Desintoxicarse bien vale un palacio

El duque de Marlborough perdona a su descarriado hijo, que coqueteó con las drogas y el alcohol

Le devuelve la herencia millonaria y la mansión de Blenheim, una de las más famosas de Reino Unido

El marqués de Blandford, James Spencer-Churchill. / CORDON PRESS

Durante años, James Spencer-Churchill desempeñó el papel de oveja descarriada de la alta sociedad británica. Procedente una familia de rancio abolengo y educado en colegios de élite, el marqués de Blandford cambió las mansiones campestres y las fiestas de gala por noches en aparcamientos de hoteles, temporadas en prisión y una larga adicción a la heroína. En 1994 sus desmanes agotaron la paciencia de su padre John Spencer-Churchill, duque de Marlborough, que emprendió una acción legal para apartarle de la herencia del palacio familiar de Blenheim, donde nació Winston Churchill. Hoy, esta decisión, que convirtió al viejo duque en el primer noble en un siglo en arrebatar a su primogénito del derecho de cuna, ha sido revocada. James lleva 5 de sus 56 años rehabilitado y ha convencido a su padre de que es capaz de sucederle y de responder ante el consejo de administración que gestiona la propiedad.

El marqués de Blandford barría las calles de Londres buscando crack, llegó a gastarse unos 25.000 euros en cocaína en cuatro meses y cumplió condena en dos ocasiones por falsificación de recetas y conducción temeraria. Hoy está desintoxicado y vive con su segunda mujer y dos hijos pequeños dentro de las 850 hectáreas de terrenos familiares. Su trabajo por ahora se limita a encargarse de la línea de productos alimenticios de Blenheim. La convivencia se completa con la residencia de su primera mujer, Becky Few-Brown, con quien tiene un hijo de 20 años, y que también reside en una granja dentro de la finca con su nueva pareja.

El duque, conocido como Sunny, abrió al público las 187 habitaciones del palacio al heredarlo en 1972. A los 86 años sigue plenamente implicado en su gestión, supervisando la conservación con una creciente conciencia ecológica. Su actitud inflexible se ha ablandado en los últimos años gracias a su cuarta esposa Lily Mahtani, 32 años más joven. Dicen que ella fue quien propició el acercamiento entre padre e hijo que llevaban años sin dirigirse la palabra.

El palacio de Blenheim, que vuelve a estar en la herencia del controvertido marqués. / CORDON PRESS

John Spencer-Churchill también continúa la tradición de sus antepasados en lo que se refiere a una vida sentimental agitada; estuvo casado en segundas nupcias Athina Onassis, la ex mujer de Aristóteles que a su vez abandonó al duque por el naviero Stavros Niarchos.

Blenheim es el único palacio en Reino Unido que no está habitado por realeza. Su majestuosidad llega a eclipsar al palacio de Buckingham, algo que no pasó desapercibido para Hitler que ordenó no bombardearlo durante la invasión que planificaba. Su historia se remonta a 1705, cuando fue ofrecido como regalo de la reina Ana al primer duque de Marlborough por su victoria frente a las tropas francesas. Patrimonio de la humanidad de la Unesco, actualmente recibe más de medio millón de visitantes al año y ha lucido fotogenia en varias producciones cinematográficas como Harry Potter y la Orden del Fénix, La reina Victoria, Orlando o Indiana Jones y la última cruzada. El primer ministro británico David Cameron se desplazó en verano hasta Blenheim para inaugurar sus renovadas instalaciones turísticas.

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