En las
presentaciones los bocadillos se ofrecían a título de cortesía. Toda esta
semana esos mismos bocadillos tendrán un precio fijo y lo que se recaude irá
destinado a una ONG, Infancia con Futuro (www.infanciaconfuturo.org). Una
buena idea. Solo pude probar dos y ambos me parecieron bastante buenos. Al
mediodía, en CheeseBar (www.ponceletcheesebar.es)
disfruté con el de Alberto Chicote, cocinero al que le faltan pocos días para
saltar a la fama televisiva y desatar polémicas con su programa en la Sexta,
Pesadilla en la Cocina (un trasunto de Kitchen Nightmares, que realiza para la TV británica el controvertido Gordon Ramsey). Mi amigo Alberto Chicote, cocinero
magnífico, que desde el restaurante Nodo realizó aportaciones brillantes a la
cocina de fusión española, como el tataki de atún rojo con ajo blanco, presentó
un bocadillo sándwich delicioso: pan de multicereales, pastrami, queso
majorero, pepinillo agridulce, ajo encurtido, mayonesa de jengibre, mostaza de
Dijón y ruqueta.
A la hora de la merienda, me acerqué a La Lumbre del Cacique
(La Moraleja) y probé la propuesta de Rodrigo de la Calle: pan ecológico con
boniato, queso de cabra, albahaca morada, zanahoria, rábanos, chirivía, picada
de ñoras, tomate de Carabaña y trufa de verano. Nada que objetar. Muy sabroso,
salvo que el queso preponderaba sobre el resto. No tuve tiempo de acercarme a
probar el bocadillo que Juan Pozuelo en la frutería Gold Gourmet (www.delicatessenmadrid.es) que me
aseguraron estaba bueno: hamburguesa de ternera, boloñesa de pollo, pimiento
asado y salsa de aguacate. Ni tampoco pude visitar la tienda de Madre Hizo Pan
en Moralzarzal, en plena sierra donde se hallaba Fernando Limón. Su receta:
Pulpo, pato, ruqueta, pipas de girasol, aceite de oliva, vinagre de Jerez y
puré de mango. ¡Qué fórmulas tan complicadas¡
Cuando llegué a casa, con una baguette crujiente de Madre
Hizo Pan debajo del brazo, aún tenía mono de bocadillo. Me preparé una tortilla
francesa muy jugosa, le puse una loncha fina de jamón y cerré las dos mitades.
No tenía nada que objetar a los bocadillos que había
probado, al contrario. Eran fantásticos, pero el mío, tan sencillo y humilde
estaba de morirse.Desde ayer llevo preguntándome por qué motivos la
creatividad se traduce a veces en fórmulas tan complejas. El día que en un
concurso de bocadillos alguien me presente una revisión del clásico bocadillo
de calamares, del de jamón, o el de butifarra con pan con tomate, votaré a su
favor seguro. Empiezo a pensar que mis gustos son antiguos.