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Abejas reinas del siglo XX

Nadie hubiese escuchado jamás el lamento más bronco de la música latinoamericana si Chavela Vargas no hubiese volado a México en un avión de dos hélices; tampoco se conocería el Adán y Eva de Tamara de Lempicka si no hubiese sido una inconformista a la que ninguna corriente consiguió seducir; o quizás Pirandello y Bernard Shaw hubiesen llegado más tarde a España si Margarida Xirgu no se hubiese empeñado en luchar por la cultura como motor de cambio social. Ellas, las mujeres, más o menos escondidas en la historia, fueron constructoras de los últimos cien años. El libro WonderWomen (Sd.edicions, 2016) de Mª Ángeles Cabré, recoge 35 retratos de mujeres fascinantes

Las páginas 44 y 45 de 'WonderWomen', de Mª Ángeles Cabré.

Durante la temporada 2013/2014, en Radio 4 (de RNE), 34 retratos de mujeres fueron emitidos en el programa Wonderland, dirigido por Rosa Gil. Mª Ángeles Cabré contó parte de la vida de Agatha Christie, Susan Sontag, Remedios Varo o Isadora Duncan. Detalles que pocos conocían, todas relacionadas con la cultura. “No están todas, pero las que están son importantes”, alega Cabré. Se acercó un día hasta los estudios de Radio Nacional de España para que la entrevistaran, y se quedó como colaboradora en aquella primera temporada del magacín cultural, y todavía lo hace.

Entre las páginas del libro, de tacto duro y olor fuerte, que ahora Cabré publica con aquellas historias, hay nombres tan trotados como Billie Holiday, Oriana Fallaci o Carmen Amaya. Y hay otros que no todo el mundo conoce, o recuerda: “Mi sobrino de 19 años sabe quién es Coco Chanel, le suena Virginia Woolf, pero no sabe quién es Dorothy Parker. Incluso Édith Piaf empieza a ser olvidada”. Y Cabré, escritora, crítica literaria y directora del Observatorio Cultural de Género, no tiene predisposición a dejar ciertas cosas en el olvido. “El siglo XX tendría otra cara sin ellas. Sin las más conocidas, sin las que lo son poco, y sin las anónimas. Este libro era necesario”.

La idea no era hacerlas enormes, o imprescindibles, sino verlas en sus miserias y sus grandezas; perfiles que cuentan anécdotas, que explican lo que les costó que alguien supiera sus nombres. Abusos, alcoholismo, pobreza extrema. “Es un retrato del gran talento de ellas junto a los hombres, que a veces las explotaron incluso en disciplinas en las que fueron pioneras”.

Cabré recuerda a Gerda Taro, a la que llama “la heroína fugaz”. “… murió a los 27 años, la alemana Gerta Pohorylle ha pasado a la historia de la fotografía bajo pseudónimo de Gerda Taro y no lo ha hecho en solitario, sino bajo el ala del que fuera su pareja, el también fotógrafo Robert Capa…”, cuenta el libro. “Y tantas otras…”. Billie Holiday, una de las primeras afroamericanas en triunfar, no podía ser público en sus propios conciertos, y tenía que entrar por la puerta de atrás; exiliadas como Hannah Arendt, Leni Riefenstahl, Tamara de Lempicka

No todo es carestía y penurias, hay páginas en el libro que arrancan una sonrisa, como ver a Agatha Christie, en bañador delante de una tabla de surf. “Son pequeños textos que son la vida misma, todo con una carga muy feminista. Mujeres a pesar de las dificultades y de la poca complicidad de los hombres”. Sobre todo en el mundo de la cultura, donde Cabré cree que hay una doble dificultad. “Hay un valor especial en ese ámbito. Una vez llegan a las primeras filas no hace tanta ilusión mantenerlas, siempre son raras, borrachas, locas… intentan restarles valor”.

Cabré lleva razón, sin ellas, las hermanas mayores de esta lucha por la igualdad, habría que volver a comenzar el siglo XX. Y podría haber diez WonderWomen, o 100, y la historia seguiría sin ser justa. Ahora, la directora del Observatorio es escéptica respecto a este siglo: “La velocidad de la globalización se lleva todo por delante, pero esperemos que no tanto como en los últimos 100 años. No sabemos qué rostros definitivos tendrá el XXI, pero sí sabemos que, del anterior, una parte significativa, son rostros de mujer”. Pocas, pero fuertes, abejas reinas.