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John Galliano: “Ya no bebo, soy más feliz que antes”

El diseñador asegura en una entrevista que es una persona nueva tras comprometerse con la rehabilitación por su adicción al alcohol

El diseñador John Galliano en París en 2008.

John Galliano es un hombre nuevo. Tras sus polémicos insultos antisemitas que en 2011 le costaron su puesto en Dior, reconoció su incontenible adicción a la bebida y ahora se confiesa abstemio y dedicado en cuerpo y alma a su rehabilitación, según ha contado a la revista de moda Women's Wear Daily. "Estoy en un lugar mucho mejor: en una abstinencia total, me siento mucho más feliz", ha reconocido el diseñador, quien hoy vive discretamente alejado de las cámaras, y ni siquiera saluda tras finalizar sus desfiles.

Después de haberse convertido en un icono de la extravagancia durante sus días en Dior, hoy tiene un espíritu renovado. Prefiere los paseos otoñales por el campo y pasar tiempo con sus seres queridos antes que las noches de fiesta en el circuito de la moda.

"Soy una persona distinta", cuenta cuando le preguntan si echa de menos la bebida. "No diré que la tentación o el deseo han desaparecido por completo. Es una enfermedad". Cuando se siente con las fuerzas bajas corre a una reunión, se concentra en su rutina diaria y en ser pragmático, según cuenta Vogue

De hecho, Galliano confiesa que su exitosa reaparición (aunque dice que no quiere llamarla así porque "no se ha ido a ningún sitio") ha sido gracias a que se ha centrado solo en la ropa. "Fue fundamental para trabajar con maison Margiela". Stefano Rosso, uno de los propietarios de la firma francesa, lo fichó en 2014 asegurando que ya entonces estaba "muy tranquilo y centrado".

Galliano no ha estado solo en este camino hacia la sobriedad. Según cuenta, la editora de Vogue, Anna Wintour, y el presidente de Condé Nast Publications, Jonathan Newhouse, son algunas de las figuras principales que lo animaron a volver a poner lápiz sobre papel después de cuatro años apartado de los diseños de moda.

El modista gibraltareño, de 55 años, llevaba trabajando para Dior casi 15 años cuando, en diciembre de 2010, le grabaron insultando a un grupo de personas sentadas en la terraza de un café de París. Tuvo un arrebato antisemita que le condenó al ostracismo en la industria de la moda. Sus insultos se hicieron públicos en febrero de 2011 por el periódico The Sun y su despido fue casi inminente. En una entrevista posterior a Vanity Fair, Galliano asoció lo sucedido con sus adicciones al alcohol y las pastillas. Y ahora ha puesto el remedio para que no vuelva a ocurrir.

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