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Una danza para la paz

En el Campo de Protección de Civiles de Bor, un grupo de niños y niñas interpretan varias canciones tradicionales del país

La música, la danza o el teatro sirven para inculcarles tolerancia

En el campo de protección de civiles (POC) de Bor, custodiado por por medio centenar de cascos azules de la ONU, la vida continúa. Un gallo pasea entre calles repletas de plásticos utilizados a modo de tiendas de campaña. También hay basura. Ulyses Nyagak, de 24 años y huérfano, ha ido corriendo a buscar dos pilas a la decena de tenderetes dispuestos en la entrada del campo con algo de calderilla que le ha dado Duku, trabajador de Unicef y especialista en educación y adolescentes. La radio se ha quedado sin baterías y la función tiene que comenzar. Bajo un árbol, adolescentes, niños y niñas esperan a que la electricidad les dé un minuto de gloria. Interpretan varias canciones tradicionales del país mientras algunos curiosos se acercan.

La paz es uno de los pilares esenciales para que las más de 2.000 personas que viven en este POC puedan restablecer sus vidas. La etapa de la adolescencia es también vital para prevenir y educar. Se estima que 600.000 niños necesitan tratamientos de ayuda psicológica, según Unicef.

Nyagak es el encargado de la animación. Subraya que la vida tiene que seguir. “Llevamos muchos meses sin salir por miedo a que nos maten. Pero aquí inculcamos tolerancia a los adolescentes mediante la música, la danza o el teatro”. Tras el baile, una obra de teatro en lengua nuer les muestra a los jóvenes los peligros de transmisión del VIH. “Estamos deseando construir un Sudán del Sur mejor. Y eso pasa por nosotros, los jóvenes. Todos soñamos con la paz y con poder mostrar nuestro potencial a los países vecinos”, sentencia.