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Filantropía

La mejor inversión de Warren Buffett

Bill y Melinda Gates esperan que su propia historia sirva para recordar por qué la ayuda internacional debe ser una prioridad. Lo cuentan en su Carta Anual titulada 'Querido Warren'

Nuestro mensaje anual del 2017 va dirigido a nuestro querido amigo Warren Buffett, quien en 2006 donó gran parte de su fortuna personal a nuestra fundación para contribuir a la lucha contra las enfermedades y reducir la desigualdad. Hace unos meses, Warren nos propuso reflexionar sobre la labor de nuestra fundación: lo que ha marchado bien, lo que hemos aprendido y lo que esperamos del futuro.

Esta es la carta que nos mandó Warren y que inspiró nuestro mensaje de este año.

A continuación presentamos nuestra respuesta.

Esta historia relata los asombrosos avances que han logrado los habitantes más pobres del mundo en los últimos 25 años: la reducción de la pobreza extrema a la mitad, el descenso de la mortalidad infantil a la mitad y el empoderamiento de millones de mujeres. Este increíble progreso se debe no solo a la generosidad de Warren y otros filántropos, las donaciones benéficas por parte de personas de todo el mundo y los esfuerzos realizados por los pobres por cuenta propia, sino también a las abundantes aportaciones de países donantes, que constituyen la mayor parte del financiamiento destinado a la salud mundial y el desarrollo.

Nuestro mensaje sale a la luz coincidiendo con grandes transiciones políticas en el seno de esos países, como el cambio de liderazgo en Estados Unidos y el Reino Unido. Esperamos que esta historia sirva para recordar por qué la ayuda internacional debe seguir siendo una prioridad: mejorar las vidas más allá de nuestras fronteras reviste un gran interés nacional y mundial. Al evitar la propagación de enfermedades, salvamos vidas en otros países y en el nuestro. Al estimular el desarrollo económico, abrimos nuevos mercados para los bienes procedentes de nuestro país. Al reducir las probabilidades de que surjan nuevos conflictos, promovemos nuestra seguridad nacional. Y al ayudar a los más pobres a salir de la pobreza, expresamos los más altos valores de nuestras naciones.

Uno de nuestros valores más preciados —ejemplificado por el donativo de Warren a nuestra fundación— es la creencia de que la mejor inversión que uno puede hacer es a favor de la vida de los demás. Como le explicamos a Warren en nuestro mensaje, el rendimiento que se obtiene es extraordinario.

Bill: Si tuviéramos que elegir una sola cifra que demostrara cómo ha cambiado la vida de los más necesitados, sería 122 millones, el número de vidas infantiles que se han salvado desde 1990.

Melinda: Cada septiembre, la ONU anuncia el número de niños menores de cinco años que murieron el año anterior. Año tras año, este número me parte el corazón, pero también me infunde esperanza. Es trágico que mueran tantos niños, pero también es alentador que cada año sobrevivan más niños.

Bill: En 2015, sobrevivieron más niños que en 2014, en 2014 sobrevivieron más niños que en 2013, y así sucesivamente. En total, se han salvado a 122 millones de menores de cinco años en los últimos 25 años. De haberse mantenido las tasas de mortalidad al nivel de 1990, estos niños habrían muerto.

Melinda: Este es uno de nuestros gráficos favoritos: muestra que el número anual de muertes infantiles se ha reducido a la mitad desde 1990.

Fuente: Unicef

Bill: Ya hace más de veinte años que Melinda y yo comenzamos a fijarnos en las cifras de mortalidad infantil. Como sabes, viajamos a África para conocer de primera mano la vida silvestre del continente y quedamos atónitos por la pobreza que constatamos. Cuando regresamos, empezamos a leer acerca de lo que habíamos visto. Fue terrible enterarnos de que millones de niños morían de diarrea, neumonía y malaria. Los niños de los países ricos no mueren a causa de estas afecciones. Los niños de África morían porque eran pobres. Para nosotros, esta diferencia era lo más injusto en este mundo.

Melinda: Salvar niños fue el propósito que motivó nuestra contribución a escala mundial. Salvar niños constituye un fin en sí mismo, pero también hemos aprendido que conlleva muchos otros beneficios. Si los padres confían en que sus hijos sobrevivirán —y si además tienen la posibilidad de programar y espaciar los embarazos— deciden tener menos hijos.

Bill: Cuando una madre puede decidir cuántos hijos tener, estos gozan de mejor salud, mejor alimentación y mejor capacidad intelectual, y los padres, por su parte, tienen más tiempo y dinero para destinar a la salud y educación de cada hijo. Así es cómo las familias y los países consiguen salir de la pobreza. Este vínculo entre salvar vidas, lograr una disminución de la tasa de natalidad y acabar con la pobreza fue la primera lección que Melinda y yo aprendimos sobre salud mundial.

Melinda: Es por ello que reducir la mortalidad infantil es la piedra angular de nuestro trabajo. Prácticamente todos los avances de la sociedad —en materia de nutrición, educación, planificación familiar, equidad de género y crecimiento económico— se reflejan en el gráfico de mortalidad infantil como beneficios asociados, y cada uno de estos beneficios repercuten directamente en el progreso de la sociedad.

