_
_
_
_
Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Vergüenza

Además de traicionar, vender y abandonar a los saharauis, encima les perseguimos e incumplimos la ley como sucios y tramposos trileros

Rosa Montero

No pierdas ni una palabra de lo que voy a decir porque es importante. Zahra Abdallahi Lefdil tiene 31 años y es saharaui. De niña, en los campamentos de refugiados, la atropelló un camión que la dejó coja. Más tarde llegó a España en 1995 para pasar el verano: "Fui acogida por una familia española tan generosa como muchas otras". La operaron aquí varias veces, su pierna mejoró. Hasta aquí, todo bien. Ahora Zahra es enfermera y trabaja en un hospital de Madrid. Pero, aunque lleva 18 años viviendo en España, y aunque es hija de ciudadanos españoles, no ha podido obtener esa nacionalidad española a la que tiene derecho, tanto por filiación familiar como por residencia. Esta clamorosa injusticia la sufren todos los saharauis: "¿Por qué personas como yo, simples inmigrantes que trabajan y pagan sus impuestos, tenemos que sufrir estas represalias?". A los saharauis se les exige una partida de nacimiento "de un país reconocido" por España. Y todos los documentos expedidos por las autoridades saharauis, aunque lleven el sello del Ministerio de Exteriores de Argelia y del Consulado de España en Argel, son rechazados aquí como no válidos. La estrategia consiste en aplastar a los saharauis con eternas respuestas de "en trámite", con décadas de colas, pagos de tasas, papeleos inútiles. Mientras tanto ofrecemos la nacionalidad a los sefardíes: estupendo, pero es una discriminación añadida. Harta de burocracia e "indignada con la paralización intencionada de todos los expedientes de nacionalidad de saharauis", Zahra puso una querella contra los responsables del Registro Civil Central. No ha sido admitida y ha presentado recurso. Además de traicionar, vender y abandonar a los saharauis, encima les perseguimos administrativamente, incumplimos la ley, nos comportamos como sucios y tramposos trileros. Hagamos de este caso un escándalo.

Haz que tu opinión importe, no te pierdas nada.
SIGUE LEYENDO

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_