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Oscar Isaac, un galán con suerte

El actor guatemalteco, catapultado por los hermanos Coen, ha estrenado una miniserie y tres películas en 2015. Aun así, aspira a mantener su intimidad

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Oscar Isaac acaba el año con una única preocupación: su pelo. “Es mi mayor reto, mi fuente de frustración”, dice de esa mata fosca y rizada que este guatemalteco de nacimiento, estadounidense de crianza, intenta domar. “Cuando ves que Kathy Kennedy se te acerca corriendo para arreglarte el pelo antes de la toma sabes que tienes problemas”, ríe bonachón el actor más respetado del año. Cuando la presidenta de Lucasfilm se preocupa por mesarle a alguien los cabellos está claro que ha llegado a la cima.

Desde que los hermanos Coen le descubrieron en A propósito de Llewyn Davis (2013), Hollywood se lo rifa. Comenzó 2015 con el papel que le quitó a Javier Bardem en El año más violento, luego vino esa cinta de culto llamada Ex Machina, para finalizar con el filme más taquillero de la historia, La guerra de las galaxias. El despertar de la Fuerza. Y eso solo en el cine, porque este graduado de Julliard de 36 años todavía encontró tiempo para protagonizar en televisión Show Me a Hero, miniserie escrita por David Simon con la que ahora aspira al Globo de Oro como mejor actor dramático. Si hay que buscar un héroe de 2015, ese es Oscar Isaac.

Comparado con los antihéroes de otra era, Dustin Hoffman, Robert  de Niro o Jon Voight, Isaac recibe los halagos con agrado y humildad, pero su sonrisa de pillo esconde reticencia. Si hay algo que lleva buscando desde niño es ser él mismo. No quiere ser definido ni por su apellido (que cambió de Hernández a Isaac) ni por su cultura ni por el medio en el que trabaja ni por el género de sus películas (pese a ser un friki declarado). “Desde pequeño mi padre me grabó a fuego la importancia de ser reconocido como individuo, no como parte de un grupo”, recuerda. Cada trabajo es un reto y lo bueno no es la fama, sino las puertas que esos papeles le han abierto. “Este año ha sido el sueño de cualquier actor”, reconoce. “No solo la cantidad de proyectos, sino la variedad de personajes que para mí es lo que cuenta porque es lo que me engancha, lo que alimenta mi imaginación, de lo que me enamoro. Me da igual el tamaño de la producción, el medio o el estilo”, admite.

"La variedad de personajes es lo que me engancha, lo que alimenta mi imaginación. Me da igual el tamaño de la producción"

“Unas veces es como hacer kabuki, personajes épicos por encima de cualquier realidad, como me pasa en X-Men: Apocalipsis [que se estrenará en mayo de 2016], y otras, un trabajo hiperrealista como el de Show Me a Hero. Ya veremos cómo pinta el futuro pero este año ha sido un sueño”, insiste Isaac, a quien muchos comparan con Al Pacino.

El actor que encarna al piloto Poe Dameron en la nueva entrega de la saga La guerra de las galaxias es discreto y considera que hoy se habla “demasiado” de la vida privada de los actores. Pero no por eso se esconde. A la ceremonia de los Globos de Oro llegará acompañado de su novia, la danesa Elvira Lind. Ella fue otro de los regalos de A propósito de Llewyn Davis. “La conocí en una fiesta a la que mi mánager me forzó a ir por lo que fui vestido de Llewyn Davis. Era el raro de la esquina al que Elvira se acercó por curiosidad, porque es documentalista”, se ríe enamorado. A pesar de su éxito, sigue mirando Hollywood con recelo y prefiere vivir en Brooklyn (Nueva York), donde le resulta más fácil huir de la fama, ahora que Stars War ha acabado con su anonimato y ni su pelo rebelde puede esconderle cuando su rostro está en juguetes, pósters y hasta en sillas de playa “Literalmente te puedes sentar en mi cara. O acostarte conmigo”, añade de buen humor.