Bill: En 2001, cuando di una charla ante un grupo de amigos tuyos sobre la reducción de la mortalidad infantil, me dijiste que los valores de la fundación coincidían con los tuyos. Warren, salvar niños también coincide con otro de tus valores más arraigados: emplear los recursos de forma sensata y evitar el desperdicio de dinero.

¿Recuerdas cómo nos reímos cuando viajamos juntos a Hong Kong y cenamos en McDonald’s? Tras ofrecerte a pagar la cuenta, te llevaste la mano al bolsillo y sacaste… ¡cupones! Hace poco Melinda desempolvó esta foto, en la que salgo con el gran derrochador. Nos recordó lo mucho que valoras un buen ahorro. Es por ello que queremos presentarte esta cifra: 122 millones. Salvar niños es el mayor ahorro que se puede lograr en el ámbito de la filantropía.

Vacunas, la mejor inversión

El 86% de los niños en el mundo son inmunizados. Es la tasa más alta de la historia

Melinda: ¿Quieres saber cuál es la inversión que genera el mayor ahorro? Las vacunas. La cobertura del esquema básico de vacunación infantil goza hoy de los niveles más altos jamás registrados, ya que ha alcanzado el 86%. Y la brecha entre los países más ricos y los más pobres es hoy menor que nunca antes. Hemos constatado que la vacunación es la principal causa de la reducción de la mortalidad infantil.

Melinda: Es una inversión fantástica. Por ejemplo, la vacuna pentavalente, que protege contra cinco enfermedades mortales con una sola inyección, tiene ahora un costo inferior a un dólar.

Bill: Y por cada dólar invertido en inmunización infantil, se obtienen beneficios económicos por un valor de 44 dólares. Este cálculo incluye el ahorro del dinero que las familias pierden cuando un hijo se les enferma, y uno de los padres tiene que dejar de trabajar para atenderlo.

Melinda: Al inicio, no podíamos entender por qué no se administraban vacunas a todos los niños que las necesitaban. Éramos muy ingenuos; ayudar a las personas no conlleva ningún beneficio comercial, y esto era algo que nunca nos habíamos planteado.

Bill: No existía un mercado de vacunas concebidas para niños pobres porque las familias que las necesitaban no podían pagarlas. Y es aquí donde identificamos una oportunidad: si conseguíamos crear un fondo de adquisiciones con el fin de que las farmacéuticas tuvieran suficientes clientes, estaríamos generando un incentivo comercial para desarrollar y producir vacunas.

Melinda: Esta es la magia de la filantropía. El rendimiento económico no es imprescindible, y es por ello que se pueden hacer cosas que las empresas no pueden permitirse. Pero el problema de la filantropía es que el dinero suele terminarse antes de satisfacer la necesidad. Por este motivo, para lograr un cambio duradero necesitamos contar con la contribución de empresas y gobiernos.

Bill: Esta fue la idea que nos llevó a asociarnos con empresas y gobiernos para formar GAVI, la Alianza para las Vacunas, cuyo fin es administrar vacunas a todos los niños del planeta. GAVI pone en contacto a las empresas que desarrollan vacunas con los gobiernos de los países ricos —que aportan los recursos— y los de los países en desarrollo —que administran las vacunas a sus habitantes—. Desde el 2000, GAVI ha contribuido a vacunar a 580 millones de niños de todo el mundo. Estados Unidos es uno de los principales donantes de GAVI —un proyecto que goza de apoyo bipartidista— junto con el Reino Unido, Noruega, Alemania, Francia y Canadá. Esta es una de las grandes cosas que los países más prósperos hacen por el resto del mundo.

Melinda: Pero queda mucho más por hacer: aún hay 19 millones de niños, muchos de los cuales viven en zonas de conflicto o aisladas, que no gozan de un esquema completo de inmunización. Los gobiernos de estos países deben redoblar sus esfuerzos para atenderlos. Este es un elemento clave para alcanzar la meta de reducir nuevamente a la mitad la tasa de mortalidad infantil —por debajo de 3 millones de muertes— para el año 2030.

Bill: Podemos alcanzar esa meta, pero tenemos que aprender mucho más en el camino. El gráfico de reducción de la mortalidad infantil es un gran ejemplo de éxito, pero oculta áreas en donde no hemos podido lograr avances similares. Esta es nuestra principal asignatura pendiente:

1 millón: número de bebés que mueren el día de su nacimiento

Bill: El año pasado, cerca de un millón de niños murieron el día de su nacimiento, y un total de más de 2.5 millones de recién nacidos murieron durante su primer mes de vida. Aunque es cierto que el número total de muertes infantiles ha disminuido, la proporción de muertes de recién nacidos ha aumentado. La mortalidad neonatal representa ahora el 45 por ciento del total de la mortalidad infantil, mientras que en 1990 la cifra se situaba en el 40 por ciento.

Echa un vistazo al gráfico de más abajo y constatarás que más de la mitad de las muertes neonatales caen bajo una de las tres categorías siguientes: sepsis y otras infecciones, asfixia —lo que significa que el recién nacido no estaba recibiendo suficiente oxígeno— y prematuridad —es decir, que el bebé nació antes de término—.

Melinda: Durante las últimas décadas, los especialistas en salud han tratado de atender y prevenir estas afecciones, pero los resultados han sido francamente decepcionantes. Cuando, ante un gran desafío, no podemos dar una respuesta eficiente, es crucial plantearse la siguiente pregunta: "¿Hay alguien que esté haciendo esto bien?".

