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Reportaje:Vida&artes

¿Hay edad para dejar de conducir?

Los mayores conducen con más prudencia, pero pierden reflejos y corren riegos - La idea de imponer límites de edad en el carné no tiene apoyos - Falta rigor en las pruebas médicas

Los ancianos son conductores prudentes, pero han perdido reflejos y reaccionan con mayor lentitud ante un imprevisto. También son responsables al volante, aunque a menudo se despistan en la carretera y ponen en riesgo su seguridad y la de los demás. El envejecimiento de la población multiplica el número de vehículos conducidos por mayores y, por tanto, la probabilidad de accidentes. El asunto preocupa y los expertos debaten cómo gestionar la conducción en la vejez. ¿Hay que imponer límites cuando se llega a cierta edad, convencer a los ancianos para que dejen el carné o dejar las cosas tal como están?

A Jesús Ferro, donostiarra de 87 años, le renovaron el permiso de conducir hace unos meses. Su vista y su oído están casi intactos, pero ha reducido "bastante" el uso del coche. A lo sumo, viaja hasta Irún. "No estoy habituado a la velocidad de hoy. Voy despacio y parece que molesto", bromea Ferro. "Mis hijos me preguntan por qué no lo dejo. Pero mientras me sienta con temple, seguiré. Me da pena dejarlo", concluye.

En España hay 2,8 millones de peronas con más de 65 años con carné

Tienen más accidentes por kilómetro recorrido que el resto

Algunos ancianos compensan su pérdida de reflejos con más prudencia

Los expertos dicen que retirar el carné a alguien por edad puede hacerle sufrir

En España, 2,8 millones de personas mayores de 65 años poseen permiso de conducir, el 11% del total de conductores; 191 murieron el año pasado, o sea, el 13% del total de muertos. Esa diferencia de porcentajes sugiere que los ancianos corren más riesgos en la carretera. "Son vulnerables: a igual impacto, sufren más lesiones y por eso están sobredimensionados en los índices de mortalidad. Con los mismos kilómetros recorridos, sufren más accidentes", afirma Juan Carlos González Luque, asesor médico de la Dirección General de Tráfico (DGT).

A partir de los 55 años, precisa Luque, comienzan a aparecer síntomas que, a la larga, merman la capacidad de conducir. Aunque no es posible generalizar, a medida que pasan los años decaen las condiciones psicofísicas: el anciano pierde visión y capacidad auditiva y, sobre todo, necesita más tiempo de reacción. "Le resulta difícil discriminar objetos en movimiento", añade el asesor. El 67% de los mayores de 65 admite que ha perdido reflejos y que se siente más inseguro al volante, según un estudio sobre ancianos y seguridad vial de la Fundación Mapfre. La capacidad más disminuida es la vista (45%) seguida de los reflejos (25%) y el oído (17%), precisa el mismo informe.

José Antonio Flórez Lozano, catedrático de ciencias de la conducta en la Universidad de Oviedo, subraya la importancia del "estado anímico y afectivo" del anciano, que a menudo pesa más que la pérdida de visión o de reflejos. "Muchas veces, se producen autocidios", o sea, accidentes buscados por personas deprimidas, advierte Flórez, autor de Conductores ancianos, demencia senil y accidentes de tráfico, otro de los pocos estudios sobre una materia que cada día ocupa más a los gestores de la seguridad vial. Algunas enfermedades propias de la tercera edad -y sus tratamientos, que conllevan la ingesta de fármacos- también pueden influir de forma negativa en la conducción.

La circulación a velocidad anormalmente reducida, los cambios bruscos de dirección y la conducción en sentido contrario son algunos de los comportamientos de más riesgo asociados a la vejez. Hay otros -dificultades para aparcar, para respetar las señales o para circular en línea recta-, pero tienen menor incidencia en los accidentes de tráfico.

