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¡Socorro, un bebé recién nacido! ¿Qué hago con el cordón? ¿Cuándo le baño?

Guía de cuidados de higiene para padres primerizos. Y ante todo, sentido común

Carlota Álvarez Díaz fue la primera niña gallega nacida en el 2017. EFE

Con la llegada de un recién nacido nos surgen las primeras dudas sobre sus cuidados. ¿Cómo curamos el cordón umbilical?, ¿le baño, cómo lo hago?, ¿le puedo cortar las uñas? Familia, amigos y profesionales nos van dando indicaciones que muchas veces pueden ser contradictorias y nos generan más incertidumbre. No existe una pauta fija para estos cuidados, pero sí que hay recomendaciones básicas basadas en estudios, la experiencia, la cultura, las costumbres y, por supuesto, el sentido común.

Para ayudar a los padres en la tarea de encontrar información útil, fiable y basada en la evidencia científica, y a la vez, crear una comunidad donde profesionales y familias se enseñen los unos a los otros, nació la web Mamicenter (evolución del grupo de Facebook El médico de mi hij@). En él, profesionales de todos los campos relacionados con la salud infantil atienden a las dudas que nos pueden surgir en el día a día de forma gratuita.

El muñón del cordón umbilical se seca, se arruga y se torna negro antes de caer del ombligo entre cinco y quince días después del nacimiento. El simple hecho de mantenerlo limpio y seco parece ser tan efectivo y seguro como usar antisépticos; sin que se hayan demostrado diferencias entre tratarlo con antisépticos, mantenerlo seco, o aplicar un placebo. Los antisépticos prolongan el tiempo de separación del cordón umbilical; pero también reducen la preocupación maternal relacionada con sus cuidados. El factor más importante es por tanto la sequedad y para ello mantendremos el cordón al aire, colocando el pañal de forma que se evite cubrirlo. No es preciso envolverlo en gasas y no utilizar bodis hasta su caída.

El baño es un momento de interacción con nuestro bebé, en el que el contacto y la estimulación táctil son tan importantes como la propia higiene. En los primeros días, antes de la caída del cordón, puede ser habitual recomendar limpieza “por partes” con esponja o manopla; sin embargo, el baño por inmersión es igual de válido y no supone un retraso en su caída ni mayor riesgo de infección. Es más, produciría menos perdida de calor y una sensación más placentera, puesto que el agua es un medio conocido para el bebé.

Respetando las costumbres de cada familia, podemos recomendar un baño de inmersión con el bebé tumbado bocarriba con la cabeza fuera, de corta duración, que no tiene por qué ser diario, en un lugar seguro y con una temperatura del agua similar a la corporal. Se puede utilizar un jabón líquido de pH neutro, en pequeña cantidad, distribuido con la mano y de forma suave en las zonas donde se encuentra material con grasa (zona de pañal y pliegues). Evitaremos baños con espuma, que eliminan excesivamente la protección natural de la piel provocando pieles secas, escamosas e incluso dermatitis irritantes. Finalizamos, secando sin friccionar y aplicando una crema hidratante sin perfume, que son más efectivas en este momento, según preferencias. Por seguridad, es importante disponer de todo lo necesario previamente para no distraer nuestra atención y no añadir aceite en el agua que dificultaría mucho sujetarle.

Siguiendo con los rituales de limpieza, nos detenemos en los cuidados del área del pañal que tienen como objetivo disminuir la humedad de la piel, minimizar el contacto con la orina y las heces y prevenir las infecciones. A esto también, nos ayudará utilizar pañales de una talla adecuada y que no le quede muy ajustado. La presencia de grasa en las heces hace aconsejable el uso de agua y jabón para su correcta eliminación, si tenemos heces pegadas o restos de meconio es recomendable usar previamente un aceite mineral que nos ayude a despegar estos restos, disminuyendo la fricción sobre la zona. Aplicar cremas de barrera como la vaselina o aquellas que contengan zinc, lanolina, glicerina, vitamina A y vitaminas D son efectivas también para limitar el contacto de orina y heces con la piel. Las pomadas y pastas son superiores a las cremas, aceites y lociones porque estas últimas tienen mayor contenido en agua, se adhieren mal y suelen precisar conservantes con un potencial efecto tóxico o irritante. Está desaconsejado el uso de polvos de talco que, además de dificultar la traspiración en ocasiones, su uso excesivo puede ser causa de accidentes por inhalación.

En cuanto a las famosas “toallitas”, sería mejor reservar su uso para cuando no se dispone de agua y jabón y la piel está sana. Elegir aquellas que su composición esté basada en agua, sin alcohol ni perfumes y con un pH neutro.

Y terminamos con las dudas sobre el corte de las uñas, vamos a encontrar poca evidencia sobre este asunto y, una vez más, el sentido común será nuestro mejor guía. Si observamos que nuestro bebé tiene las uñas largas y, además, se araña podemos limarlas sin problema y a partir del mes cortarlas con unas tijeras de punta roma.

Para finalizar recordad que uno de los cuidados en la higiene más importante para la prevención es lavarse las manos antes y después de atender a vuestro hijo y debemos recordádselo a todos aquellos que os ayuden en su cuidado.

Seguramente, os irán surgiendo más dudas que podéis consultar con vuestra enfermera de familia para ir incorporando rutinas de cuidado propio y generando esa sabiduría que no queda recogida en ninguna guía, pero os hace más expertos.

*Araceli Rivera Álvarez, es enfermera de familia en Mamicenter

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