Bill: Exacto, y aquí tenemos un gráfico que encontré en Gapminder.com que puede aplicarse a muchos aspectos de nuestra labor en materia de salud mundial. Demuestra hasta qué punto la salud está supeditada a la riqueza. Se puede observar de forma uniforme en todo el mundo que la salud mejora cuando aumenta la riqueza. Pero las tasas de mortalidad neonatal experimentan grandes variaciones y no dependen únicamente del nivel de ingresos. Cabe destacar algunas excepciones positivas: ciertos países pobres logran un resultado algo mejor que los países más ricos y un resultado claramente mejor que otros países de ingresos similares.

Melinda: Es muy emocionante descubrir qué países están empezando a resolver sus problemas. Del 2008 al 2015, Ruanda, uno de los países más pobres de África, redujo su tasa de mortalidad neonatal en un 30 por ciento al registrar 19 muertes por cada mil nacimientos. A modo de comparación, Mali —con un PIB similar— sitúa su tasa de mortalidad neonatal en 38 muertes por cada mil nacimientos, el doble que en Ruanda.

¿Qué es lo que están haciendo bien en Ruanda? Algunas medidas son tan asequibles que están al alcance de cualquier gobierno, como el amamantar en la primera hora tras el nacimiento y la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses de vida, cortar el cordón umbilical de forma higiénica, y el método canguro, que consiste en el contacto piel con piel entre mamá y bebé inmediatamente después del parto para incrementar la temperatura corporal del recién nacido. Estas prácticas han conllevado reducciones drásticas de la mortalidad neonatal.

Bill: Pero no se trata únicamente de promover ciertas prácticas. Actualmente, estamos financiando un estudio en la India que comenzó como una mera lista de las prácticas que se estaban llevando a cabo, lo cual nos sirvió para lograr una cierta mejoría, si bien los logros reales se dieron cuando el personal médico capacitado y dotado de los instrumentos adecuados comenzó a atender partos. De hecho, no hay que obviar que Ruanda duplicó el porcentaje de partos asistidos por personal médico capacitado.

Melinda: He podido constatar por mí misma cómo esto salva vidas. Estaba de visita en un hospital en Malaui cuando una enfermera entró corriendo con una recién nacida en brazos que se estaba asfixiando y tenía el rostro morado. Vi cómo el personal médico la resucitó con un simple dispositivo de bolsa y mascarilla de ventilación de cinco dólares. Después la acostaron en una cuna térmica junto a otro bebé que también padecía asfixia. El médico me dijo que la niña iba a sobrevivir, pero que el niño había nacido en la cuneta de la carretera y estaba a punto de morir. Aún tengo la imagen grabada de cómo jadeaba ese niño para tomar una bocanada de aire. Es un recuerdo que todavía me parte el corazón.

Bill: Contar con personal capacitado para asistir partos puede salvar a millones de bebés. Pero hay casos de asfixia que ni el personal cualificado es capaz de revertir porque todavía no sabemos exactamente qué es lo que causa esa afección.

Melinda: Hace seis o siete años, Bill irritó a algunos funcionarios de salud al plantearles la siguiente pregunta: "¿Por qué no se les hacen autopsias a estos bebés para averiguar por qué se están muriendo?".

Bill: A lo que me respondieron: "¡Nunca nos atreveríamos a hacer eso!". Estábamos ante una laguna de conocimiento médico y los profesionales actuaban como si fuera de mala educación indagar más. Afortunadamente, un investigador encontró una forma muy poco invasiva de realizar una autopsia, y al preguntarles a los padres si permitirían que se les realizara dicha autopsia a sus hijos, la gran mayoría dijo que sí.

Melinda: Cuando uno está sufriendo un duelo, luchará hasta el final por hallar una cura.

Bill: El bebé de esta foto nació el 12 de julio del 2016 en las afueras de Johannesburgo (Sudáfrica). Murió tres días después. Sus padres tuvieron la gentileza de permitirme estar presente en su autopsia.

Melinda: Las instalaciones que Bill visitó pertenecen a la Red de Vigilancia de Salud Infantil y Prevención de la Mortalidad Infantil (CHAMPS, por sus siglas en inglés), que recopila datos sobre por qué los niños se enferman y mueren. Tras extraer muestras de tejido, los médicos de estas instalaciones las analizan para tratar de determinar la causa de muerte del neonato. Luego pueden enviar las muestras a Atlanta, a los Centros de Control de Enfermedades, donde los patólogos emplean tinciones especiales y pruebas de ácido nucleico para identificar prácticamente cualquier germen existente en el mundo que pueda matar a un bebé. Hace veinte años, esta tecnología no estaba al alcance ni de las familias más ricas; ahora, puede salvar a bebés incluso en los países más pobres.

Bill: Esta clase de investigaciones son cruciales para salvar a más recién nacidos. No basta con saber si un recién nacido murió de asfixia, de sepsis o de prematuridad; necesitamos averiguar exactamente qué causa estas afecciones para encontrar las herramientas necesarias para prevenirlas. Esta es la tarea más emocionante y trascendente que financiamos, Warren: resolver misterios para salvar vidas.

