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Reportaje:Diseño

"La arquitectura debe ser una alternativa al mundo virtual"

Enrique Browne abandera la vitalidad de los estudios latinoamericanos

Enrique Browne (Santiago, 1942) está en España como jurado de la Bienal Iberoamericana que se celebrará en Medellín (Colombia) el próximo octubre. Se formó haciendo casas hasta que le llegó, hace apenas una década, la posibilidad de levantar sedes empresariales o el reciente puente Zapallar, que indaga en la escasez de medios para lograr soluciones inesperadas.

Cuenta que le han pedido ideas para la reconstrucción de su país tras el terremoto. "La arquitectura especulativa no aguantó. Pero a veces los ciudadanos son culpables. Quienes habían sustituido las cubiertas de tejas por planchas de cinc, por la molestia de mantener las tejas, han visto cómo su casa se venía abajo porque el adobe se aguanta por el peso que soporta", explica.

El arquitecto es jurado de la Bienal Iberoamericana de Medellín

Browne es autor de escritos que contraponen la arquitectura borgiana -producto de la inteligencia del escritor- a la de Pablo Neruda -reflejo de su vida-, por citar sólo dos registros de su admirable amplitud de miras.

Es precisamente eso, amplitud de miras, la mayor ventaja que ha detectado en la nueva arquitectura iberoamericana. "Hay jóvenes capaces de captar el espíritu del mundo de hoy: los problemas de la sociedad más allá de la arquitectura. Son gente que para diseñar utiliza más información de periódicos que de revistas de arquitectura. Producen una arquitectura posible. Son un germen pero, de difundirse, cambiarán la arquitectura", apunta el arquitecto. "También haya gente como Siza, capaz de reinventarse a los 70 años en un edifico como el Museo Iberé Camargo", puntualiza.

El arquitecto asegura que el gran desafío de la arquitectura actual es "ofrecer a los ciudadanos una alternativa real al mundo virtual". "El virtual es un mundo autista. Hay mucha arquitectura que se ha dejado seducir y ha tratado de reproducirlo con bucles y curvas, pero ¿debe ser ese el papel de la arquitectura?", pregunta. Él mismo responde: "La ciudad ofrece alternativas reales para competir con ese mundo autista. No puede ser lo mismo".

Browne recuerda que "no hay país que se haya desarrollado con energía cara". Está preocupado por que se entienda en el mundo que las alternativas de energía limpia son demasiado caras.

Ese le parece otro de los retos de la arquitectura de hoy: cómo compatibilizar el desarrollo de algunos países con la sostenibilidad que urge, pero que los países ricos no aplicaron en su desarrollo. "Sabemos construir con poco, tal vez sea éste nuestro momento, pero América Latina no puede renunciar al desarrollo", sentencia.

Los edificios elegidos

"La arquitectura es un servicio público. Ha llegado el momento del cambio". El portugués Walter Rossa sentó el clima para la selección de los mejores edificios Iberoaméricanos de los dos últimos años. Una selección de proyectos que se presentó ayer en Madrid con vistas a la Bienal de Medellín.

Entre los elegidos, está la Escuela Nueva Esperanza autoconstruida en Ecuador por 200 dólares (151 euros), el hotel Aire en Tudela, que redefi-nió la hostelería en España, el Museo Iberé Camargo, que reinventó a Siza, el Plan Misiones de Bolivia, a manos de los ciudadanos, o la Casa Kiké, que transforma escasez en riqueza. En total, 35 proyectos han sido escogidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de abril de 2010

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