Para las asociaciones de víctimas, el riesgo es evidente y hay que ponerle freno. "Los ancianos intentan suplir la falta de reflejos yendo más despacio, y eso a veces es un problema. Otros se toman una copa, porque lo han hecho toda la vida, y puede ser letal", sostiene Mar Cogollos, de Aesleme, una asociación que estudia las lesiones de médula causadas por accidentes. En una línea similar se expresa Ana María Campo, presidenta de Stop Accidentes, que trabaja en un proyecto para sensibilizar a los mayores: "Llega una edad en que la gente piensa que lo sabe todo. Cuesta mucho educar a los ancianos. Lo primero que te dicen es que nunca les ha pasado nada".

Como la práctica totalidad de los expertos, Cogollos y Campo rechazan la imposición de límites de edad. Una medida así sería discriminatoria y vulneraría el derecho de los ancianos a la movilidad. Pero consideran que hay que trazar alguna frontera. Cogollos propone, por ejemplo, que la Administración pueda someterles a pruebas más exigentes si algún familiar observa anomalías al volante. O que se limiten sus movimientos a un radio de determinados kilómetros desde su casa. "Así no generalizaríamos, pero daríamos respuesta a familias desesperadas", subraya.

Cada vez hay más personas, admite la DGT, que buscan ayuda para convencer a sus ancianos de que deben dejar el coche en el garaje porque es demasiado peligroso. Campo recibió una de esas llamadas de alerta. Los hijos estaban preocupados porque, desde la última revisión, el padre "había causado tres accidentes y parecía que todo le daba igual". Campo admite que este proceso puede ser traumático. "Cuando les arrancas el carné, es como si les arrancaras el corazón. Pierden su autoridad y su autonomía".

Donde las asociaciones de víctimas ven cierta soberbia, las de mayores constatan la "experiencia, criterio y prudencia" de los ancianos, según Mayte Sancho, psicóloga y asesora de la Fundación Instituto Gerontológico Matía (Ingema), quien subraya que se trata de un colectivo "muy heterogéneo" y que "no es lo mismo hablar de una persona de 65 años que de otra de 85". ¿Cómo debe gestionarse el espinoso asunto de hablar con un anciano que no sea consciente de los riesgos para que deje el carné? Según Sancho, lo ideal es que el propio conductor sea consciente, aunque admite que "a veces sería conveniente" intervenir de forma más tajante. "Pero el límite lo ha de poner la enfermedad, no la edad".

Los expertos coinciden en que los ancianos poseen mecanismos que, en parte, compensan su pérdida de capacidad al volante. Así, circulan de día, evitan zonas conflictivas y reducen a la mínima expresión el uso del vehículo. "Una cosa es la capacidad y otra, el comportamiento. Los mayores controlan el riesgo y se adaptan a las circunstancias. El problema llega cuando el anciano no es capaz de compensar sus deterioros. Ahí es donde hay que intervenir y el conductor debería abandonar la actividad", añade Luque.

"Los ancianos son experimentados y prudentes y conocen sus límites", tercia Luis Martín Pintado, que a los 72 años preside la Unión Democrática de Pensionistas y Prejubilados que aglutina a 2.400 organizaciones de mayores en España. Martín refiere el caso de un amigo suyo que, a los 79 años, sufrió un accidente grave: entró demasiado deprisa en una carretera y el coche volcó. "Los hijos le hicieron ver que no debía comprarse otro coche. El hombre lo ha pasado francamente mal, aunque al final lo ha aceptado", dice Martín, que reclama la intervención de psicólogos para paliar el malestar de las personas mayores. Él afronta su propio destino con humor: "Le he dicho a mi mujer que, si nota que me voy demasiado para la derecha, lo dejo".

"No hay tantos accidentes porque las rutas son habituales. La memoria procedimental está más arraigada y es muy resistente", dice Flórez, que tampoco es partidario de la prohibición porque puede "sumir aún más al anciano en la depresión". El catedrático asegura que, ante todo, hay que evitar amenazas y castigos para forzar la retirada del carné. "Esconder las llaves o pinchar las ruedas no es la mejor solución".

El presidente de la Confederación Nacional de Autoescuelas, José Miguel Báez, coincide en que los ancianos "son más prudentes, porque poseen mayor percepción del riesgo". Los jóvenes, en cambio, "son más ágiles, pero más temerarios". A juicio de Báez y de la mayoría de expertos, lo más importante es mejorar la formación en seguridad vial de los ancianos y exigir reconocimientos médicos más severos y exhaustivos.

