Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Día das Letras Galegas

Un recorrido que duró dos horas con más consenso que nunca

Un escenario lleno de animadores contra la larga espera

Las calles de Santiago amanecieron sembradas de carteles, pegados en los escaparates de las tiendas que niegan el derecho a vivir en gallego. "Aquí discrimínase o galego", denunciaban los letreros, pegados apresuradamente de noche por miembros del colectivo Isca! Bancos y cajas de ahorros, cadenas españolas de bisutería, informática y complementos, lavanderías y, sobre todo, agencias de viajes, rebosantes de anuncios con estampas caribeñas que jamás utilizan la lengua de aquí. Las calles empapeladas coincidían con las del recorrido de la manifestación en defensa del gallego, que esta vez logró cumplir con el retorcido itinerario habitual, desde la Alameda hasta el Obradoiro en un par de horas.

Entre el público, un cabezón con la cara de Castelao compartiendo protagonismo en el día de Novoneyra, profesores, escritores, personas llegadas de toda Galicia, con más banderas y más consenso que nunca. Y muchos símbolos: toxos como árboles, lenguas gigantes, corazones, sombreros hechos de papel de periódico escrito en gallego y, sobrevolándolo todo, la galiña azul que se comió las galescolas.Lo de que "todavía hay gente saliendo de la Alameda" ya se ha convertido en un clásico. Ayer, la plataforma Queremos Galego había convocado a bastantes animadores profesionales para que entretuviesen a los presentes mientras seguía avanzando por las calles de Santiago el resto de la manifestación. Y, salvo excepciones, uno detrás de otro cayeron en la tentación de repetir la frase desde el escenario: "Nos informan en estos momentos de que todavía hay gente saliendo de la Alameda, avanzad hacia el fondo, y los de las pancartas grandes hacia los soportales del Ayuntamiento, para dejar sitio a los que siguen llegando". Así que cuando le tocó el turno al actor Carlos Blanco, por eso de evitar el tópico, dijo: "Hay gente que aún no salió de la Alameda pero... de la Alameda de Padrón".

Al fondo del estrado instalado para la ocasión en el Obradoiro (desde que gobierna el PP, la Praza da Quintana se ha quedado pequeña), se recortaba en el cielo, dando vueltas también en la Alameda, la noria de las fiestas de la Ascensión. Había mucha gente en Santiago. Los de los municipios vecinos, tomando el pulpo en la feria. Los peregrinos, haciendo cola para sellar la compostela. Los turistas de todas partes, ajenos al significado del 17 de mayo, tomando instantáneas de una de las manifestaciones más multitudinarias que jamás habrán visto, a la salida de la misa de 12.

La empresa de seguridad que blinda la catedral por los cuatro costados no había previsto la marea humana. Este año las puertas de la fachada del Obradoiro son sólo de salida, pero llegó un momento de tal saturación en la plaza que los guardias acordaron impedir la evacuación por aquel lado y echaron el cerrojo. Mientras, Blanco hacía gritar al público "misas en galego, na catedral". Pero eso fue después de que explicase desde la megafonía, en castellano y en inglés, a los anonadados visitantes, que toda esa gente que llenaba la plaza estaba defendiendo una lengua universal, heredada de sus padres y sus madres y ahora en peligro porque hay en Galicia quien pretende aniquilarla.

La actriz Isabel Risco también habló en francés, y recordó que Uxío Novoneyra tradujo del japonés al gallego. Fue una de las muchas veces que durante la manifestación reivindicativa se volvió a la figura del homenajeado de este año. Después, Uxía Senlle cantó a capela un poema del courelán: "Galicia, non te calaron / e ben que o teimaron / se non cantas polo erguido/ asubías polo baixo".

De Novoneyra también es la frase "só luitou contra o seu pobo", que ayer Carlos Callón sugirió como epitafio político de Núñez Feijóo, y de iniciativas suyas como el llamado decreto del plurilingüismo y la consulta del idioma lectivo a los padres. "En vez de debatir las cosas en el Parlamento", sugirió el actor y autor Quico Cadaval, la Xunta "debería hacer encuestas para todo, porque daría mucho empleo a los encuestadores", y puso como ejemplo la polémica piscifactoría de Touriñán: "Podrían hacer una encuesta entre los consumidores de rodaballo".

Cadaval, una de las estrellas de la jornada, junto a los ya citados, y Morris y O Carrabouxo, también hizo un breve análisis literario y semántico del himno gallego. Frente a aquéllos que dicen cosas obvias, que hablan de la belleza del paisaje, o aquellos otros con frases de cariz tan autoritario como el colombiano ("debes mojar con la sangre el suelo de la patria", citó el animador), "el himno gallego es el único del mundo que comienza con una interrogación". Esto, en opinión de Cadaval, "nos define como patria": "Un país que tiene la cabeza en el fin del mundo y los pies mojándose en el río del olvido".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de mayo de 2010