La manifestación de 'indignados' reúne a varios miles de personas en toda España

El movimiento pacífico Democracia Real Ya convoca a los ciudadanos en cincuenta ciudades para demostrar que no son "mercancías en manos de políticos y banqueros"

Miles de personas se concentran en Madrid para reclamar que los ciudadanos sean tenidos en cuenta por los políticos. / CLAUDIO ÁLVAREZ

Bajo el lema "No somos mercancía de políticos ni de banqueros", miles de "desempleados, mal remunerados, subcontratados en precario, hipotecados" y, en general, jóvenes y mayores antisistema se echaron ayer a la calle para exigir "un cambio de rumbo y un futuro digno" y en protesta contra las "reformas antisociales" auspiciadas por Gobiernos "en manos de banqueros" que, dicen, imponen recortes de las condiciones laborales "en beneficio de los poderosos".

Las protestas se iniciaron simultáneamente en las distintas ciudades y fueron convocadas por la plataforma Democracia Real Ya a través de redes sociales de Internet. Fueron especialmente concurridas en ciudades como Madrid, Barcelona, Málaga, Alicante o Valencia. En la capital de España los convocantes lograron llenar la céntrica plaza de Cibeles con gritos de "esta crisis no la pagamos", "no más corrupción, pasamos a la acción", "manos arriba, esto es un atraco", "PSOE-PP la misma mierda es" o "futuro de mierda, trabajo precario". La plataforma elaboró un manifiesto en el que muestra la preocupación e indignación de los ciudadanos por las consecuencias de la crisis económica y la respuesta política a la misma. "Unos nos consideramos más progresistas, otros más conservadores. Unos creyentes, otros no. Unos tenemos ideologías bien definidas, otros nos consideramos apolíticos. Pero todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social que vemos a nuestro alrededor. Por la corrupción de los políticos, empresarios, banqueros...", resumen los convocantes de las protestas.

En ciudades como Barcelona, Mérida o Palma de Mallorca, los manifestantes reclamaron que los poderes públicos respeten derechos básicos "como la vivienda, el trabajo, la cultura, la salud, la educación, la participación política, el libre desarrollo personal y derecho al consumo de los bienes necesarios para una vida sana y feliz".

Los valencianos, al igual que los de otras ciudades, expresaron su hartazgo por las "reformas antisociales" y criticaron a "los bancos, que han provocado la crisis, suben las hipotecas y se quedan con las viviendas". En una comunidad tan marcada por la corrupción, Valencia, en la que la cúpula del PP que gobierna la Generalitat está imputada o vinculada a la trama corrupta Gürtel, los manifestantes pidieron cuentas al grito de: "Corruptos del mundo, venid; delitos veréis prescribir",

Barcelona también logró reunir a varios miles de personas, que llenaron la plaza de Cataluña: "¡No somos una mercancía!", se quejaban. Unos 1.500 jóvenes alicantinos pidieron, por su lado, "el banquillo" para "la banca", y clamaron contra los efectos de la crisis: "Esto no es una crisis, es una estafa". En las distintas protestas hubo llamamiento a los traseúntes para que se unieran a las protestas: "No nos mires, únete", se oía decir.

El movimiento pacifista convocante de las protestas nació a comienzos de abril en la universidad y consiguió despertar a muchos jóvenes con el lema "sin casa, sin curro, sin pensión y sin miedo". Los organizadores se mostraron satisfechos con el seguimiento de las protestas.

24 detenidos en Madrid

En Madrid, la manifestación partió de Cibeles y terminó en Sol con la lectura del manifiesto de la plataforma. La protesta en la capital, a la que acudieron unas 20.000 personas, según fuentes policiales, degeneró una vez terminada la marcha en disturbios por el distrito de Centro, 24 detenidos, cinco contenedores quemados y siete heridos, entre ellos cinco policías nacionales. Unos 400 antisistema se encargaron de poner en jaque a los antidisturbios.

El movimiento, que nació hace tres meses en Internet, tomó ayer la vía pública. Los seguidores de su página de Facebook decidieron dejar la red y mostrar su indignación en las calles. Ana Betteschen fue una de las que salieron a protestar y lo hizo llevando a su hija pequeña de la mano. "Como no se consigue nada es quedándose en casa", aseguraba Betteschen, que añadía que las razones que la movían a protestar era que esta crisis la están pagando justos por pecadores. Mientras Betteschen explica sus razones para acudir, la multitud discurría por la calle Alcalá coreando consignas como "España en pie, una Islandia es" o "el pueblo unido jamás será vencido".

