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El conflicto de Oriente Próximo

Turquía despide con lágrimas y en silencio a las víctimas del asalto

Miles de turcos acuden a la mezquita del distrito más islamista de Estambul

Miles de turcos, más de 20.000 según los organizadores del acto fúnebre, despidieron el jueves en silencio a las víctimas del ataque israelí a la flotilla de ayuda a Gaza.

La ceremonia se desarrolló en la gran mezquita de Fatih, en el distrito considerado como La Meca del islamismo radical en Estambul. Los ataúdes de ocho de los nueve muertos en el asalto se encontraban cubiertos por banderas turcas y telas con versículos coránicos. Una gran pancarta rezaba: "Que vuestro sacrificio sea alabado".

La totalidad de la población turca ha expresado su indignación y su rechazo al ataque naval, que ha vuelto a unir a la sociedad en el homenaje a las víctimas al margen de sus diferencias entre las corrientes laicas y religiosas del país.

"Nunca olvidaremos la agresión israelí", dijo el presidente Abdulá Gül

Todos los muertos tenían impactos de bala; uno mostraba cuatro en la cabeza

El presidente de la república, el islamista moderado Abdulá Gül, dijo desde Ankara que Turquía "nunca olvidará la agresión contra estos barcos en aguas internacionales" y advirtió que "las relaciones con Israel nunca volverán a ser iguales tras este error, que es el mayor que ha cometido Israel en su historia".

Las relaciones estratégicas entre ambos aliados de Estados Unidos en el Mediterráneo oriental se han visto tras estos hechos sensiblemente deterioradas después de haber observado un intenso auge en la cooperación militar y económica durante los últimos 20 años. El Gobierno de Ankara se plantea ahora adoptar medidas de represalia legal contra Israel , y para ello ha encargado al fiscal general que instruya la correspondiente investigación.

Todos los activistas repatriados en la madrugada del jueves desde Tel Aviv a Estambul fueron sometidos a exámenes médicos forenses, y algunos de ellos prestaron también declaración ante fiscales para recoger su testimonio ante una eventual demanda judicial contra Israel. Los médicos forenses confirmaron que todos los cadáveres examinados presentaban impactos de bala. Turquía exige además que Israel acepte el veredicto de una comisión internacional después de que se hayan investigado de forma independiente los hechos.

Entre las víctimas que fueron despedidas en la mezquita de Fatih figuran Furkan Dogan, de 19 años, que contaba con doble nacionalidad turca y norteamericana y cuyo cadáver presentaba cuatro impactos de bala en la cabeza y uno en el pecho. También se encuentra en la lista anunciada por la Fundación de Ayuda Humanitaria (IHH) el campeón nacional turco de taekwondo, Cetin Topçuoglu, así como varios periodistas y un bombero, todos ellos activistas de IHH. Sus cuerpos fueron inmediatamente después inhumados en sus lugares de residencia. Tan solo faltó el cadáver de una de las víctimas, cuyos familiares prefirieron celebrar la ceremonia fúnebre en la intimidad.

Al término del acto religioso en la mezquita de Fatih comenzaron a oírse gritos en contra de Israel y de condena al ataque militar sufrido por ciudadanos turcos. "Somos los soldados de Hamás", llegaron a exclamar algunos grupos.

El Consejo de Seguridad Nacional, en el que se reúnen periódicamente los máximos representantes del poder civil y militar en Turquía, ha mantenido reuniones a lo largo de la crisis con Israel. Aunque no ha trascendido el contenido de los acuerdos adoptados, la prensa turca apunta a que este órgano de coordinación entre Gobierno y Fuerzas Armadas se dispone a aprobar medidas de congelación de las relaciones de cooperación militar y económica con Israel.

La primera víctima económica del enfrentamiento turco-israelí ha sido la cooperación energética. El ministro de Energía turco, Taner Yildiz, advirtió el mismo jeuves que "no es posible mantener los lazos comerciales y económicos en plena crisis con Israel". A su juicio, los proyectos pendientes quedan en suspenso hasta que las relaciones entre ambos países no se hayan normalizado. Entre estos proyectos figura la ampliación del gasoducto Blue Stream desde Anatolia hasta Israel o el transporte de agua prometido por Ankara al Gobierno israelí. Con un monto aproximado de 2.500 millones de euros en 2009, y con una estimación de medio millón de visitantes israelíes a las costas turcas en 2008, la crisis suscitada por el abordaje a la flotilla humanitaria muestra que Turquía comienza a ejercer cada vez más una fuerte presión económica en su política exterior.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de junio de 2010