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Eduardo Aguirre: El fontanero de Bush

Con una larga trayectoria como banquero, Aguirre gestionó entre 2005 y 2008 uno de los periodos más delicados de las relaciones España-EE UU

El embajador que firma la mayor parte de los despachos de la Embajada estadounidense en Madrid a los que ha tenido acceso este periódico era un hombre de Bush. Le conoció mucho antes de que este fuera gobernador del Estado de Tejas. Eduardo Aguirre aterrizó en la Embajada española el 29 junio de 2005, tras dos años y medio al frente del servicio de Inmigración de Estados Unidos. Le tocó lidiar con uno de los periodos más complejos de las relaciones bilaterales entre ambos países: la etapa posterior a la salida de las tropas españolas de Irak.

Nunca lo ocultó. "Yo soy fontanero de George Bush. Yo voy a resolver los problemas que George me da", recordaba en un almuerzo con este periódico a finales de 2008, una entrevista que, en cierto modo, fue su despedida del cargo.

Aguirre dedicó siete años y medio a trabajar para la Administración de George Bush júnior. Tres años y medio, en calidad de embajador en Madrid.

De la lectura de los cables que firma se deduce que era un hombre analítico y sin pelos en la lengua. Escribe un jugosísimo despacho tras una cena en su residencia oficial con el matrimonio Aznar-Botella, y de cuyo contenido tendrán información en breve. No le faltan cualidades para extraer entrecomillados de lo que le cuentan sus invitados.

Además de dar cuenta de las conversaciones, se gusta a la hora de reflejar rasgos psicológicos de aquellos con los que trata. Ofrece consejos, por ejemplo, de cómo hay que formularle las preguntas al presidente Zapatero para que un encuentro con él resulte fructífero.

Sus informes reflejan capacidad de análisis. Ya en enero de 2009, ocho meses antes de la última crisis de Gobierno, analiza la posible salida de María Teresa Fernández de la Vega del Gobierno (en breve se revelarán los detalles).

Las carreras de Aguirre y Bush están unidas. Nacieron el mismo año, en 1946. Desarrollaron gran parte de sus carreras profesionales en Tejas. Abandonaron su último cargo de relevancia política el mismo día, el 20 de enero de 2009, fecha de salida del ex presidente norteamericano de la Casa Blanca, fecha de salida del embajador del edificio sito en la madrileña calle de Serrano. Ambos se declaran hombres profundamente religiosos, profundamente familiares.

Recomponer las relaciones

El banquero de origen cubano que se convirtió en diplomático siempre recuerda aquella reunión con Bush en el Despacho Oval. Duró 45 minutos. Corría mayo de 2005. El presidente le encargó una misión complicada: intentar recomponer las relaciones con España, ese socio díscolo que se había salido de la fila al retirar a las tropas de Irak. Esa fue la última misión que le encomendó el ex presidente tejano.

La primera llegó en 1996, cuando el Bush gobernador de Tejas le nombró miembro de la Junta de Regentes del Sistema de Universidades de Houston, órgano que acabó presidiendo durante dos años. De allí pasó a ser vocal en la Comisión Nacional de Política de Empleo.

En 2002, Aguirre era nombrado subsecretario del Departamento de Seguridad Nacional. Su misión: hacerse cargo de la Dirección de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS). Allí permaneció durante dos años y medio. El inmigrante cubano acabó siendo el encargado de inmigración.

Eduardo Aguirre salió de Cuba a los 15 años. Su familia era de clase media, su padre poseía un negocio de importación de telas. "Pero yo no quería vivir en un régimen comunista", nos contó. "Mi padre era un currante, iba en bus al trabajo, no tenía ni coche". Una iniciativa de la Iglesia católica y el Gobierno de Estados Unidos para sacar de Cuba a hijos de opositores al régimen cubano, el programa Pedro Pan, le brindó la salida de Cuba. "Recuerdo a mis padres en el aeropuerto, con una angustia horrible, viéndome partir". El Aguirre adolescente aterrizó en un Miami invernal con un "miedo horrible" en el cuerpo. Durante su etapa al frente del Departamento de Inmigración, atendió cerca de seis millones de solicitudes de permisos migratorios. "Como jefe de Inmigración, hace falta autoridad, responsabilidad y el elemento de compasión".

Su historia obedece al guión prototípico del sueño americano. Empezó como bancario en una sucursal. Acabó al mando del Bank of América, del que fue presidente durante cinco años. Y en ese sector sigue. Tras dejar la Embajada en Madrid, fue fichado por el BBVA. Es miembro del Consejo de Administración de Compass Bancshares, holding bancario con más de 577 sucursales. Compass es uno de los 25 mayores bancos de EE UU y el cuarto de Tejas.

Amante del buen comer y del buen vino, Aguirre recorrió junto a su mujer, María Teresa, más de 40 bodegas españolas. Su etapa en España se cerró sin que se produjera el anhelado encuentro bilateral entre George Bush y Zapatero.

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