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INTERNET

Una 'voyeur' en mi vagón

Triunfa TubeCrush.net, una web de imágenes de chicos guapos tomadas en el metro sin permiso. ¿Qué ocurre cuando el sitio genera ingresos por publicidad?

La contemplación de un incauto Adonis con el que se comparte vagón en el metro era uno de los placeres más privados y más efímeros de un viaje en suburbano. Era. Porque los tiempos 2.0, ya se sabe, han terminado con lo efímero y lo privado. Y ahora mismo en Londres triunfa una web llamada TubeCrush.net que publica las fotos que de estos pibones toman las usuarias de la red metropolitana con su móvil. La web, cuyo nombre ya es parte del léxico popular londinense, incluye una base de datos que explica en qué líneas y a qué horas viajan los hombres más garbosos.

No es mal negocio el que han hecho los creadores de esta página (cuatro compañeros de piso que solo confiesan llamarse Stephen, Michael, Andy y Gemma). La web está plagada de anuncios para sus 200.000 usuarios mensuales. Es decir, que están sacando tajada de publicar abiertamente imágenes de individuos sin permiso. Lo cual resulta tan común en estos tiempos que ejemplifica el importante reto al que se enfrentan los tribunales de Nueva York estos días: ¿qué hacer con el derecho a la imagen en la era 2.0?

"Al apuntarte a una red social, básicamente estás vendiendo tus derechos", explica un abogado del área de Washington DC especializado en redes sociales, Bradley Shear. "Pero a ellas las protege lo gris de su legalidad: ¿deberíamos juzgarlas como a un medio de comunicación e interferir en su desarrollo? ¿O deberíamos dejar que hagan caja de los derechos de los usuarios?".

La cuestión sale ahora a la luz gracias a un neoyorquino llamado Frank Nastro. Ha demandado a Facebook por algo tan común como poner el nombre de su hijo, menor de edad, en el muro de sus amigos diciendo que le gustaba una marca. Alega que se están adueñando de la imagen de su hijo. Como otros tantos del sector, Shear cree que el desenlace galvanizará uno de los debates más importantes de la actual Red.

"En Tom Sawyer hay un pasaje en el que el protagonista tiene que pintar una valla", recuerda Shear. Él, como es tan vago, manipula a sus vecinos diciéndoles lo fantástico que es pintar una valla. Ellos se convencen y acaban haciendo su trabajo porque de repente la valla es lo más divertido del barrio. "Pues con las redes sociales es igual. Ellas son Tom Sawyer. Y nosotros pintamos su valla".

* Este articulo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de junio de 2011