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Entrevista:PANKAJ GHEMAWAT | Experto en globalización

"Decir que el mundo es plano es exagerar"

Pocas frases como "el mundo es plano" han calado tanto en la jerga empresarial moderna. Thomas Friedman, columnista estrella en The New York Times metido a economista improvisado, la utilizó en 2005 para titular su libro, The world is flat, y no hubo vuelta atrás. El argumento era pegadizo: vivimos en un planeta globalizado, las fronteras ya no importan y externalizar a India y China es el nuevo mantra. El libro se vendió como rosquillas. "Más de 450 páginas sin una sola cifra, tabla, gráfico o referencia a pie de página", resopla con ironía Pankaj Ghemawat.

Ghemawat, de 51 años, profesor durante más de dos décadas en la Harvard Business School y hoy en el IESE, ha intentado desde entonces desmontar una tesis devenida casi en falacia. "Si analizas los datos, es muy, muy difícil afirmar que las fronteras no importan, que la economía está globalizada". En su último libro, World 3.0, hace precisamente eso, volcar un mar de estadísticas en 15 capítulos para argumentar que el mundo en realidad está semiglobalizado. Un aperitivo: las exportaciones suponen apenas un 20% del PIB mundial; solo un 5% de la producción global de arroz se vende internacionalmente; menos de un 20% del tráfico de datos en Internet es entre países.

"El miedo siempre vuela entre fronteras más rápido que cualquier otra cosa"

Pregunta. Nos hemos pasado los últimos seis años creyendo que el mundo es plano y ahora resulta que no es verdad. ¿Cómo es posible?

Respuesta. Fuera del mundo académico se tiende a exagerar. Primero, por una ausencia de datos. Mucha gente ha aprendido qué es la globalización leyendo a Tom Friedman y a otros autores que apenas utilizan cifras para demostrar sus teorías. Y segundo, por la propia psicología del ser humano. Si estás convencido de que tu trabajo se irá a China, no te importa lo que digan los datos. Se dice que el nivel de globalización es del 80% o el 100%. En realidad, está entre un 10% y un 20%.

P. Su argumento es que estamos en un mundo semiglobalizado. ¿Por qué?

R. Decir que el mundo es plano es exagerar, es lo típico que alguien suelta en una fiesta para hacerse el moderno. Las diferencias entre países son todavía muy persistentes y tendemos a simplificarlas. Por ejemplo, muchos directivos que quieren irse a China se olvidan de que la renta per cápita allí es una décima parte de la española. La distancia geográfica es más importante de lo que parece: algunas empresas textiles fabrican ahora en Marruecos y no en China para estar más cerca de Europa. Los aspectos culturales y administrativos son también grandes obstáculos.

P. Pero algunos mercados, como el financiero, están más globalizados. La última crisis es una prueba, ¿no?

R. Sí, están más globalizados que el resto, pero si miramos al capital riesgo o a los depósitos en bancos extranjeros, estamos hablando de entre un 20% y un 30% de globalización, en lugar de globalización completa. Que la última crisis financiera haya sido global no cambia nada. Los shocks financieros llevan siendo globales durante los últimos 200 años. El miedo siempre vuela entre fronteras más rápido que ninguna otra cosa.

P. Argumenta también que el sector de la información, de Internet, tampoco está plenamente globalizado.

R. Google, el negocio prototípico de empresa global, tiene problemas en Rusia, China, Brasil e India. En Rusia, Yandex, su competidor, acaba de salir a Bolsa y tiene un 60% del mercado. Su algoritmo funciona mejor para búsquedas en ruso y la Administración local desconfía de Google. eBay, Yahoo o Amazon tienen problemas similares de internacionalización. ¿Cómo puede decir alguien que la web hace las cosas instantáneamente globales?

P. ¿Cree que avanzar en la globalización es una salida para los problemas económicos actuales?

R. Para salir del desastre económico en el que estamos metidos se suelen postular tres opciones: mayor regulación, mayor libertad para las empresas y mayor integración. No creo que las dos primeras sean la solución. La opción con más ventajas es aumentar la integración internacional, tanto en comercio como en población. En 2050, Europa tendrá una estructura demográfica insostenible y la inmigración es la respuesta a ese problema.

P. ¿Qué medidas echa de menos para conseguir mayor integración?

R. Hay una urgencia inmediata: controlar el problema del paro. Si las economías occidentales no son capaces de frenar el desempleo, no veremos mucho progreso. Y luego hay un requisito más a largo plazo que tiene que ver con la educación. Mucha gente todavía sospecha de aquellos que no son como ellos. La educación puede hacer el mundo más seguro para la globalización logrando que la gente desconfíe menos de los demás.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de julio de 2011