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“El panga es seguro, incluso para grupos de población especialmente vulnerables, como los niños”

Miguel A. Lurueña, doctor en ciencia y tecnología de los alimentos, responde a las posibles preocupaciones de los padres

Panga
Los niños comen pescado en un comedor escolar.

Tras la retirada por parte de Carrefour del panga por razones medioambientales, muchos padres han dado la voz de alerta con el fin de que este producto fuera retirado de los comedores escolares. Sin embargo, la polémica es más antigua, casi desde el comienzo de comercialización, ya que este pescado proviene mayoritariamente de un río con un alto contenido de residuos en Vietnam.

A la par del anuncio del gigante alimentario, una petición lanzada en change.org por una madre malagueña conseguía su objetivo cuando uno de los principales servicios de servicio de comidas de dicha provincia anunciaba que dejaría de servir este pescado y la tilapia a distintas escuelas públicas. La desinformación, o tal vez el desconocimiento, ha sobresaltado a los progenitores.

Ayer mismo, la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) mandaba dos cartas a los Ministerios de Sanidad y Educación con el fin de que el Gobierno retirara el panga de los menús escolares. ¿Es entendible la alerta? ¿Realmente el consumo de panga es inseguro para nuestros hijos?

Hemos contactado con Miguel Lurueña, doctor en ciencia y tecnología de los alimentos, para intentar solventar las dudas de los padres.

Pregunta.  ¿Por qué los padres están preocupados por el panga?

Respuesta. El hecho de que se ofrezcan este y otros tipos de pescado (por ejemplo tilapia) en comedores escolares es motivo de preocupación en muchas familias. ¿Por qué preocupa? El panga tiene mala fama por varios motivos, entre los que se encuentran algunos que van más allá de lo puramente alimentario, como las consecuencias para el medio ambiente o para el sector pesquero español. Centrándonos en las cuestiones relacionadas con los alimentos, lo que preocupa es sobre todo lo siguiente:

La seguridad: muchas personas creen que es un pescado muy contaminado porque procede de aguas muy sucias y se produce sin control alguno. Estos temores aumentaron aún más a raíz de la publicación de un artículo de la OCU en el año 2010 en el que se indicaba que tras analizar 24 muestras de panga se había encontrado contaminación por mercurio y por un plaguicida en algunas de ellas. A este respecto, la Agencia Española de Consumo Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN), manifestó que la presencia de mercurio es habitual e inevitable en muchas especies de pescado, dada la contaminación que existe por este metal en muchas de las masas de agua que encontramos a lo largo y ancho del planeta. En cualquier caso, el contenido de las muestras analizadas por la OCU cumplía los límites legales, lo que significa que era seguro para el consumidor en este sentido.

En cuanto al plaguicida, se trataba de una sustancia prohibida en Europa por sus riesgos potenciales para el medio ambiente, aunque no era peligrosa para el consumidor. La OCU no encontró otras sustancias peligrosas. Sí halló presencia de Escherichia coli en algunas muestras, una bacteria potencialmente patógena para el ser humano, aunque su presencia en el pescado podría deberse a un sinfín de causas (no necesariamente ligadas a este tipo de pescado concreto o a esa forma de producción).

En cualquier caso, la AECOSAN indica que los alimentos comercializados en la Unión Europea deben cumplir su legislación, aunque se hayan producido en otros países. Para asegurarse de que es así se realizan controles fronterizos. En caso de que no se cumpla la legislación, se retira el producto del mercado y se intensifican los controles. Además, pueden llegar a realizarse controles de campo para conocer las características de la producción. Además, las Comunidades Autónomas realizan controles en los comercios.

En definitiva: este pescado es seguro, incluso para grupos de población especialmente vulnerables, como los niños.

Los aspectos nutricionales: uno de los principales motivos que llevan al consumidor a comprar pescado es la salud. A menudo, se cree que el pescado es indispensable en una dieta saludable. En realidad el consumo de pescado no es imprescindible, siempre que su carencia se supla de alguna forma. O dicho de otro modo, siempre que la dieta esté bien planificada. En cualquier caso, es cierto que aporta interesantes nutrientes, como los famosos ácidos grasos omega-3, proteínas y vitaminas y minerales. ¿Y qué ocurre con el panga? Pues ocurre que se trata de un pescado blanco, lo que significa que tiene poca cantidad de grasa. Si lo comparamos con otro pescado blanco, por ejemplo con una merluza, veremos que aporta menos proteínas y menos cantidad de ácidos grasos omega-3. Hay especies de pescado mucho más interesantes desde el punto de vista nutricional y que no tienen por qué ser más caras (por ejemplo, los boquerones).

