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Reportaje:

25 años en positivo

La librería y galería Railowsky de Valencia cumple un cuarto de siglo dedicada a la divulgación del arte fotográfico

"Lo nuestro es la fotografía analógica, tradicional, con reproducciones en cuarto oscuro; no nos negamos a otras técnicas, pero nuestra imagen de marca es esta forma de entender la fotografía", explica Juan Pedro Font de Mora, socio fundador de la librería Railowsky de Valencia, que está ahora de aniversario. Y esa imagen de marca, que ya se fijó en sus inicios con la fotografía que da nombre y logotipo al establecimiento, el famoso hombre saltando un charco que inmortalizó Henri Cartier-Bresson, se ha consolidado en casi 200 exposiciones en 25 años.

Un cuarto de siglo consagrado al mundo del negativo, cinco lustros exhibiendo los positivos creados por los mejores fotógrafos españoles y extranjeros, y que ahora culminan con siete exposiciones de los fotógrafos Chema Madoz, Javier Campano, Alberto Schommer, Bernard Plossu, Luis Baylón, Francesc Jarque y Vari Caramés. "Todo un lujo y un orgullo", dice Font de Mora.

"Lo nuestro es la fotografía tradicional", dice Font de Mora

El local ha albergado casi 200 exposiciones desde que abrió

El secreto ha sido ir paso a paso. No tenían grandes pretensiones cuando Font de Mora, su hermano Pepe e Ignacio Paes, por entonces veinteañeros, abrieron la librería de impronunciable nombre (el origen: la palabra incompleta del cartel rasgado de un concierto del pianista Alexander Brailowsky situado al fondo de la foto de Cartier-Bresson). Pero nunca han perdido pie, puesto que, sin tener que recurrir a vender best sellers, la librería ha sabido mantener su espíritu mientras enseñaba a los valencianos a mirar (y a coleccionar) fotografías mediante exposiciones de los mejores artistas y artesanos de la imagen: de Cartier-Bresson a Korda, y de Juan Rulfo a Bernard Plossu, en el apartado de foráneos. Y de Alberto García Alix o Joaquín Collado a Humberto Rivas o Javier Campano, en el capítulo nacional.

Lo suyo es enseñar a mirar, que no es lo mismo que disparar. "Soy un malísimo fotógrafo", reconoce Font de Mora, "y sí que me gustaría tener esa mirada del fotógrafo, ese punto de artista... pero yo he aprendido a ver fotografías". En los últimos cinco años ha sido el encargado de gestionar las exposiciones de la pequeña galería (ya histórica) que hay al fondo de la librería. Librería que ha recibido este año la mención especial en el Premio Librero Cultural.

La clave de su negocio es el trato personalizado con los clientes. Sin olvidar las nuevas tecnologías. Así, tienen una útil página web en la que consultar su catálogo y comprar, y hasta un espacio en Facebook. Pero lo suyo seguirá siendo el trato directo. ¿Y qué ha cambiado en estos 25 años? "El mundo del libro de fotografía se ha democratizado", dice Font de Mora. Hay muchas más publicaciones y a mejores precios. Y añade que la sociedad tiene ahora un mayor conocimiento de los grandes artistas de la fotografía.

Para conmemorar el aniversario preparan en colaboración con la Universidad Politécnica la edición de La mirada amable, un libro en el que fotógrafos, clientes y amigos dan su visión de lo que ha sido para ellos Railowsky. "Todos han sido demasiado amables", se queja entre risas Font de Mora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de enero de 2011