Acabar con la malnutrición

El 45% de muertes infantiles están relacionadas con la desnutrición

Melinda: Aquí tenemos otra cifra intimidante relacionada con el gráfico de la mortalidad infantil. Se estima que la desnutrición es parcialmente responsable del 45% de las muertes infantiles.

La desnutrición no es inanición. Es posible que los niños desnutridos reciban suficientes calorías, pero no los nutrientes adecuados. Eso los hace más susceptibles a afecciones como la neumonía o la diarrea, y aumenta las posibilidades de que mueran a causa de ellas.

Eso sí, una mejor nutrición no solo contribuiría a prevenir muertes.

Bill: Cuando empecé a viajar a África, hablaba con los niños de las aldeas que visitaba y trataba de adivinar sus edades. Me sorprendía la frecuencia con la que me equivocaba. Niños que pensaba que tenían siete u ocho años me decían que en realidad tenían doce o trece. Esta foto muestra a un grupo de niños y niñas de nueve años de Tanzania cuya estatura está por debajo de la media correspondiente a su edad. Padecen retraso del crecimiento, lo que significa que su estatura es menor de lo que se considera saludable, debido a una carencia de nutrientes clave en su dieta o a que no recibieron los nutrientes necesarios en el vientre materno por desnutrición de la madre.

La desnutrición destruye la mayor fuente de potencial humano en nuestro planeta. Los niños con retraso del crecimiento no solo tienen una estatura menor que otros niños de su misma edad, sino que además presentan un desarrollo cognitivo más lento, lo que limitará su desempeño durante toda su vida. La nutrición es la mayor oportunidad desaprovechada en materia de salud mundial. Sabemos que tiene la capacidad de desencadenar imparables oleadas de potencial humano; sin embargo, solo el 1 por ciento de la ayuda internacional se destina a la nutrición básica.

Melinda: Aún queda mucho por hacer. Promover el amamantamiento en la primera hora de vida y la lactancia exclusiva en los primeros seis meses es una intervención fundamental y de gran sencillez. Esta práctica conlleva beneficios nutricionales a largo plazo. Por otra parte, los expertos están estudiando cómo desarrollar cultivos con un mayor contenido nutricional y cómo incluir nutrientes clave en alimentos comunes, como la sal o el aceite de cocina.

Bill: Estos enfoques son prometedores, pero la nutrición sigue siendo uno de los mayores misterios sanitarios a escala mundial. La nutrición mejora cuando los países aumentan sus ingresos, pero a diferencia de lo que sucede con la supervivencia de los recién nacidos, no hay excepciones positivas: no hay ningún país pobre donde la mayoría de los niños gocen de una buena alimentación. Es por ello que estamos financiando más proyectos de investigación en este ámbito e instando a los gobiernos a hacer lo mismo. En el futuro, se harán grandes descubrimientos en materia de nutrición. Cuando los investigadores den con ellos, aumentará el número de niños que lograrán aprovechar al máximo su potencial y, con ello, cambiará el mundo.

El poder de la planificación familiar

300 millones de mujeres en países en desarrollo usan anticonceptivos

Melinda: Esta es otra variable que seguimos de cerca. Por primera vez en la historia, más de 300 millones de mujeres que viven en los países en desarrollo ya están usando métodos anticonceptivos modernos. Pasaron varias décadas hasta que no se alcanzó la cifra de 200 millones de mujeres, pero tan solo tomó trece años alcanzar los 300 millones. Este gran cambio contribuye a salvar vidas de forma decisiva.

Bill: Cuando las mujeres de los países en desarrollo espacian sus partos por un mínimo de tres años, sus hijos tienen el doble de posibilidades de llegar a su primer cumpleaños. Con el paso del tiempo, la capacidad de las mujeres de usar anticonceptivos y espaciar sus embarazos será uno de los elementos clave para reducir la mortalidad infantil.

Warren, tú has comparado tu filosofía de inversión con la ciencia del bateo de Ted Williams. Williams aspiraba a batear el lanzamiento perfecto, mientras que tú aspiras al negocio perfecto. Este es el negocio perfecto, Warren. Al igual que las vacunas, los anticonceptivos son una de las innovaciones que más vidas han salvado en la historia.

Melinda: Los anticonceptivos son también una de las mejores innovaciones de la historia para combatir la pobreza. Cuando las mujeres tienen la posibilidad de programar y espaciar sus embarazos, tienen más probabilidades de mejorar su educación y obtener un ingreso, además de criar hijos sanos.

Bill: También es más probable que tengan el número de hijos que pueden mantener. Esto produce un menor número de dependientes que requieren asistencia gubernamental, una mayor población activa que incluye a más mujeres y más recursos disponibles para enviar a los niños a la escuela.

Melinda: Cuando un país logra integrar una generación de jóvenes saludables y bien formados en el mercado laboral, ya ha dado el primer paso para salir de la pobreza. Pero esto no ocurre de forma casual. En los últimos cincuenta años, ningún país ha salido de la pobreza sin ampliar el acceso a los anticonceptivos.