"Tengo dos carreras y lo único que me ofrecen es un trabajo de 5.000 euros brutos al año", explicaba Ana Sierra, de 26 años y licenciada en Historia y Documentación, que también acudió para mostrar su descontento. "Es un sentimiento de indignación. Nos formamos, nos esforzamos y ahora nuestra única posibilidad es emigrar. Estamos condenados a vivir precarios", añadía.

Más de 400 asociaciones se adhirieron a la convocatoria. Entre ellas Ecologistas en Acción, ATTAC, Juventud Sin futuro o la asociación nacional de parados.Chema Ruiz, portavoz de la Plataforma de afectados por la hipoteca, que también apoyaba la protesta, comentaba que "razones para salir a la calle tenemos todos". Ruiz explicaba que en su caso, le iban a embargar su vivienda por no poder pagar la hipoteca y que además habían tasado su piso en la mitad de lo que él pagó al comprarlo. Por lo que salía a la calle porque esperaba un futuro mejor para su hija de siete años. En la Puerta del Sol, usando un camión como escenario, varios portavoces leyeron un manifiesto. "Somos personas normales y corrientes", comenzaba diciendo el texto. "Todos estamos preocupados e indignados por el panorama político, económico y social", continuaba para acabar detallando que juntos están convencidos de poder cambiarlo. Fabio Gándara, abogado de 26 años, es uno de los organizadores que han estado desde el comienzo del movimiento. "Creemos que ha sido un éxito", aseguraba ayer y añadía que la plataforma seguirá activa después de la manifestación.

Carlos Taibo, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Madrid, fue uno de los encargados de participar en el acto final. En su intervención criticó a los dirigentes que en su opinión llevan años adorando al dios de la competitividad. "Cualquier persona sabe en que se han traducido entre nosotros las ganancias en materia de competitividad. Para la mayoría salarios cada vez más bajos, jornadas cada vez más prolongadas, derechos sociales que retroceden, precariedad por todas partes", dijo Taibo que afirmó que las principales víctimas de esto son los jóvenes, las mujeres y los inmigrantes.

Unos 400 integrantes de grupos antisistemas y de ultraizquierda aprovecharon que la manifestación había concluido para enfrentarse con la policía. Eso se tradujo en disturbios por toda la zona de Gran Vía, la Puerta del Sol y la plaza de Jacinto Benavente. Los agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP, más conocidos como antidisturbios) tuvieron que desplegarse una amplia área que iba desde la plaza de España hasta la red de San Luis.

Los antisistemas quemaron en cuestión de minutos cuatro contenedores de basura y papel en las calles de Valverde, Mesonero Romanos, Carretas y Tirso de Molina, además de destrozar mobiliario urbano y marquesinas de autobús. También hirieron a dos personas ajenas a la protesta. Una recibió un golpe en la cabeza y otra, un turista que pasaba por la zona, resultó contusionado de carácter leve. En la refriega también sufrieron lesiones menos graves cinco antidisturbios.

En la plaza de Callao se realizó una protesta pacifíca en formna de sentada. Un centenar de personas se sentaron en la plaza mientras coreaban consignas como "estas son nuestras armas" y levantaban las manos vacías. Finalmente los antidisturbios acabaron marchándose. En ese momento, la sentada se trasladó hasta la Gran Vía, donde cortaron la calle. Al cortar la vía los manifestantes, que seguían protestando de forma pacífica, fue cuando la policía intervino. "En vez de levantarnos, nos han sacado por la fuerza", explicaba Julio, un estudiante de 21 años. "Sin previo aviso se han lanzado a cargar contra la gente que estaba sentada en la calle", explicaba Seth, un joven de 32 años que estaba viendo lo que ocurría desde la acera.

Durante los altercados hubo carreras, lanzamientos de pelotas de goma y cargas policiales para dispersar a los antisistemas. Al final hubo 24 detenidos que serán acusados de lesiones, desórdenes y atentado contra agente de la autoridad, entre otros delitos. La normalidad regresó hacia las once de la noche.

Información elaborada por Marta Garijo y F. J. Barroso (Madrid), Jesús García (Barcelona), Neus Caballer (Valencia), Ezequiel Moltó (Alicante) y María Fernández Lago (Galicia).

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