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EL ACENTO

Más cesáreas, peor calidad

Ayudaría a corregir las diferencias y el abuso de partos no naturales que se informara de las estadísticas en los servicios de obstetricia

Uno de cada cuatro niños que nacen  en España lo hacen a través de un corte en el vientre de la madre. Que un 25% de los nacimientos se produzcan por cesárea, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no pasar del 15%, indica que algo se está haciendo mal en los paritorios y, en algunos casos, rematadamente mal. Porque, dependiendo del lugar que elija o le toque a una mujer para dar a luz, la probabilidad de hacerlo por cesárea aumenta peligrosamente.

Está tan extendida esta práctica que algunas llegan a pensar que si se opta por ella es porque los médicos consideran que es la más adecuada, cuando en realidad una cesárea no está exenta de riesgos. Resulta muy llamativo que el 36,8% de los partos que se hacen en las clínicas privadas sean por cesárea, frente a una proporción del 21,8% en los centros públicos. Teniendo que cuenta esos centros privados no suelen atender casos de una mayor complejidad, sino más bien lo contrario, la diferencia solo puede ser atribuida a una peor calidad de la atención al parto.

En este ranking negativo destacan las estadísticas de las clínicas de la Comunidad Valenciana, con un escandaloso 46,8% de partos por cesárea.

En el caso de la atención privada, las razones por las cuales se practican más cesáreas parecen claras: es una operación que se puede planificar, de modo que el parto no altera los planes, profesionales o privados, del equipo médico y la factura es bastante más abultada que la de un parto normal. Pero, ¿a qué se debe que los centros públicos de Extremadura tengan un 27,7% de partos por cesárea y los del País Vasco solo el 12,6%?

Puede que la diferencia también la marque la mayor comodidad de los empleados sanitarios de un lugar o de otro; también la tendencia a aplicar una medicina defensiva, pero esa diferencia viene dada, sobre todo, por la falta de diligencia para establecer protocolos y hacerlos cumplir. Urge que las autoridades sanitarias actúen. Ayudaría mucho a cambiar las cosas que el porcentaje de cesáreas figurara a la vista en los servicios de obstetricia.