Bill: Cuando pusimos en marcha la Fundación, subestimé el poder de los anticonceptivos para sacar a las familias de la pobreza. Empecé a darme cuenta de ello porque Melinda es una gran creadora de narrativas, y eso requiere conocer en carne propia la historia que quieres contar. Cuando yo aún trabajaba a tiempo completo en Microsoft, ella se dedicaba al trabajo de campo y al regresar a casa me contaba lo que había visto. En una ocasión, cuando, según los datos, las clínicas de planificación familiar estaban bien abastecidas, Melinda descubrió que solo ofrecían condones; muchas mujeres no les piden a sus parejas que se los pongan.

Melinda: Muchas de las mujeres con las que hablo en mis visitas de campo mencionan los anticonceptivos. Recuerdo que en una ocasión visité el hogar de una madre en Níger llamada Sadi, cuyos seis hijos competían por su atención mientras conversábamos. Me dijo: "No sería justo para mí tener otro hijo. Ni siquiera puedo costear la comida de los que ya tengo".

En un barrio pobre de Kenia, conocí a una joven madre llamada Mary que tenía un pequeño negocio de venta de mochilas hechas con retazos de mezclilla. Me invitó a su casa, donde estaba cosiendo y cuidando a sus dos hijos pequeños. Usaba anticonceptivos porque, según me dijo, "la vida es dura". Le pregunté si su esposo respaldaba su decisión. Me dijo: "Él también sabe que la vida es dura".

Bill: Actualmente, en los países en desarrollo hay más de 225 millones de mujeres que no quieren quedarse embarazadas pero no tienen acceso a los anticonceptivos. Una reciente encuesta a jóvenes del estado indio de Uttar Pradesh reveló que el 64 por ciento de las adolescentes casadas quieren posponer su primer embarazo, pero solo el 9 por ciento utiliza un método anticonceptivo moderno.

Melinda: Planificación Familiar 2020, una alianza mundial de la que formamos parte, se ha propuesto la meta de brindar acceso a anticonceptivos a 120 millones de mujeres más para el año 2020. Actualmente, centramos nuestra labor en esta materia en Asia meridional, donde solo un tercio de las mujeres usa anticonceptivos, y en África, donde los usan menos de una de cada cinco mujeres.

Bill: En los últimos cuatro años se ha registrado el mayor incremento histórico, pero este gráfico muestra que tras haber transcurrido la mitad del plazo fijado, solo se ha alcanzado una cuarta parte de la meta prevista. Necesitamos acelerar el ritmo de progreso.

Melinda: El desafío consiste en brindar a las mujeres acceso a la gama completa de anticonceptivos, para que cada una pueda encontrar el método que mejor se ajuste a su vida práctica.

El anticonceptivo más moderno es un inyectable que dura tres meses, e incluye el fármaco y la aguja en un pequeño dispositivo del tamaño de la palma de la mano. Es tan fácil de usar que su mero diseño ha permitido ampliar el acceso a los anticonceptivos. Recuerdo que una vez hablé con una mujer sobre la necesidad de acompañar a sus hijas para que les administraran un anticonceptivo inyectable, y me dijo: "¿Y yo qué? ¿Por qué tengo que caminar veinte kilómetros con este calor para recibir una inyección?". Ahora ya no tiene que recorrer esa distancia. En vez de que una enfermera le administre la inyección en una clínica lejana, ahora puede administrársela el personal médico que visita su aldea. Próximamente, ella misma podrá administrarse la inyección en casa.

Bill: Estos cambios que se están comenzando a materializar son muy alentadores. Pero aún nos enfrentamos a uno de los retos más antiguos y de mayor magnitud: lograr que la gente comprenda cuál es la capacidad que tienen los anticonceptivos de salvar vidas y acabar con la pobreza.

Melinda: Defender causas en público tiene un gran impacto, y es por ello que yo he asumido ese papel. Pero nada puede remplazar la voz de alguien en quien la comunidad confía plenamente. Hace algunos años, en Senegal, visité a un grupo de imanes que hablaban sobre el hecho de que los anticonceptivos no entran en contradicción con los preceptos islámicos. Un joven imán, cuyos hijos se llevaban muy poco tiempo, nos dijo: "Mi esposa murió en el parto porque no permití que usara anticonceptivos, y ahora tengo que criar yo solo a nuestros hijos". Y rompió a llorar. Hoy está salvando vidas al relatar su historia.

Bill: El respaldo de los hombres es crucial, especialmente el del esposo. Pero hay algo más que también es crucial: el respaldo de otras mujeres.

La pobreza discrima por género

75 millones de mujeres forman parte de grupos de autoayuda en India

Bill: La pobreza es sexista. Cuanto más pobre es una sociedad, menos poder tienen las mujeres. Los hombres deciden si las mujeres pueden salir a la calle, hablar con otras mujeres o ganar un sueldo. Los hombres deciden si es aceptable golpear a una mujer. El dominio masculino en las sociedades más pobres es sorprendente.

Melinda: Es un gran obstáculo. Limitar a las mujeres hace que todos permanezcan en la pobreza. Afortunadamente, cuando los ingresos de una sociedad aumentan, la posición de las mujeres en esa sociedad también mejora. ¿Pero de qué le sirve eso a una mujer joven en un país pobre que no desea esperar a que eso ocurra? ¿Cómo podemos empoderarla ahora?