Según el estudio de la Fundación Mapfre, el 81% de los ancianos cree que la educación vial para mayores es insuficiente. Y casi la mitad admite que no está al día de los cambios de señales y de normativa de tráfico. "Hay que refrescar conocimientos. La formación ha de ser continua porque hay muchos cambios. No estaría mal una puesta a punto", razona Báez. "Desde que nos dan el carné a los 18, ya no pasamos más revisiones a pesar de que cambian las leyes, los coches, la tecnología... Hace falta reciclaje", coincide Campo, de STOP Accidentes.

El talón de Aquiles del sistema, sin embargo, son las revisiones médicas. Solo el 3% de los mayores de 65 años que se presentan al reconocimiento preceptivo no lo supera. Y eso que más del 30% de los ancianos sufre deterioros visuales de distinta índole. Los expertos critican la ligereza con la que, a su juicio, se prorrogan los permisos. Y denuncian las carencias de esta clase de pruebas.

"La conducción puede llegar a ser un problema de seguridad vial que afecta a terceros. Por eso hay que poner mucho cuidado con las revisiones. Han de ser más estrictas, como las ITV de los coches", indica José de las Heras, coordinador del proyecto madurez vital de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (Ceoma). Hay quien miente en los reconocimientos: afirma que no toma pastillas cuando sí lo hace -el médico no puede comprobarlo- o "dice que tiene cera en los oídos cuan en realidad es que oye mal", según De Las Heras.

Los reconocimientos médicos deberían ser más "exhaustivos" porque, entre otras cosas, "los factores psíquicos se escapan y luego pasa lo que pasa", advierte Sancho, de Ingema. Luque recuerda que, desde 1997, la renovación de permisos se puede dar con condiciones: fijar periodos de revisión más cortos, límites de velocidad y de entorno, o la obligación de ir en compañía. Aunque admite que no hay tradición en aplicar estas medidas, que son "muy excepcionales". La actual normativa indica que, a partir de los 65 años, las revisiones se hacen cada cinco años. Antes, se hacía cada dos años a partir de los 70.

El debate está abierto y los expertos miran también lo que ocurre en otros países. Italia se plantea retirar el carné a los mayores de 80 años y, en Japón, se dan premios y promociones comerciales a los mayores que entregan las llaves del coche de forma voluntaria. En algunos Estados de EE UU también se han aplicado limitaciones por edad, aunque no se han demostrado eficaces.

Los gestores del tráfico coinciden en que no deben imponerse por ley límites de edad, pese a que admiten el riesgo en la conducción de los mayores y la preocupación creciente por este asunto. Lo ideal, dicen, no es obligarles a dejar el coche, sino convencerles de que es lo mejor, con la implicación de familias, psicólogos y centros de reconocimiento. El objetivo es detectar a tiempo los límites y no pretender ir más allá.

Consejos

La Unión Democrática de Pensionistas y Prejubilados ha elaborado un decálogo con consejos para los ancianos que conducen:

- Utiliza tu vehículo de día, evitando los amaneceres y las puestas de sol.

- Escoge rutas cómodas, usando autopistas y evitando en lo posible carreteras secundarias o en mal estado.

- Evita los desplazamientos largos.

- Si viajas, ingiere comidas ligeras y no bebas alcohol.

- Ten presente siempre los posibles efectos de los fármacos en la conducción.

- Antes de comenzar un viaje, asegúrate de que los asientos están colocados de manera que te permitan una conducción cómoda.

- Procura realizar los viajes acompañado.

- Mantén tu vehículo a punto y realiza las revisiones obligatorias.

- Haz revisiones periódicas de la vista y el oído y, si las necesitas, ponte las gafas (y en su caso los audífonos) para conducir.

- Como peatón, cruza siempre por los lugares indicados y asegúrate de que los vehículos se detienen antes de cruzar.

* Este articulo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de septiembre de 2010

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