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De niña prodigio a icono del 'electro-folk': así es la nueva Wendy Sulca

La cantante peruana pasó de la pobreza al éxito interplanetario con sus peculiares vídeos en Youtube, pero también fue objeto de crueles 'haters' en su infancia. Hoy tiene 20 años, se proclama artista de 'techno' andino y protagoniza su primera película

Wendy Sulca en la actualidad.

Muchos años antes de que surgieran los youtubers, Wendy Sulca ya se coronó como la reina de YouTube. La hoy reconvertida en cantante pop fue, en su más tierna infancia, de las primeras en saltar a la fama gracias a los vídeos de La tetita o Cerveza, cerveza, en los que su look, lo que cantaba o los sonidos de arpa andina la hacían parecer casi salida como de otro planeta. Sin estrategias de posicionamiento y con un YouTube todavía en pañales, aquella pequeña se convirtió casi en un meme. Y todavía ni siquiera usábamos esa palabra.

"Me enteré de que era famosa en el colegio. Yo ni sabía lo que era YouTube, no tenía ni computadora en casa, las tareas las hacía a mano, y raras veces iba a una cabina de Internet", nos explica Wendy al otro lado del teléfono, recordando aquellos años en los que vivía en uno de los cerros más pobres del distrito de San Juan de Miraflores de Lima. Aunque ha pasado casi una década desde aquello, la cantante recuerda perfectamente cómo su madre se echó a llorar en un  locutorio al ver que la gente en Internet, aunque fuera en un alarde de ironía camp, se sabía las canciones de su hija. ¿El motivo? Ella misma las había escrito para su pequeña de apenas ocho años.

"No entendía la malicia de las personas. Al fin y al cabo, se metían con una niña que estaba cantando música autóctona de su país de origen"

Según nos cuenta Sulca, el éxito fue tan repentino como difícil. La situación de la familia no era buena (de hecho, los 260 soles peruanos que costó hacer los vídeos fueron un pequeño sacrificio), su padre acababa de morir y su madre tuvo que tomar las riendas de una carrera musical en ciernes que trascendía cualquier frontera y que se desarrollaba en un terreno totalmente ajeno a ambas: Internet. "Tuvimos problemas económicos y mi madre me llegó a preguntar si quería dejar la música o seguir cantando. Le dije que sí. Quería que mi padre estuviera orgulloso de mí".

El racismo hacia una niña de claros rasgos indígenas tampoco ayudó y Wendy experimentó el fenómeno hater quizás más joven que nadie. "Desde chiquita, como mis padres son ayacuchanos, me di cuenta de que existía esa discriminación y prejuicios con personas de orígenes andinos en todos los países. Antes me afectaba bastante, cuando veía comentarios racistas por las redes sociales no entendía mucho la malicia de esas personas. Al fin y al cabo, se metían con una niña que estaba cantando música autóctona de su país de origen", nos relata con una seguridad que solo da el llevar años en el punto de mira de los trolls.

Aunque en nuestro país Wendy apenas trascendiese (algunos recordarán su fugaz visita al festival Youfest en 2012 o su tema al alimón con La Tigresa del Oriente y Delfín Hasta El Fin), su carrera siguió más allá de Youtube y se fue alejando del folclore que la había hecho famosa. En 2012, en una gira por Argentina, unos avispados productores le propusieron grabar un cover de Like a virgin, de Madonna. Wendy lo hizo, la experiencia le gustó y siguió grabando temas más propios de la joven millennial que ahora es, como una versión de Wrecking ball, de Miley Cyrus, llamada Explosión. Su presencia en los medios sudamericanos fue constante y hasta participó en los premios MTV 2014 celebrados en México. "Comencé una etapa en la que trato de fusionar en todos los sentidos. Ahora combino las polleras típicas de mi país con un top y la música que hago es folk-pop", nos cuenta.

Esa mezcla de tradición andina y efectismo pop tuvo quizás su momento álgido el año pasado, cuando el chileno Gepe, uno de los tótems de la música independiente latinoamericana, acudió en su busca para que pusiese voz a Hambre, primer single de su último disco. Ahora Wendy también se codeaba con los indies. Y hasta se consideraba uno de ellos.

—Wendy, ¿Cómo fue para ti esa colaboración con Gepe, un artista independiente?

—Bueno, es que yo también soy una artista independiente.

Hoy, la niña de Cerveza, cerveza tiene ya 20 años, vive en un barrio mejor de su Lima natal y no le faltan proyectos. Por un lado, promete nuevo disco grabado en Argentina con sonidos electro-folk para finales de año y del que ya se puede escuchar su primer single, Canta conmigo, como no, en YouTube. Por otro, acaba de protagonizar su primera película, la chilena Coach, que se estrenará en ese país este verano y acaba de regresar de sus primeros conciertos por EE UU.

Aunque recuerda con cariño la grabación de los vídeos que la hicieron famosa, poco tiene que ver Wendy ya con aquella niña ingenua que, sin saberlo, vivió en primera persona la bola de nieve que puede generar Internet. Y parece haber aprendido mucho de ello. "Tuve la mala suerte de que mis vídeos se viralizaran cuando todavía se estaba dando a conocer Youtube y no se podían monetizar. Así que no gané dinero con ello". ¿Y ahora?, le preguntamos. "¿Ahora? Sí, claro. Se volvieron a subir y están todos en mi canal".

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