Bill: Melinda y yo hemos visto una y otra vez que el cambio social se produce cuando las personas comienzan a hablar entre sí, y esa es la magia de los grupos de mujeres. Si recorres una aldea, raramente encontrarás un grupo de hombres donde todos compartan información. Probablemente te encontrarás con el líder de la aldea, con sus principales ayudantes y con la gente que trabaja para los ayudantes. Esa jerarquía no favorece la conversación y evita que las personas hablen sobre asuntos de importancia. Sin embargo, en las reuniones entre mujeres esos obstáculos no existen, por lo que son un fenómeno más eficaz para diseminar información e impulsar el cambio.

Melinda: Actualmente tan solo en la India hay cerca de 75 millones de mujeres que forman parte de grupos de autoayuda. Queremos que esa cifra vaya en aumento. Se pueden formar grupos para ayudar a las mujeres a acceder a créditos financieros y a compartir prácticas de salud, pero una vez que se haya iniciado el proceso, las mujeres marcarán la dirección que ellas elijan. ¡Y en eso consiste exactamente el empoderamiento!

Bill: La contribución más conmovedora que jamás hemos aportado fue la creación de grupos comunitarios en la India para que las trabajadoras sexuales tuvieran un lugar donde acudir para hablar sobre la prevención del VIH. Lo hicimos para fomentar el apoyo mutuo en cuanto a la importancia de insistir en que sus clientes utilizaran condones. Ahora bien, nuestra perspectiva inicial era muy limitada. Enseguida nos dimos cuenta de que los grupos estaban logrando resultados fenomenales desde un punto de vista humano, algo que iba mucho más allá de la prevención del VIH.

Melinda: Uno de los primeros logros fue la reducción de la estigmatización. Estas mujeres estaban excluidas por la sociedad y solo contaban con la aceptación de las otras mujeres de su grupo. Suavizar los estigmas fue una forma de comenzar a cerrar heridas. Por ello, cuando Bill me dijo hace unos años que había programado una reunión con un grupo de prostitutas, me sentí muy orgullosa de él. Yo ya había hecho lo mismo. Nunca me habría imaginado, desde mi perspectiva de joven católica, criada en la conservadora sociedad de Dallas (Texas), que un día llegaría a reunirme con un grupo de trabajadoras sexuales, a quienes terminaría por admirar. Pero lo hice.

Bill: Warren, si Melinda y yo tuviéramos la oportunidad de llevarte a un solo rincón del mundo para que pudieras ver de qué ha servido tu inversión, probablemente te invitaríamos a platicar con un grupo de trabajadoras sexuales. En Bangalore, yo mismo me reuní con uno de estos grupos, y cuando estas chicas empezaron a hablar sobre sus vidas me conmovieron de tal forma, que me saltaron las lágrimas. Una mujer nos contó que había comenzado a dedicarse al trabajo sexual cuando su esposo la dejó: era la única forma que tenía de mantener a sus hijos. Pero cuando su comunidad se enteró de lo que hacía, obligaron a su hija a abandonar la escuela, lo que hizo que la chica se pusiera en contra de su madre y amenazara con suicidarse.

Esa madre se enfrentó al desprecio de la sociedad, el resentimiento de su hija, los riesgos asociados al trabajo sexual y la humillación de tener que ir al hospital para someterse a una prueba del VIH y darse cuenta de que nadie quería mirarla, tocarla ni hablar con ella. Pero allí estaba, contándome su historia con dignidad. Las mujeres que se habían erigido líderes en esa comunidad tenían una tenacidad admirable, algo que beneficiaba a todo el colectivo de mujeres.

Melinda: Estas comunidades van mucho más allá de su misión inicial para llegar a satisfacer las necesidades de sus integrantes. Organizan toda clase de actividades para apoyarse mutuamente: crean redes de marcado rápido para defenderse de las agresiones, ponen en marcha sistemas para alentar el ahorro, y algunas de ellas solicitan servicios financieros para crear nuevos negocios y dejar atrás su profesión de carácter sexual.

Bill: El hecho de que estas mujeres se reúnan y se apoyen entre sí conlleva grandes beneficios. Sin olvidar que el objetivo inicial —la prevención del VIH— se logró con creces. Se ha corroborado sin duda alguna que la decisión de las trabajadoras sexuales de la India de insistir en que sus clientes usaran preservativos contribuyó a que el VIH no se extendiera entre la población. Por lo tanto, el empoderamiento de estas mujeres acarreó beneficios para toda la población.

Melinda: Es por ello que gran parte de nuestra labor en materia de salud mundial consiste en fomentar la inclusión de los excluidos: llegar hasta el sector más marginal de la sociedad y lograr la reinserción de todo el mundo. Para nosotros, la frase «Todas las vidas tienen el mismo valor» no es solo un principio, sino también una estrategia. Puedes idear toda clase de herramientas novedosas, pero si no te encaminas hacia la igualdad, no producirás un verdadero cambio en el mundo, te limitarás a reordenarlo.

Bill: Cuando las mujeres tienen las mismas oportunidades que los hombres, las familias y las sociedades prosperan. Es obvio que la equidad de género despliega al máximo el potencial de las mujeres, pero tal vez es menos obvio que también despliega el de los hombres: les permite asociarse con las mujeres y gozar así de los beneficios que aportan la inteligencia, la tenacidad y la creatividad femeninas, y no desperdician ni un solo gramo de su energía tratando de oprimir esos dones.

