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La herencia de Juan Gabriel

El artista mexicano poseía una gran fortuna pero también fue un gran derrochador. Tenía una compañera, madre de sus cinco hijos que nunca aclaró si fueron biológicos

La herencia de Juan Gabriel.  Juan Gabriel, durante un concierto en Los Ángeles en septiembre de 2014.

Juan Gabriel, el hombre que compuso 1.800 canciones y recorrió América cantando durante 45 años, también sabía guardar silencio. Al ídolo de México, fallecido el domingo pasado en California tras un infarto, le gustaba rodear de misterio su vida personal. El cantante, muerto a los 66 años, nunca quiso hablar de su sexualidad. Un tema que zanjó en 2002 con esta frase: “Lo que se ve no se pregunta”.

Alberto Aguilera Valadez, nacido en un pequeño pueblo de Michoacán, creó un personaje que se ha convertido en leyenda. Cuando Juan Gabriel comenzó a tener éxito, a principio de los ochenta, se convirtió en objetivo de la prensa. Revistas y periódicos publicaban fotografías de sus presuntos amantes. Se desconoce quién fue, además de la música, su gran amor. Su llegada a Ciudad de México en 1967, cuando tenía 17 años, lo liberó y pudo alejarse de los prejuicios provincianos que había sufrido en Michoacán y Ciudad Juárez, la región fronteriza donde pasó su adolescencia. En la capital, un travesti lo presentó a Anathan Briss, que fue su pareja y su publicista al inicio de su carrera.

Juan Gabriel, en la entrega de los premios Billboard latinos. ampliar foto
Juan Gabriel, en la entrega de los premios Billboard latinos. AP

Juan Gabriel nunca pudo sacudirse los convencionalismos de la sociedad mexicana. Tuvo varios impulsos para casarse y formar una familia. Era su forma de romper con su cruda infancia, marcada por la muerte de su padre cuando tenía escasos meses y por el hogar roto después de que su madre lo enviara a un albergue en Juárez. La cantante de música ranchera Aída Cuevas ha contado que Alberto Aguilera le propuso matrimonio en tres ocasiones para ayudarla a ella y a su hijo en momentos difíciles. “Era un hombre muy protector, siento que me veía más bien como hija”, señaló la artista.

La idea de la paternidad siempre fue su obsesión. Cuando tenía 32 años probó suerte y adoptó a quien sería su primer hijo, Alberto Aguilera II. Seis años después, blindado por la solvencia económica que le brindó el tema Querida (1984) con el que vendió 16 millones de discos, se mudó con Laura Salas, una de sus amigas más antiguas. En 1988, la pareja adoptó un hijo más, Iván Gabriel, que hoy tiene 28 años, ahijado de Isabel Pantoja, y quien llevó varios asuntos laborales de su padre en años recientes. A esta le sucedieron tres más: Joan Gabriel, en 1989, diseñador gráfico; Hans Gabriel, en 1990, músico, y Jean Gabriel, en 1991, hoy estudiante de cine.

Ambigüedad

Juan Gabriel siempre fue ambiguo con la prensa sobre sus hijos. Nunca confirmó si habían sido biológicos o no. “Son adaptados a mí porque quieren a su padre tal como es”, aclaró a un periodista hace algunos años en una de las escasas entrevistas donde habló de su familia. También guardó silencio sobre la caótica vida de Alberto Aguilera II, su primogénito. En 2010, con 42 años, fue detenido y encarcelado por asaltar a un familiar, poseer drogas y un arma de fuego. Héctor Alberto Aguilera, su primer nieto e hijo de Aguilera II, también fue detenido por las autoridades ese mismo año junto a Joan Gabriel en El Paso (Texas) por robar una camioneta y una tarjeta de crédito. Héctor Alberto, de 23 años, murió de una sobredosis dos años después.

Estatua de Juan Gabriel, en la Plaza Garibaldi, en Ciudad de México.
Estatua de Juan Gabriel, en la Plaza Garibaldi, en Ciudad de México. REUTERS

Cinco hijos y Laura Salas, su compañera, son los herederos de una fortuna que no ha sido revelada. Se dice que a Juan Gabriel no le gustaba hospedarse en hoteles, por lo que hacía numerosas inversiones en bienes raíces. Tuvo una lista de 30 propiedades repartidas en Estados Unidos y México. Al menos una decena de ellas las heredaron en vida sus hijos y Silvia Urquidi, amiga y representante.

Donde más tiempo pasaba el cantante era en Cancún, Quintana Roo y en Miami. También tenía un rancho de 100 hectáreas en Parácuaro, su pueblo natal, y otro más pequeño de 16 hectáreas en Santa Fe, Nuevo México. Contaba con pisos en Santa Mónica y Los Ángeles, casas en El Paso y terrenos en San Carlos (Sonora). Sus cenizas, sin embargo, descansarán en la chimenea de la primera casa que compró en Ciudad Juárez. El mismo hogar que su madre limpió años atrás para una familia acaudalada. El cantante disponía de un avión valorado en 20 millones.

605 canciones

Juan Gabriel era también un generoso derrochador. Alejandro Peimbert, uno de sus sastres, ha confesado que el artista pagaba hasta 8.000 dólares por los exóticos trajes que utilizaba en sus actuaciones. Era un lujo que podría permitirse. Se dice que en los años más recientes cobraba un millón de dólares por cada presentación. En 45 años de carrera ofreció unos 15.000 conciertos. La Sociedad de Autores y Compositores de México no ha revelado cuánto generaban en royalties las 605 canciones que el cantante registró en México. Se calcula que cada minuto una canción del Divo de Juárez suena en una radio de América Latina.

El lunes Juan Gabriel tendrá una despedida en Bellas Artes, el palacio de la Ciudad de México que conquistó por primera vez en 1990, el mismo sitio donde se despidió a Octavio Paz, Rufino Tamayo, Mario Moreno Cantinflas y María Félix. Después Juan Gabriel volverá a Ciudad Juárez, donde un joven soñó con ser famoso.

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