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Los 1.001 secretos de tres embajadores

Los cables de Argyros, Aguirre y Solomont son un auténtico termómetro diplomático

Durante las dos presidencias de George W. Bush y la presidencia de Barack Obama, el periodo que cubre la mayoría de los cables a los que ha tenido acceso este diario, tres embajadores muy diferentes pasaron por Madrid y elaboraron 1.001 documentos secretos o confidenciales. George L. Argyros, un magnate de origen griego, sin experiencia diplomática, mantuvo un sonado enfrentamiento con el Gobierno de Zapatero tras la retirada de las tropas españolas de Irak; Eduardo Aguirre, un banquero de origen cubano, amigo tejano de Bush, tuvo como misión reconstruir las deterioradas relaciones bilaterales; y, ya con Obama, llegó Alan D. Solomont, gran contribuyente del Partido Demócrata, que todavía no ha cumplido un año pero cuyas relaciones con el Gobierno son cordiales.

Han sido tres embajadores muy diferentes, porque se han enfrentado a momentos políticos muy distintos: Argyros comenzó con la luna de miel con el Gobierno de Aznar y acabó con el peor momento en las relaciones bilaterales, incluso antes de la retirada de Irak, desde que el entonces jefe de la oposición, Zapatero, no se levantó al paso de la bandera estadounidense en el desfile de la Fiesta Nacional del 12 de octubre de 2003. Cuando Zapatero llegó a la presidencia y retiró las tropas de Irak, las espadas ya estaban en alto. Aguirre tuvo como principal misión reconstruir las relaciones bilaterales, pero nunca logró una cita entre Zapatero y Bush. Solomont, gran contribuyente del Partido Demócrata, tuvo una entrada complicada porque tardó casi cinco meses en ser confirmado por el Senado. Sus cables reflejan un momento muy plácido en las relaciones.

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