Más optimistas que nunca

Solo un 1 % de los encuestados sabe que la pobreza extrema se redujo a la mitad desde 1990

Bill: La pobreza extrema se ha reducido a la mitad en los últimos veinticinco años. Es un gran logro que debería hacernos sentir más optimistas. Pero casi nadie conoce este dato. Según los resultados de una reciente encuesta, solo el 1 por ciento de la población sabe que la pobreza se ha reducido a la mitad, y el 99 por ciento subestima el progreso realizado. El objetivo de la encuesta no fue solo analizar el conocimiento general sobre el estado de la pobreza en el mundo, sino medir también el optimismo al respecto; los resultados no fueron nada alentadores.

Melinda: El optimismo es un gran activo. Es algo que nunca está de más. Pero el optimismo no es la creencia de que las cosas mejorarán de forma automática, sino la convicción de que podemos actuar para que las cosas mejoren. Esto es algo que vemos en ti, Warren. Tu éxito no engendró optimismo en ti, sino que tu optimismo te llevó al éxito.

Es particularmente valioso mantenerse optimista cuando te enfrentas a la desilusión, y eso nosotros lo hemos vivido en repetidas ocasiones. Nos decepciona profundamente que hasta la fecha no se haya desarrollado una vacuna contra el VIH o un microbicida eficaz: una crema que las mujeres puedan usar para prevenir el contagio del VIH. También creíamos que a estas alturas ya dispondríamos de una vacuna más contundente contra la malaria.

Bill: Tampoco hemos constatado ningún avance sustancial en la lucha contra la tuberculosis en mucho tiempo. Creemos que pronto se desarrollará un nuevo método de diagnóstico que será fantástico, pero aún no se ha llegado al final de este cometido. También sé que los investigadores están avanzando para obtener una vacuna contra la tuberculosis, pero mi deseo sigue siendo que dicha vacuna estuviera ya a nuestro alcance.

Y las causas de mayor valor siempre son las que requieren más recursos. Es por ello que la crisis financiera del 2008 supuso un enorme retroceso en materia de salud mundial. Seguro que estaríamos recibiendo muchas más ayudas de los países donantes si la crisis jamás hubiera ocurrido.

Melinda: Pero si no perdemos el optimismo, las decepciones se quedan en decepciones: no se convierten en un recurso para argumentar que el mundo va de mal en peor.

Bill: Los ángeles que llevamos dentro, de Steven Pinker, es uno de mis libros favoritos. Narra cómo la violencia ha descendido de forma drástica con el paso del tiempo. Eso sorprende a mucha gente, porque se suele pensar que las cosas no están mejorando. Pero la realidad es que el mundo es hoy un lugar mucho mejor —y en muchos aspectos concretos— que nunca antes. La pobreza a escala mundial está disminuyendo, la mortalidad infantil está reduciéndose, el alfabetismo está en aumento, y la situación de las mujeres y las minorías en todo el mundo es cada vez más alentadora.

Melinda: Muchos creen que el mundo está cada vez más fragmentado, y a todos nos viene algún ejemplo de ello a la cabeza. Pero si observamos la situación desde una perspectiva histórica, por lo general, los períodos de fragmentación se producen cuando la sociedad está comenzando a asimilar una nueva diversidad. Y los grandes cambios de paradigma históricos se encaminan hacia una mayor inclusión y atención a las personas. Y eso es algo que vemos claramente en el ámbito de la salud mundial, un aspecto que se ha convertido en una prioridad para todos los gobiernos, que realmente importa a los ciudadanos y que cada vez despierta un mayor interés por parte de la comunidad científica.

Bill: Warren, lo que motiva este compromiso colectivo con la salud mundial es la empatía, lo mismo que te impulsó a ti a donar tu fortuna a la sociedad mundial.

Melinda: Queremos canalizar tu empatía, transmitir tu optimismo, sacar partido de la tecnología, aplicar un razonamiento estratégico y trabajar con nuestros asociados para salvar más vidas. Esta es la forma que queremos darle a tu donativo.

Bill: No te extrañará oír que nos sentimos más optimistas que nunca.

Melinda: Y más impacientes también.

Bill: Especialmente por esto:

El número mágico: 0

Bill: Queremos concluir nuestro mensaje con la cifra más mágica que conocemos: el cero. Este es el número al que aspiramos todos los días en la Fundación: cero casos de malaria, cero casos de tuberculosis, cero casos de VIH, cero muertes evitables, cero diferencias entre la salud de un niño pobre y la de cualquier otro niño.

Melinda: Acercarse al cero es quizás la mayor diferencia entre el objetivo de nuestra labor filantrópica y el de cualquier empresa. En el sector privado, el objetivo es mantenerse en el mercado. En nuestro caso, nada nos alegraría más que nuestra desaparición del mercado, lo que supondría que habríamos alcanzado todas nuestras metas.

Bill: Estamos a punto de alcanzar el número mágico respecto a la poliomielitis. Tú y yo hemos hablado extensamente sobre la polio. De pequeño, viste cosas que los niños de hoy nunca verán: niños con poliomielitis que necesitaban muletas y fotos de niños con pulmones de acero. Hacia finales de los años setenta, gracias a las vacunas, Estados Unidos logró erradicar la poliomielitis, enfermedad que por aquel entonces aún asolaba al resto del mundo. En 1988, año en que se lanzó la campaña mundial para erradicar la polio, se registraban 350 000 casos anuales.

