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Entrevista:APUESTAS 2011: MÚSICA

John Talabot

El artista de música electrónica más interesante del año es un barcelonés que no quiere mostrar su rostro

En 2009, Pitchfork escogía Sunshine, un tema de un tal John Talabot, entre las cien mejores canciones del año. Resultó que tras el epígrafe se escondía un barcelonés que había adoptado el nombre de su antiguo colegio para presentar una aproximación a la electrónica llena de house neuronal y música disco con alma, donde se encontraban de cencerros a samplers de flamenco, pasando por el sonido Chicago y hasta algún flirteo northern soul. Pronto recibía un e-mail de James Murphy, de LCD Soundsystem, loando su trabajo. James Holden pinchaba sus temas. El sello teutón Permanent Vacation editaba su EP My old school. De repente, en su piso se mezclaban los viejos samplers de un proyecto nacido como reacción a la homogeneización de la pista de baile con archivos conteniendo temas del sello DFA para remezclar.

Mientras le metía mano a canciones de sus amigos Delorean o Glasser, seguía negándose a enseñar su rostro. Muchos ya sabían que John era Oriol, la mitad del dúo de pinchas The Requesters. Otros solo querían escuchar ya ese álbum que debía convertirle en la estrella de la electrónica en 2010. Pero no llegó. Oriol había decidido tomárselo con calma. Quería huir del lugar común, que se pudiera bailar y escuchar, que no fuera una obra lineal al dictado de las expectativas creadas, que ya empezaban a ser incluso demasiadas. Un año después del pequeño seísmo, Oriol ultima su álbum de debut, que debiera aparecer antes de la primavera.

EP3. ¿Es John Talabot tu proyecto musical definitivo?

John Talabot. Llevo tiempo haciendo música, trasteando con cacharros. Pero jamás me he dedicado solo a la música, incluso ahora que hay gente que piensa que me he forrado. Sigo currando y no voy a dejar el trabajo. Vivir solo de la música igual supone la obligación de seguir unas tendencias y de bajarte los pantalones. Si no lo haces, igual te mueres de hambre. No me apetece hacer esas concesiones. Trabajo en el mundo audiovisual, que tiene relación con la música, pero es algo más chungo. Tiene horarios. Si no me hubieran hecho caso como John Talabot, supongo que estaría haciendo lo mismo, pero sin dar entrevistas, sin ser apostado para 2011, como en Betandwin.

EP3. ¿Te ha costado encontrarle una ubicación a tu música?

J. T. Mucho. No sabía si mis temas podían encajar con lo que se estaba pinchando en los clubes, hasta que dejé de comerme la cabeza. Ya no hay diferencias. Artistas como Gold Panda pueden estar entre lo mejor del año al lado de Ariel Pink. Tal vez lo mío es más de escuchar que de bailar.

EP3. ¿Cuáles son las motivaciones filosóficas tras esto de no mostrar la cara?

J. T. Me daba mucho palo ir a una tienda de discos y ver mi cara en una portada. No soy fotogénico, jamás sé cómo posar. Además, no quería vincular el proyecto con nada. Mi logo dice más sobre mi música que mi cara.

EP3. Aparte de ser invisible, ¿qué otras decisiones has tomado sobre cómo debe ser John Talabot?

J. T. Soy un poco lento y jamás he trazado ninguna estrategia. Cuando me preguntan cómo lo he hecho, no tengo ni idea de qué responder. Supongo que me daba todo tan igual que pude hacer lo que me dio la gana. No me da miedo perder el tren; ese tren jamás lo he visto.

EP3. ¿Has ido más lento con tu música porque te has tomado los remixes demasiado en serio?

J. T. El tema remixes es complicado, te llegan muchas peticiones. Hace poco llegó una de esa gente de los ochenta, los de Enola Gay... ¿Cómo se llaman?

EP3. ¿Te refieres a OMD?

J. T. Eso, OMD. Mandaron un e-mail pidiendo un remix, y a veces debes decir que no a cosas a las que jamás hubieses pensado que dirías que no. Y es que, para mí, un remix es muy complicado. Algunos piensan que los hago como churros. Quiero siempre hacer algo distinto y no seguir ninguna fórmula. Es agotador.

EP3. ¿Cómo va a ser tu álbum?

J. T. Tengo muchos temas y debo decidir. Es más oscuro que lo que he hecho hasta hora. Me gustan los discos que mantienen cierta unidad, pero son variados. Quiero reflejar todo lo que me gusta, no lo que se ha visto en los maxis. No será un disco con hits.

EP3. ¿Cómo ves tu evolución?

J. T. Tengo un problema: no sé de música. Ahí tienes el titular: la apuesta del año no sabe de música. Me gustaría aprender. A veces las cosas se me retrasan por no saber de eso.

EP3. ¿A qué te refieres exactamente, apuesta?

J. T. Pues a que no tengo ni idea de una nota. Ni repajolera. Quería estudiar, pero estuve hablando con un productor conocido y que en 2010 triunfó bastante, y me dijo que había estado estudiando un tiempo. Tuvo que dejarlo porque sus temas se volvieron más simples. Sencillamente estaba aplicando a sus composiciones lo que sabía del primer curso.

EP3. ¿Sientes ya cierta presión por contentar?

J. T. Es inevitable pensar en qué se espera de ti. Sobre todo cuando te acaban de decir que eres la apuesta de 2011. Piensas: "¡Mierda! Qué faena... Igual el disco no le gusta a nadie y la apuesta de 2011 se va a pique".

EP3. ¿Te sientes bendecido por Pitchfork? ¿Eso da pedigrí o ya resulta molesto?

J. T. Solo sé que si no lo aprueban fuera, aquí no se entera ni Cristo. Aquí un tipo como Joy Orbison, de los que más se habla en la prensa indie, da una sesión y acuden 50 personas. Y a los que les moleste Pitchfork y sus bandas, nada, que saquen las suyas. Solo hay que pasarse un rato buceando en MySpace o Soundcloud. Lo puede hacer cualquiera, pero en España no lo hace nadie.

EP3. ¿Esto podría cambiar en un país donde en una gala se elige disco del año a Sergio Dalma?

J. T. Si pusieran Delorean o El Guincho en la radio nacional y dejaran que la gente los conociera, tal vez las cosas serían distintas. Pero las multis tienen a sus tíos de 50 años buscando mierda que les pueda funcionar, como El Canto del Loco.

EP3. ¿Se sigue anteponiendo la experiencia al talento?

J. T. En Inglaterra, los A&R tienen 20 años. Aquí, vas a una multi y te dicen: "Este tipo es muy bueno, es el mismo que fichó a Mecano". Vale, perfecto, está muy en la onda. Cuando me he levantado hoy, he puesto la MTV y daban un concierto de una banda de mierda haciendo otra vez esa canción que he escuchado toda la vida. Entiendo que exista eso, pero no que todo sea eso. Falta voluntad por renovarse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de enero de 2011