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Guillermo de Inglaterra se defiende: no es un vago

El príncipe solo ha participado en dos actos públicos en lo que va de año frente a la actividad de su abuela, a punto de cumplir 90

Guillermo de Inglaterra, el pasado 16 de febrero durante su visita al al Foreign Office, en Londres.
Guillermo de Inglaterra, el pasado 16 de febrero durante su visita al al Foreign Office, en Londres.

En contraste con la cargada agenda que sigue manteniendo Isabel II, a punto de convertirse en nonagenaria, su nieto Guillermo, de 33 años, solo ha participado en dos actos oficiales en lo que va de año —la reina ha asistido a una docena—. El hecho de que desde palacio se justifique la notoria ausencia de la agenda oficial de Guillermo de Inglaterra por su trabajo como piloto de ambulancias aéreas, que apenas le ocupe 20 horas semanales, subraya las primeras críticas que ha recibido en Reino Unido el popular príncipe y segundo en la línea de sucesión al trono.

Medios tan promonárquicos como el Telegraph o el Daily Mail sugieren que Guillermo no ha revelado hasta ahora la misma vocación de incansable servicio público que define a la reina, escudándose en su empleo a tiempo parcial en el servicio de helicópteros de East Anglia que se ocupa del aerotransporte de pacientes de urgencias clínicas. Fuentes del entorno del duque de Cambridge han intentado contrarrestar esas informaciones alegando el preceptivo y necesario descanso de los pilotos, tal y como prescribe la reglamentación de la Autoridad de Aviación Civil. Pero desde los medios británicos se insiste en que esas directrices solo prohíben a los pilotos sumar más horas de vuelo, aunque no realizar otros trabajos ajenos al oficio.

Desde principios de año, Guillermo ha ejercido de representante de la casa real que encabeza su abuela únicamente en dos ocasiones: una visita a la base de la RAF en Anglesey, en la que se formó como piloto, y otra reciente al Foreign Office, donde su discurso ante los responsables de la política exterior británica fue interpretado como un apoyo implícito a la permanencia del país en la Unión Europea (“La acción común con otras nacionalidades es la base de nuestra seguridad y nuestra prosperidad”, dijo entonces).

Quizá sea fruto de la casualidad, pero coincidiendo en el tiempo con las controvertidas declaraciones del príncipe esos diarios de marcado corte euroescéptico han decidido utilizar a su contra la contabilización de los compromisos oficiales en los que participó Guillermo en 2015. Fueron 87 en territorio británico y 35 en el extranjero, lo que supone 128 actos menos que los que protagonizó el duque de Edimburgo, marido de Isabel II, que cuenta 94 años.

El príncipe Guillermo y su mujer (en el centro de la imagen), la semana pasada durante su visita a la base de la RAF en Anglesey.
El príncipe Guillermo y su mujer (en el centro de la imagen), la semana pasada durante su visita a la base de la RAF en Anglesey.

“El duque está agradecido en extremo ante la oportunidad de trabajar con el servicio de ambulancias de East Anglia y, con ello, de conectar directamente con la comunidad procurando un valioso servicio público”, reza el comunicado difundido desde palacio, en el que se recalca que Guillermo cuenta con el pleno apoyo de su abuela y de su padre, el príncipe Carlos.

También su esposa Catalina acaba de estrenarse como objeto de crítica por viajar en helicóptero desde su residencia londinense en el palacio de Kensington hasta el habitual hogar familiar en Norfolk, al coste de 3.800 euros. Un trayecto que ha realizado la mismísima reina en tren por solo 70 euros. La difusión de ese episodio viene a alertar a Guillermo de que no le basta con escenificar la imagen de una familia idílica –la que integra con su mujer y sus dos retoños, Jorge y Carlota- para quedar inmune del escrutinio mediático.

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