El año pasado, tan solo se documentaron 37.

Melinda: Estos 37 casos se confinaron al norte de Nigeria y parte de Afganistán y Pakistán. Sinceramente, Warren, pensábamos que la polio ya estaría erradicada al día de hoy. Pero vacunar a niños en zonas de conflicto es extremamente complejo, además de peligroso. Admiramos a los equipos de vacunadores que asumen grandes riesgos para llegar a cada uno de estos niños. Y nos inspira la infinita persistencia de Rotary Internacional, que encabeza esta lucha desde antes de que nosotros nos uniéramos a ella, y nunca ha dejado de dar pasos hacia adelante. Ellos saben que pasar de 350 000 a 37 casos es algo extraordinario, pero que el verdadero éxito llegará cuando no se registre ni un solo caso.

Bill: Es muy emocionante ver cómo pronto llegará el día en que ningún niño será presa de la polio. Aunque con frecuencia nos preguntan por qué hacemos un esfuerzo tan grande contra la poliomielitis si nuestra prioridad es salvar vidas. La respuesta es que erradicar la polio sí servirá para salvar vidas gracias a la magia del cero. Cuando se erradique la polio, el mundo podrá destinar los recursos que ahora se destinan a esta enfermedad a mejorar la salud infantil, y las lecciones aprendidas a partir de la lucha contra la polio contribuirán a mejorar los sistemas de vacunación contra otras enfermedades.

Melinda: Y no hay duda de que el mundo se beneficiará del efecto exultante de eliminar una enfermedad. El aumento del optimismo atraerá energías renovadas y mentes brillantes hacia el ámbito de la salud mundial, y eso reforzará la lucha contra el sarampión, la malaria, la tuberculosis y el sida.

Bill: Warren, cuando anunciaste que destinarías tu donativo a nuestra Fundación, nos pediste que apostáramos fuerte. El mundo entero está haciendo una gran apuesta respecto a la polio. Muchos de los logros en materia de salud mundial no reciben la atención suficiente. Sin embargo, la poliomielitis es toda otra historia. El mundo entero nos está observando. Si las cosas se mantienen estables en las zonas de conflicto, lograremos registrar el último caso de polio en el transcurso de este año.

Melinda: Warren, eres una de las personas más competitivas que conocemos. (¿Qué otra razón explicaría que te comiste la hoja de resultados que daba prueba de que habías perdido al bridge contra tu hermana?) Pero fuera del mundo de los negocios… y del bridge… y del golf… eres la persona más generosa que conocemos, alguien que donó las ganancias de toda su vida a los demás y que confió en nuestro criterio.

Esa responsabilidad que has depositado en nosotros es algo que tomamos muy en serio. Para asegurarnos de que tu inversión produzca mayores dividendos, el mundo tiene que salvar más vidas en el futuro que las que ha salvado hasta la fecha.

Esa es la razón por la que no hemos usado tu dinero únicamente para crear una subvención aquí o un fondo allá, sino que lo estamos invirtiendo para construir un ecosistema de asociados que ponga sus innovaciones al servicio de mejorar vidas y eliminar enfermedades.

Bill: Este ecosistema mundial incluye a nuestra Fundación, pero trasciende sus límites. Cuenta con una base de datos mundial sobre enfermedades que ayuda a los países a invertir recursos en los ámbitos más acuciantes. Encauza la capacidad científica en investigaciones que tendrán un impacto directo en la vida de los pobres. Recluta a científicos en el campo de la salud mundial y fomenta que los expertos de otros ámbitos apliquen sus hallazgos a la lucha contra las enfermedades infecciosas.

Construir este ecosistema es una de las hazañas más importantes que hemos logrado, y vamos a requerir cada elemento de esta infraestructura para resolver los próximos desafíos. Por difícil que nos parezca erradicar la poliomielitis, erradicar la malaria será aún más difícil. Por difícil que nos parezca mejorar la salud reproductiva, mejorar la nutrición será aún más difícil. Por difícil que nos parezca salvar a niños menores de cinco años, salvar a recién nacidos será la prueba más difícil de todas.

Con todo, no perdemos el optimismo. Esta capacidad de ayudar sin límite alguno nos brinda la oportunidad de esclarecer misterios y salvar vidas, lo que nos permite finalizar nuestro mensaje con una nota positiva de cara al futuro:

La poliomielitis pronto será historia. La malaria se erradicará en nuestra generación. Pronto, pocas personas contraerán tuberculosis. Los niños de todo el mundo gozarán de una buena alimentación. Y la muerte de un niño en los países en desarrollo será tan poco frecuente como la muerte de un niño en los países ricos.

No podemos poner fecha a cada uno de estos acontecimientos, ni tampoco sabemos en qué orden ocurrirán, pero sí confiamos en algo: el futuro sorprenderá a los pesimistas.

Gracias por depositar tu confianza en nosotros, Warren. No te decepcionaremos.

Bill y Melinda

P. D. La gente siempre nos pregunta cómo puede contribuir a la lucha contra la mortalidad infantil. Nosotros no nos cansamos de recomendar que hagan un donativo a Unicef, una organización que ayuda con éxito a familias y niños de todo el mundo. Tan solo esperamos que tu donativo inspire a otros a unirse a esta causa.

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