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Entender a Ronaldo

El concepto de vida de CR7 es casi tan formidable como su talento

Cristiano Ronaldo presentando CR7 Fitness Gyms, el 13 de marzo de 2017.
Cristiano Ronaldo presentando CR7 Fitness Gyms, el 13 de marzo de 2017. FilmMagic

Cristiano Ronaldo va a ampliar su familia con un par de gemelos, que nacerán por gestación subrogada. Pero antes ha tenido tiempo para inaugurar un gimnasio en Madrid, asociado a la cadena propietaria de los míticos gimnasios Crunch, que se extendieron por todo Estados Unidos. La primera vez que entré en un Crunch en Nueva York, a principios de los noventa, creí que, casi milagrosamente, la sociedad estaba de acuerdo con mi orientación sexual. Todos los hombres eran físicamente maravillosos y creías que, con solo estar allí junto a ellos, terminarías pareciéndote. Y, con el tiempo, casándote con uno y, con unos ahorros, gestando una familia subrogada.

Cristiano es un padre millonario, célebre, soltero con novia pero muy dedicado a su hijo. Sin descuidar la decoración de su supercasa en La Finca, donde no le importa ser prácticamente el único residente (muchos vecinos se han mudado de la urbanización madrileña porque no soportaban el aislamiento extremo) y donde las habitaciones concilian —como nadie ha podido hasta ahora— el minimalismo con el maximalismo hasta volverlos una misma cosa: mucho espacio y muebles que te dejan sin habla. Ahora, Ronaldo quiere darnos a entender que nos entiende. Si queremos un cuerpo como el suyo, conseguirlo no es caro pues las cuotas en su gimnasio de calle no pasan de 36 euros mensuales. Claro que en un gimnasio es fácil inscribirse, lo difícil es frecuentarlo.

Hace 10 años lo bauticé como El Macarra Chic, ahora reconozco que he entendido que su concepto de vida es casi tan formidable como su talento. Reivindica la paternidad solitaria pero exalta la figura de su madre, María Dolores. Combina cachemir y músculos sin alarmar. Lleva las mejores cejas depiladas, exhibe amistades y juguetes, como su avión privado y su mítico neceser de Tom Ford. Ha dejado atrás cualquier etiqueta, metrosexual o la que sea, para convertirse en un millonario con goles y objetivos. ¿Que ya no parece humano? Es CR7, siglas de robot, pioneras y rentables. Ha ido rompiendo prejuicios por ser el mejor futbolista de su generación. Y no se quedará solo en ser futbolista. Por todo eso voy a intentar ir a su gimnasio. Quiero comprar su ropa, quiero que diseñe muebles y sueño con que entienda que ha hecho más flexibles mis 50 años.

Felipe Froilán, sobrino del Rey, vuelve a Madrid. Y ha estado toreando un poco, esa pasión taurina lo confirma más en el bando campechano que en el de compiyogui. Luego, una testosterónica pelea juvenil a las puertas de una discoteca, precisamente la misma noche que a su mamá, la infanta Elena, le robaban unas bicicletas, lo han traído de nuevo a la actualidad. Y a Sálvame. Luna llena en casa Borbón.

Alberto de Mónaco el 23 de enero de 2017.
Alberto de Mónaco el 23 de enero de 2017.

Otra visita, Alberto de Mónaco, marido de la evasiva Charlene, vino para conocer una elegante granja de cultivo orgánico, en Toledo, vinculada a una de las familias con más músculo económico del país, los Entrecanales. La visita confirma que comer sano es el nuevo hobby de los superricos. Mantener una huerta en Montecarlo debe valer bastante más que la mensualidad en el gimnasio de Ronaldo. Siempre he sostenido que una de las razones para que Iñaki Urdangarin cocinara en el Instituto Nóos era para poder pagar las facturas de Whole Foods, el supermercado orgánico donde cuatro bolsitas de vegetales te cuestan 40 euros. Con lo orgánico, te mantienes sano para coincidir con Charlene en la piscina, pero también comes menos porque no te alcanza el dinero.

Me apena que Alberto no haya mantenido la forma física necesaria para conocer la finca de Cristiano. Entre los ochenta y los noventa, todas las mujeres guapas salían con él y las invitaba a bailar canciones de Ricky Martin y de George Michael. Todo era muy divertido. Pero, claro, en Mónaco dijeron ¡basta! y por fin apareció Charlene, que pareciera que cada día que pasa el clima de Montecarlo le quita las ganas de comer, de arreglarse, de salir. Quien sí sale despreocupadamente es el príncipe Alberto. Nadie pareció recordar aquella pregunta suya sobre la seguridad antiterrorista en Madrid que nos hizo perder la candidatura olímpica en 2005. Por esa incómoda pregunta, ningún miembro de la Familia Real acudió a su boda con la desvaída Charlene. Ni siquiera enviaron a Froilán. Quizás después de 11 años terminas perdonando. O que lo orgánico y cool es dejar que el pasado germine sin pesticidas pero con músculo.