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La Real Academia de ‘dothraki’ y ‘valyrio’

David J. Peterson dejó su trabajo como profesor, quería cambiar de vida. Entonces se cruzó en su camino 'Juego de tronos'

Creador de una docena de idiomas, de su mente salieron los lenguajes de dos reinos de la exitosa serie

Ahora dedica su vida a imaginar nuevas jergas para el cine y la televisión

El lingüista David J. Peterson, ayer en Madrid.

Jason Momoa se encerró en una habitación de hotel con cerveza y pizza para preparar su personaje del fornido Khal Drogo en Juego de tronos. Y es probable que entonces maldijera en alguna ocasión a David J. Peterson. Él es culpable de que el actor se tuviera que aprender todo el guion en dothraki, un lenguaje ideado casi desde cero por este creador de idiomas. Lingüista de profesión, hoy Peterson es la envidia de muchos de sus colegas. Tras el éxito de la serie de HBO, lejos ha quedado ya su trabajo como profesor, y ahora está centrado en la industria del cine y la televisión. Trabaja con sus gramáticas inventadas desde las diez de la mañana hasta las cuatro de la madrugada, pero ni su cara ni sus palabras reflejan cansancio, sino pasión. “Es lo que he hecho los últimos 13 años, pero antes me quitaba tiempo de otras cosas y creaba lenguas por diversión, y ahora me pagan por ello y lo veo reflejado en una pantalla. Es increíble”.

La vida de Peterson (Long Beach, California, 1981) empezó a cambiar en 2007, cuando dejó su trabajo como profesor de inglés porque quería encontrar algo distinto a lo que dedicarse. Y dio en la diana. Tras dos meses de trabajo, su dothraki venció a los 40 candidatos que presentaron sus propuestas a la Language Creation Society. Cuenta que los productores le escogieron porque creó lo que ellos tenían en mente, pero él tiene otra teoría: “Produje tanto material que se habrían sentido muy mal si no me hubiesen contratado”, dice con su sonrisa tímida. En concreto, 300 páginas con el capítulo piloto traducido y la gramática y el vocabulario dothraki.

Desde entonces forma parte de este fenómeno televisivo y editorial, y aunque tiene algunas claves del futuro de la historia, no suelta prenda. “Sería ejecutado”, afirma riendo para dejar entrever las cláusulas de confidencialidad. Si Peterson se inspiró en las pocas palabras de los tres primeros libros de la saga Canción de fuego y hielo, ahora es su escritor, R. R. Martin, quien le pide algunas traducciones en dothraki y valyrio para las siguientes entregas. Para la serie le llevan un poco más de trabajo porque tiene que grabarlas (primero rápido y luego lento) para que los actores oigan la pronunciación. ¿Quién lo habla mejor? “Sin duda, Jacob Anderson —actor que interpreta al líder del ejército de Daenerys Targaryen—. Él es el primero que, al oírle, pensé que era mejor que yo”, dice quien de valyrio es el que más sabe. Jason Momoa, el líder de una de las razas más bestias de Juego de tronos, sabe que más diálogo implica rodajes más duros. Y Emilia Clarke, conocida por su papel de Khaleesi, ha reconocido en más de una ocasión que suele dejarse alguna palabra del guion. Ella es quien pronunció en alto valyrio la frase preferida de Peterson: “Un dragón no es un esclavo”, o lo que es lo mismo, “Zaldrízes buzdari iksos daor” (obviamente, la deja escrita). Hay quien incluso se ha tatuado frases en dothraki o valyrio: “Pensar que hay alguien que se está tatuando en el cuerpo algo que yo he creado es lo más maravilloso del mundo”. Aunque él no lo haría, matiza.

“Antes quitaba tiempo de otras cosas y creaba lenguas por diversión, ahora me pagan por ello"

Sí que se lanza a dibujar el nombre de esta periodista en jeroglíficos. Su currículo de idiomas impresiona: español (lo aprendió con la familia mexicana de su madre, aunque no como lengua materna, lo dejó frustrado por no hablarlo igual de bien que el inglés), lenguaje jeroglífico, esperanto (un intento de lenguaje universal), francés, ruso y árabe. Los estudió en la Universidad de Berkeley, aunque lamenta que ha perdido fluidez. Por su cuenta, y riesgo, ha sumado hawaiano, turco, babilonio, griego, y ha empezado con el hindi. Un listado con el que una se queda sin palabras y entiende su participación en el Congreso de Mentes Brillantes de este fin de semana en Madrid. El adjetivo le va como anillo al dedo.

Su trabajo en las series Juego de tronos, Defiance y Star-Crossed o en la película Thor 2 no le dejan tiempo para aficiones, aunque aún se reúne con sus amigos del instituto para ver fútbol americano o Juego de tronos. Vive momentos en los que incluso pide ayuda. Su mujer, también lingüista, le ha echado una mano con algo de vocabulario ahora que Peterson se ve un tanto desbordado, reconoce.

Hacer que los espectadores tengan que leer subtítulos es relativamente nuevo, reflexiona. Viene de filmes como El señor de los anillos, La pasión de Cristo o Avatar. “Los productores han visto que no se deja de ver una película o serie por eso. Ahora pueden y quieren hacerlo, por los guionistas y por la audiencia, que quiere una experiencia más real. Y ellos lo saben porque hoy reciben mucho más feed-back”, a través de su repercusión en Internet, blogs, redes sociales o porque hay webs que enseñan dothraki. En 2008, la Language Creation Society —una organización sin ánimo de lucro que fundó con colegas de profesión— debatió sobre la política a seguir con los estudios de televisión y de cine que quisieran crear un lenguaje. “El consenso fue que era una posibilidad tan poco realista que no necesitábamos una política al respecto”, recuerda con tono jocoso. Poco después de un año se habían convertido en un nexo de unión entre la industria del entretenimiento y los lingüistas. El tiempo, para su fortuna, le ha quitado la razón.