerismo es que el jueves, en la huelga y por primera vez en una década, la policía intervino para disolver los bloqueos ilegales realizados por piquetes de manifestantes en calles y autopistas. Hasta la llegada de Macri a la Casa Rosada los piqueteros siempre habían contado con la actitud permisiva del Gobierno —que controla a la Policía Federal y a la Gendarmería Nacional— para efectuar sus bloqueos indiscriminados.

El presidente argentino está inmerso en una titánica labor de recuperación de la economía nacional. Y no ha tenido que comenzar desde cero, sino desde más abajo, empezando por averiguar la cifras reales del estado de las cuentas de su país, maquilladas sistemáticamente desde 2005 por los Gobiernos peronistas anteriores. Abrir al mundo una economía cerrada y hostil con unos elevadísimos índices de inflación, una importante parte de la población subsidiada por razones políticas y una política monetaria similar a las de cualquier régimen autoritario supone un gran trabajo, tanto en su realización como en la explicación necesaria a la sociedad de lo que se está haciendo, por qué se hace y cuáles son las dificultades que están por venir.

Y aquí está el gran reto del presidente argentino. Los ciudadanos tienen que notar en su realidad cotidiana el cambio a mejor del paradigma económico y a la vez deben ser informados, con realismo, de las dificultades que tienen por delante. Macri debe ser consciente de que cuanto más tiempo pase sin que la mejora llegue a todos los estratos sociales mayor será la fuerza del populismo para criticar su gestión.

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