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Tribuna:OPINIÓN

Madrid se merece algo mejor

El principal problema que hoy afecta a nuestro país es el desempleo, el más elevado de la OCDE. Comprender las razones de esta situación, e identificar las medidas para superarla, constituye la prioridad máxima del Gobierno de la nación. Pero la responsabilidad no recae en exclusiva en dicha instancia, dada la descentralización administrativa, muy superior en España a la de la mayoría de los países de la OCDE. A la vista de las importantes diferencias de los datos del paro entre comunidades autónomas, cabe deducir el efecto relevante de algunas de las políticas transferidas (educación, políticas activas de empleo...), así como de la diferente estructura productiva de cada comunidad autónoma, en buena medida consecuencia, también, de otras políticas de competencia autonómica, en particular, el urbanismo y la ordenación del territorio. Solo así se explican datos del paro tan dispares como los registrados en Navarra y el País Vasco (muy próximos a la media europea) respecto, por ejemplo, a los de la Comunidad de Madrid, que sin embargo comparte con las anteriores la misma legislación laboral de ámbito estatal, así como niveles análogos de PIB per cápita.

Trinidad Jiménez sabe tomar decisiones teniendo en cuenta la opinión de los mejores

Madrid registra peores datos en relación con el empleo, respecto de la media de España, y mucho peores que otras comunidades de similar nivel de desarrollo. Entre 2007 y 2010, el ritmo de destrucción de empleo en Madrid, muy por encima de la media española, solo se ha visto superado en Murcia, Valencia, Baleares y Canarias. El rasgo común a estas cinco comunidades ha sido su apuesta, a todas luces excesiva, por la actividad inmobiliaria

En Madrid, además, se alcanzan porcentajes de fracaso escolar superiores a la media nacional, y, en general, un peligroso desmantelamiento de los principales servicios públicos gestionados por la comunidad. Basta analizar el bajísimo grado de ejecución de determinadas partidas presupuestarias, por ejemplo, de las políticas de empleo, cuyo reforzamiento señala la OCDE como una clave imprescindible para la creación sostenida de empleo de calidad. Muchos datos económicos y sociales de Madrid resultan sorprendentemente insatisfactorios, teniendo en cuenta sus ventajas competitivas, por su condición de región metropolitana, sede de las instituciones públicas estatales y de las principales empresas españolas, así como nudo de comunicaciones de primer orden.

Sí, Madrid se merece algo mejor: un desarrollo económico mucho más equilibrado social y territorialmente, y unos servicios públicos que contribuyan a reducir las desigualdades y a garantizar mayor bienestar a todos los madrileños. Como dice la OCDE, "las políticas concretas marcan la diferencia".

Para llevar adelante los cambios que merecen los madrileños hace falta un compromiso efectivo por la acción pública, así como propuestas rigurosas, basadas en el reconocimiento de los problemas a abordar -lo contrario de la ocultación y el engaño que sobre los mismos practican, a diario, los responsables de la Comunidad de Madrid-.

El Partido Socialista de Madrid cuenta ya con un amplio abanico de propuestas, fruto del trabajo de numerosos expertos y del análisis del conjunto de sus militantes. Ahora se trata de decidir qué candidato socialista puede defender y desarrollar mejor tales propuestas ante la próxima cita electoral.

Mi apuesta es Trinidad Jiménez. La conozco personalmente lo suficiente como para confiar en sus cualidades más evidentes: tesón infatigable, sentido de la responsabilidad, capacidad de escuchar, de crear equipos y de construir consensos, incluso con quienes no coinciden con su ideología. Quiero insistir en la importancia de estas cualidades a la hora de desempeñar una tarea pública en una sociedad tan plural y compleja, que se enfrenta cada día a nuevos desafíos, abordables solo desde un esfuerzo que a menudo trasciende nuestras fronteras. Durante estos últimos años, Trinidad Jiménez ha acumulado experiencia de gobierno en los Ministerios de Asuntos Exteriores y de Sanidad, tras un intenso periodo como portavoz socialista del Ayuntamiento de Madrid: en todos los casos se ha ganado, además, el reconocimiento y el respeto de los funcionarios, así como de los diferentes sectores involucrados en las correspondientes políticas. Trinidad Jiménez sabe tomar decisiones teniendo en cuenta la opinión de los mejores, y motivando a quienes la rodean; y conoce muy bien los problemas de Madrid, habiendo participado además en la elaboración de propuestas concretas para hacer frente a los mismos.

Trinidad Jiménez se enfrenta ahora a unas primarias, donde la decisión de cada uno de los militantes madrileños tendrá exactamente el mismo peso a la hora de elegir candidato socialista a la Comunidad de Madrid. Ante su voto, libre y secreto, nada puede ningún aparato, ni federal ni regional. Los militantes tenemos esta vez la ocasión de escuchar, comparar y, finalmente, de elegir entre dos candidatos valiosos, a aquel que consideremos con mayor liderazgo social ante el conjunto de los ciudadanos de Madrid -la inmensa mayoría ajenos a cualquier militancia política-, que no necesariamente tiene por qué coincidir con el legítimo liderazgo orgánico, restringido al ámbito interno del PSM. Y nada debe contaminar este saludable ejercicio de democracia, que revitaliza al PSOE y del que me siento especialmente orgullosa.

Cristina Narbona es embajadora ante la OCDE y militante del PSM.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de septiembre de 2010