Julio Iglesias canta en Malabo al dictador Teodoro Obiang

El artista justifica su actuación en Guinea Ecuatorial con argumentos culturales

“No me han pagado por detrás, ni de forma rara”, asegura

Julio Iglesias, actuando en Malabo el pasado lunes. / RAFAEL H. TOLEDANO (OFICINA DE INFORMACIÓN Y PRENSA DE GUINEA ECUATORIAL)

Un sueño cumplido, un lavado de imagen y un negocio a 750 euros la entrada. Teodorín Obiang Nguema Mangue, vicepresidente de Guinea Ecuatorial, ha logrado llevar a Malabo a Julio Iglesias para cantar ante lo más granado del clan Momgomo, el que se reparte todos los cargos administrativos y políticos del país, uno de los grandes productores de petróleo y gas del África subsahariana. Las entradas más exclusivas solo estaban al alcance de los familiares y amigos del dictador, y su precio representa el sueldo de dos años de muchos guineanos, que en las zonas más pobres del país viven con un dólar al día pese a que la renta per capita era de 34.843 dólares en 2010, por encima de Japón, Francia y España.

Las advertencias al cantante de las ONG Human Rights ­Wacht y EG Justice sobre el vidrioso pasado y presente de los anfitriones y organizadores no sirvieron de nada. Tampoco la carta que ambas organizaciones le enviaron conminándole a suspender la actuación, ni la petición de información sobre la organización del evento. “Pedimos aclaraciones sobre la fuente de financiación del concierto y el papel de Teodorín en el evento, pero no hemos recibido respuesta”, asegura Joseph Kraus, director de EG Justice.

El pasado lunes, el cantante se embotó en su ajustado esmoquin negro y cantó en el Palacio de Conferencias de Sipopo, a las afueras de Malabo, ante 1.000 personas. La entrada más barata costó 80 euros. En un lugar preferente estaba el dictador Teodoro Obiang Nguema Mbasogo; su esposa, Constancia Mangue, y su hijo Teodorín, de 43 años, contra el que la justicia francesa ha dictado una orden de detención por desvío de fondos públicos, blanqueo, abuso de bienes sociales y abuso de confianza. Junto a ellos, todos sus ministros, las mujeres de los presidentes de Ghana y Zimbabue y representantes de embajadas de 50 países.

Julio Iglesias viajó a Malabo acompañado de un equipo de 35 personas, ha vuelto fascinado del cariño recibido y asegura que nadie le advirtió de los problemas judiciales de Teodorín y de que era su productora, TNO, la que organizaba el evento: “Estuvieron todo el Gobierno y las primeras damas de varios países africanos. Cuando las saludo, yo no les pregunto si sus maridos son unos corruptos. No sabía que el hijo de Obiang tenía problemas judiciales. Allí hay una embajada española y muchas empresas de nuestro país. Nunca me planteé no ir”, afirma por teléfono.

La pareja presidencial de Guinea Ecuatorial, junto a su hijo, Teodorín Nguema Obiang, en el concierto de Julio Iglesias del pasado lunes en Malabo. / RAFAEL H. TOLEDANO (OFICINA DE INFORMACIÓN Y PRENSA DE GUINEA ECUATORIAL)

El artista defiende su visita con argumentos históricos y culturales. “Desde que bajé del avión sentí un gran cariño. Lo español es muy apreciado. Sentí que la gente cantaba mis canciones, que hablaba nuestro idioma. Son generosísimos con los españoles. Nosotros dejamos allí un país pobre y miserable, nunca nos mezclamos demasiado con ellos. Tenemos una deuda muy grande con el pueblo guineano”.

–¿Y la pobreza y corrupción rampante del Gobierno que denuncian todas las ONG internacionales y que investiga la justicia estadounidense, francesa y española?

–He visto la miseria profunda en toda África. La conozco bien, pero si usted me hubiera acompañado, habría visto que el país ha mejorado, que se ha desarrollado. Hay una gran inversión de España, EE UU y China.

–El Gobierno de Obiang no autoriza la entrada de la prensa crítica en su país.

–No lo sabía. No sabía que la prensa española está vetada allí. Yo no he ido como investigador, he ido como cantante, y lo he pasado de maravilla. He sentido un españolismo especial. No fuimos muy cariñosos con ellos cuando nos fuimos de allí.

–Pero sabe lo que pasa allí.

–Soy un poco periodista, me encanta hablar con toda la gente, preguntar cómo viven y lo que hacen. Mi visita está basada en la cultura, en la lengua, en mi interés por enterarme de nuestra época colonial en ese país, en las conversaciones con gente pobre y sencilla. Las tres personas que me servían en el hotel me dijeron que ganaban 350 euros al mes y que tenían seguro médico.

Pese a los recursos naturales de Guinea Ecuatorial, distintos organismos internacionales aseguran que un 70% de los guineanos (el país tiene unos 700.000 habitantes) vive en la pobreza. La mayoría de la población carece de agua y electricidad. La esperanza de vida roza los 50 años. El Gobierno niega estas estadísticas.

La gira de Julio Iglesias aparece detallada en su página web, pero la parada en Malabo no figura. Ha sido Teodorín el que anunció el evento en su cuenta de Facebook con una fotografía de uno de los carteles con los que se empapelaron varias ciudades guineanas y en el que aparece una imagen del cantante bajo el título I World Tour Julio Iglesias en Malabo. El portal online oficial del Gobierno ha aprovechado la visita del cantante para difundir la visión positiva del artista sobre el país.

“Aclare qué pasos han dado o van a dar para asegurarse que el concierto y sus emolumentos no han sido financiados por fondos obtenidos ilícitamente en parte o su totalidad”, reclamaron las ONG al cantante en la carta en la que le pedían que no actuara. “No me han pagado por detrás ni de forma rara”, asegura ahora el cantante.

Teodorín, el ex ministro de Agricultura y Bosques que cobraba el 10% a los empresarios que exportaban madera de Guinea, es un cantante frustrado. Durante sus primeros años en París intentó sin éxito grabar un disco. Su nombre artístico era Teddy Bear. Entonces vivía en el hotel Crillon, donde alquiló una planta. Ahora la justicia francesa le ha embargado un edificio de 5.000 metros y 101 habitaciones en el número 42 de la avenida Foch, junto al Arco del Triunfo, y ha ordenado su detención. Desde entonces se ha refugiado en sus mansiones palacios de Bata y Malabo ante el temor de ser detenido.

El cerco judicial a Teodorín se estrecha en distintas partes del mundo. Dentro de varias semanas, una comisión rogatoria internacional visitará Madrid para interrogar en la sede de la Fiscalía Anticorrupción a Germán Pedro Tomo, de 52 años, residente en España desde 2004 y exdiputado del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE), el partido del dictador Obiang. Tomo asegura que pagó comisiones ilegales a Teodorín “hasta que no pude más”. “Todos pagábamos. Si no pagabas, no exportabas”.

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