Otros aspectos: uno de los motivos por los que se incluye este tipo de pescado en los menús infantiles es, sin duda, el precio. Ya hemos dicho que hay otras especies más interesantes y que no tienen por qué ser más caras. Pero eso nos lleva a otra cuestión: las espinas. Una de las ventajas que tiene el panga es la ausencia de espinas, lo que evita posibles riesgos en grupos de población en los que su presencia podría ser especialmente problemática, como ancianos, niños y personas con problemas de deglución.

En resumen, se trata de un pescado seguro y que además evita posibles problemas relacionados con la presencia de espinas. Sin embargo, hay otras especies más interesantes desde el punto de vista nutricional ya que este es bastante pobre en nutrientes. No es necesario retirarlo del menú, aunque sería recomendable sustituirlo por especies más ricas en nutrientes o, al menos, ir alternándolas.

P. ¿La falta de calidad en los menús de los más pequeños en el colegio es una percepción de los padres o es una realidad?

R. En primer lugar, sería necesario aclarar qué entendemos por "calidad", ya que es un término muy amplio. Desde el punto de vista formal, un producto de "calidad" es el que satisface nuestras expectativas, así que en este sentido, dependerá de las expectativas que tenga cada uno. Sin embargo, normalmente, utilizamos el término para referirnos a un producto "bueno", en general. Y en este caso ¿qué es bueno? En lo que respecta a los alimentos, se puede hablar de calidad higiénico-sanitaria, calidad organoléptica y calidad nutricional. Es decir, alimentos seguros, con buen aspecto, olor, sabor y textura, y que aporten los nutrientes que necesitamos (sin aportar otros indeseables). La comida que se sirve en los comedores escolares es segura, es decir, no contiene contaminantes (por ejemplo, patógenos o sustancias tóxicas) que puedan poner en peligro a nuestros hijos.

P. Ahora bien, ¿qué hay de la calidad organoléptica y de la calidad nutricional?

R. Sobre lo primero, poco puedo decir, porque no dispongo de datos. Sobre los aspectos nutricionales, los menús escolares están regulados por la ley 17/2011 en la que se indica, entre otras cosas: "Las autoridades competentes velarán para que las comidas servidas en escuelas infantiles y centros escolares sean variadas, equilibradas y estén adaptadas a las necesidades nutricionales de cada grupo de edad. Serán supervisadas por profesionales con formación acreditada en nutrición humana y dietética". Ahora bien, en muchos casos esto no se cumple, bien porque no hay un dietista-nutricionista que supervise los menús, o bien, porque (por los motivos que sea) no se hace adecuadamente.

En definitiva, la calidad depende del centro concreto que se trate (o de la empresa suministradora del servicio de comedor), aunque como se puede ver en el enlace anterior, en muchos casos deja bastante que desear.

P. ¿Qué productos se deberían eliminar de los menús por sus consecuencias?

R. No es imprescindible retirar el panga, aunque sería deseable sustituirlo por otras especies más interesantes desde el punto de vista nutricional, o bien, ir alternándolas. ¿Qué productos se deberían eliminar de los menús escolares? En menús escolares, y también en los almuerzos que se pide a las familias que se lleven al colegio, se incluyen en muchos casos productos insanos o poco recomendables por su escaso valor nutricional. A saber: galletas (aunque sean tipo María), bollería (aunque sean bizcochos caseros), lácteos azucarados (Actimel, natillas, batidos, etc.), fritos (sucedáneos de pescado ultracongelados), zumos (aunque sean 100% naturales o incluso recién exprimidos), derivados cárnicos (embutidos, fiambres, salchichas, etc.). Convendría además reducir la cantidad de carne y aumentar la de vegetales (fruta fresca entera, verduras, hortalizas, legumbres, etc.). Y por supuesto, no obligar a los niños a comer.

P. ¿Cuáles son las consecuencias de una mala alimentación en la edad infantil?

R. Si se adquieren hábitos indeseables en esta edad, es difícil abandonarlos en el futuro. Es por todos conocido que la dieta influye de forma determinante sobre la salud, de modo que unos malos hábitos se relacionan con infinidad de enfermedades (enfermedades cardiovasculares, diabetes, distintos tipos de cáncer, etcétera).

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