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jueves, 22 de abril de 2010
Se apaga la gran llama olímpica

Las fiestas de Moscú

PILAR BONET Moscú 22 ABR 2010

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La etapa de Samaranch en Moscú (1977-1980) fue clave para la obtención de los Juegos de Barcelona. La embajada era entonces un centro de relaciones sociales y políticas sin parangón. Conocía a todo el mundo, daba fiestas espectaculares con ayuda de su esposa Bibis Salisachs, la anfitriona perfecta. Consiguió atraer a altos personajes de la URSS que por aquel entonces, en plena guerra fría, no iban a ninguna embajada occidental. Se hizo hacer unas cajitas de Palej (típica artesanía rusa) con las banderas de España y la URSS y las regalaba con éxito, recuerda José Rodríguez Moyano, ahora embajador en Ucrania, y entonces un joven diplomático en Moscú.

 
 

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