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Reportaje:

De chatarra a arte

El colectivo Trashformaciones, especializado en arte de desecho, expone 'Huesopiel' en el polígono La Rambla de Almassora

Cuando uno ha estudiado arquitectura o diseño pero, por vicisitudes de la vida, se acaba trabajando en una chatarrería familiar no debería de extrañar que la creatividad surgiera por algún lado. Es el caso de los hermanos Pablo y Blas Montoya, integrantes del colectivo Trashformaciones especializado en el arte del desecho, que exponen desde el jueves Huesopiel, una muestra de 22 piezas elaboradas con material de chatarra en la que llevan trabajando desde hace dos años. "Mi hermano estudió arquitectura y yo diseño, acabamos montando esta empresa familiar y ahora canalizamos nuestras inquietudes por medio de todos los materiales que nos llegan", explica Blas.

No es algo nuevo, llevan diez años "jugando con la chatarra". De hecho, el colectivo arrastra tras de sí una larga trayectoria de exposiciones que pasan por la Feria Internacional del Mueble de Valencia, el FIBArt o hasta Basurama, en la Casa Encendida de Madrid. Ahora, con Huesopiel, se enfrentan a su muestra más extensa. "Hemos participado en citas importantes pero con una o un par de piezas, ahora mostramos veintidós", apunta Blas Montoya. Para ello han contado con una veintena de colaboradores y dos años de trabajo.

La muestra huye de "los circuitos de la cultura subvencionada"

Se trata de 22 piezas elaboradas con materiales desechados

"La idea inicial surgió de Pablo, cuando traían las vigas y comenzaba a experimentar con ellas para dar distintas formas", dice. De ahí surge una parte de Huesopiel. Las vigas y los muros, algunos llegados desde China y Estados Unidos, se reinventan con nuevas formas para formar el hueso. La otra parte, la piel, la conforman coches y motos aplastados hasta convertirse en una representación gráfica de sí mismos, que cuelgan del techo del taller y parecen escurrir su jugo en cubetas de aceite quemado.

En total, cinco coches y tres motos prensadas entre los que destaca un Simca y un 600. El colectivo busca con los dos elementos un contraste en el que gracias a la luz y los sonidos industriales lleve al visitante a evidenciar los excesos de la sociedad de consumo.

La exposición, que se ha instalado en un espacio de 500 metros cuadrados del taller de los hermanos Montoya en el polígono La Rambla de Almassora, se presentó oficialmente el jueves tras meses de duro trabajo y empeño porque la obra se expone fuera de los circuitos de la cultura subvencionada. "El montaje ofrece también un poco de crítica, nosotros nos hemos autogestionado, no hemos tenido ayudas municipales, la cultura puede tener más espacios", dice Blas Montoya. Y por ello el horario de visitas es también peculiar. Huesopiel podrá visitarse hoy de siete a doce de la noche y durante la próxima semana en el mismo horario pero con cita previa. "Somos trabajadores y si alguien quiere venir nos tienen que avisar para abrir la exposición", apunta. Basta con enviar un correo a info@trashformaciones.com.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de octubre de 2011